Estudios señalan que miramos el teléfono unas 150 veces al día y si después de seis minutos no sabemos dónde está, nos ponemos nerviosos. No importa el contexto o con quién estemos, la pantalla del smartphone es más relevante que cualquier otro asunto.
Se lo ha catalogado como la nueva plaga mundial, como el compañero perfecto de la nomofobia (miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil), y la pared de concreto en medio de aquellos nostálgicos diálogos cara a cara. Pero lo cierto es que hoy padecer de phubbing es un grave y masivo problema.

¿De qué se trata? El concepto proviene de la abreviatura de dos palabras: Phone (teléfono) + Snubbing (desaire) y de acuerdo al diario británico The Guardian, se define como “el acto de desairar a alguien en un entorno social al mirar el smartphone en lugar de poner atención”. La interrupción en medio de una conversación para espiar Twitter, Instagram, responder Inbox o sumergirse en eternas conversaciones por Whatsapp ya rompió toda regla… ¡ni el almuerzo del día domingo se salvó!

Cada día, al ejercer estos actos, se reducen los niveles de compromiso, atención y empatía hacia el otro, logrando que la interacción entre personas se vuelva torpe y compleja. Una investigación de la Universidad de Worcester en Reino Unido, estableció que el uso constante de dispositivos móviles sube los niveles de estrés y eso aumenta comportamientos compulsivos como revisar mensajes a cada un minuto, buscar información de lo que sea, o verificar aquellas rojas actualizaciones. Todo lo anterior, sin importar lo incómoda que se encuentre la persona que está enfrente.

Por naturaleza el ser humano anhela sentirse querido, interesante, que lo miren o admiren. Y en este contexto el phubbing figura como un enemigo sigiloso y amenazante. Este fenómeno no es exclusivo de los más jóvenes, como podría creerse, sino que compromete todas las edades y géneros.

La buena noticia es que no todo está perdido, y aún se puede revertir esta dramática situación. Así lo pensó al australiano Alex Haigh, quien con sólo 23 años, decidió rescatar las relaciones humanas sin interrupcione y por eso creó la campaña “Stop Phubbing” (www.stopphubbing.com). Alex insta a la población mundial a no mandar mensajes, no chatear ni contestar notificaciones mientras se está reunido con otras personas. De los 22.013 cibernautas que han entrado en su web, el 83% concuerda con la iniciativa. ¿Y usted?