El iPhone 4S del año pasado se sintió como una suave actualización, en lugar de un cambio o innovación verdadera, y aunque se vendió en grandes cantidades y trajo algunas modificaciones interesantes, no se justificó todo el boom que se generó en torno a su lanzamiento.

Pero este año, la cosa cambió. Meses después del fiasco del 4S, comenzó la “filtración” de misteriosas fotos de un nuevo prototipo de Apple, en las que se podía ver que el nuevo aparato tendría una pantalla más grande, otro conector del dock, sería más fino, etc…

Desde el punto de vista técnico, la propuesta sería la implementación de la red 4G por primera vez en iOS (en Android o Windows ya lleva funcionando desde principios de este año) y que en nuestro país no funcionará, pues tendremos que esperar a que las licitaciones de este espectro electromagnético sea licitado.

Pero, independiente de que la pantalla sea mayor, con gráficas increíbles, un sistema operativo actualizado, mapas en 3D, la opción de comprar tickets de eventos y otras actualizaciones de forma, el trasfondo del teléfono sigue siendo casi el mismo. Se les olvidó innovar en otros aspectos como de comunicación entre iPhones, u otros materiales, o servicios como sí ha hecho Galaxy S3. De hecho, la compañía surcoreana lanzó un comercial satirizando al “manzanero”, aquel devoto de los productos Apple capaz de hacer filas durante horas para comprar algo que no entiende o que sabe que amará por el hecho de tener una manzana detrás.

Lo único que pido es que Apple no se duerma en los laureles y que para su próxima entrega sí sea integrador de nuevas tecnologías y servicios realmente innovadores, y que sus creadores se rompan la cabeza como sí lo han hecho con sus primeras entregas de MacBook Air, iPhone o iPod.

Me imagino en el futuro teléfonos con fibra vidrio, que se integren con otros aparatos del hogar, o de la misma familia Apple. Es sólo una idea en base a esta videosimulación de lo que sería la casa del futuro con Corning.

>En Twitter: @UribeAranda

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