Quién iba a pensar que escribir un mensaje de 140 caracteres serviría para ‘conquistar’ un país, masificar el mensaje de una marca de forma efectiva y potenciar una revolución… Todas esos sorprendentes fenómenos son abordados por el libro #TsunamiDigital, el nuevo poder de las audiencias en las redes sociales, del periodista Eduardo Arriagada. Un texto que apunta a cómo las redes sociales democratizaron –y complejizaron— la cancha, o el escenario comunicacional donde se arma el relato de la realidad.

El texto, entre muchos tópicos, aborda uno de los desafíos más complejos para el periodismo actual: la digitalización, pero más allá de “háganse todos una cuenta en Twitter”. Para comprender esa metamorfosis, Arriagada cita en su texto a Francis Pisani, profesional de las comunicaciones experto en periodismo digital: “Me he dado cuenta que se debe formar a la alta dirección de un medio antes que a los periodistas… Hay una paradoja: el que más se opone al cambio es el profesional más competente, porque el cambio (lo digital) lo pone en situación de incompetencia”, explica. Sin duda este punto de vista es la manera más fácil para algunos de afrontar los cambios, que detienen el proceso de crecimiento digital en gran parte del país. Es decir, casi todos le tienen miedo a evolucionar porque eso requiere incorporar una modificación trascendental. ¿Y qué pasa con los que no se asustan? Salen triunfantes, como el actual Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, uno de los políticos más seguidos en Twitter, y el protagonista de un hito en la historia de la comunicación digital.

Obama supo aprovechar como pocos las redes sociales para conectarse y empatizar al máximo con sus audiencias. El le puso oreja a lo que ahí se conversaba para tener más sintonía cuando llegaba a hacer campaña a un lugar. Su éxito fue total. De hecho, en su última campaña, el ruido en la web fue tal que, al anunciar que continuaba al mando, sólo le bastó tuitear una imagen para ser la noticia más importante del mundo político a nivel global durante semanas. Este caso ha llegado a ser objeto de estudio en universidades, campañas publicitarias y tema de charlas que han recorrido el planeta.

El libro también trata fenómenos de marketing digital. Arriagada explica su rol como uno de los pilares en la toma de decisiones de las grandes y pequeñas marcas. ¿Qué está pasando? Lo digital es una opción más barata y, según el autor, una herramienta necesaria para el éxito. Pero no se puede pretender aplicar marketing digital en una empresa sin realmente estar al tanto de qué implica y qué consecuencias negativas o positivas tendrá. Un ejemplo en este caso sería Coca Cola, que sólo necesita compartir una imagen de su producto en Facebook para tener infinitos “Me gusta” sin ofrecer un regalo a cambio. ¿Qué pasó? Las redes sociales, también, abrieron el mundo a la fidelización sin recompensa.

Párrafo aparte merece la opinión propiamente dicha. Cualquiera puede opinar en la web. Un ejemplo son los blogs, que sin ser una fuente de información formal, son los estandartes de grandes movimientos, de reuniones para manifestar el descontento, o de informar sin rendir cuentas a ningún patrocinador. El logro aquí es comunicar, de la forma más honesta y detallada, para llegar a todas las personas que se pueda, sin invertir un peso en ello.

Entonces, ¿cuál es la moraleja del libro? Que habría que darle a Facebook y Twitter el justo peso que tienen y aprovechar sus bondades en un mundo comunicacional cada vez más democrático. Pero, como lo reiteró Eugenio García en la presentación del libro, no creer que una buena comunicación en estas redes va a reemplazar la demanda por mayor justicia y participación ciudadana.

>Para para descargar el libro: http://www.amabook.com/paises/chile/catalogo/ebooks-patagonia/-tsunami-digital