Los analistas de mercado aseguran que en el futuro gran parte del planeta pasará por su caja registradora. Sin embargo, hace apenas 15 años, Ma Yun, su verdadero nombre en mandarín, era lo que llaman un perfecto fracasado. Rechazado por Kentucky Fried Chicken y despedido de McDonald’s, no lograba conseguir un trabajo que le permitiera salir de la pobreza. Recién en 1995, cuando fue invitado a viajar a Estados Unidos como traductor, la suerte empezó a cambiar aunque muy lentamente. Durante una breve permanencia en Seattle, descubrió el mundo de la web y por primera vez se atrevió a usar un teclado, algo que siempre había evitado por temor a romperlo y no tener los recursos para comprar uno nuevo. “Junto a un amigo hice una búsqueda con la palabra «cerveza» y encontré sólo marcas estadounidenses y alemanas. Entonces pensé que debía usar la red para ayudar a las empresas chinas a darse a conocer al mundo”, cuenta habitualmente en sus conferencias, donde es aclamado como un verdadero rockstar.

Con todo el ímpetu, regresó a Oriente y fundó China Pages, un sitio de páginas amarillas online que no alcanzó los resultados esperados y finalmente quedó en manos del gobierno. Entonces, cuando estaba al borde del abismo, tomó sus maletas y partió a Pekín, donde a poco andar encontró un modesto trabajo en el Ministerio de Comercio. Ahí estaba cuando una mañana le pidieron que acompañara a un joven norteamericano a conocer la Muralla China. La idea lo entusiamó inmediatamente. No pudo evitar recordar sus días de adolescente en la ciudad de Hanghzou, cuando pedaleaba hasta el hotel más cercano para ofrecerse gratis como guía turístico con tal de practicar inglés. No sospechaba que el destino le tenía preparada una jugada maestra, de esas que cambian el rumbo en 180 grados. El hombre en cuestión era ni más ni menos que el cofundador de Yahoo, Jerry Yang, quien años más tarde se convertiría en el socio más importante de su vida cuando Yahoo compró el 40% de Alibaba por 1.000 millones de dólares. Antes de eso, Jack Ma regresó a Hanghzou y reunió a 17 amigos en su departamento para invitarlos a participar en su nuevo emprendimiento. “Les hablé durante dos horas, pero ninguno entendía, porque ni yo me entendía. No sabía nada de informática ni de negocios, pero comprendí algo antes que los demás. Nuestros competidores no estaban en China sino en Silicon Valley. Y nuestros cerebros eran tan buenos como los de ellos”. Tras el encuentro, cada uno de los asistentes recurrió a su red de contactos en busca de financiamiento y entre todos lograron reunir un fondo de 60.000 dólares. Así, el 21 de febrero de 1999 nacía Alibaba.

jack450-1

Aunque el nombre de la compañía fue objeto de cuestionamientos, Ma Yun lo defendió a brazo partido. “Alibaba no era un ladrón. Era un hombre de negocios amable e inteligente que ayudaba a la gente de la aldea. Por su facilidad para deletrearse y por su reconocimiento mundial, Alibaba ‘abre sésamo’ para las pequeñas y medianas empresas”, gritaba a los cuatro vientos. En una primera etapa, el enfoque estuvo en el sector B2B (business to business o negocios entre empresas), pero el gran salto vino con la entrada en funcionamiento de una plataforma que conectaba a todas las empresas chinas que buscaban vender al exterior con empresas extranjeras que quisieran comprar productos locales. A los 35 años, el humilde profesor de inglés revolucionaba la forma de hacer negocios en la tierra de Mao. Por fin, las compañías podían vender en el extranjero, ahorrando costos y restableciendo confianzas perdidas.

Hoy, Alibaba es un gigante del comercio electrónico y servicios web con ingresos anuales que superan los 6.000 millones de dólares. Domina cerca del 80% del comercio electrónico de China y maneja transacciones por alrededor de 248.000 millones de dólares para 231 millones de usuarios activos. “Nunca tuve un tío rico y no lo necesito. No tengo nada de especial. Soy un hombre común. Si yo tuve éxito, cualquiera puede tenerlo”, es una de sus frases favoritas. Con su metro y medio de estatura, este empresario asegura que su inspiración viene de dos íconos del cine hollywoodense. Se identifica con la figura de ET, pero afirma que es el espíritu de Forrest Gump lo que le ha permitido sortear los peores momentos de su vida. De hecho, al igual que el personaje que interpretó Tom Hanks, piensa que el dinero trae más problemas que satisfacciones y que el optimismo es la clave para salir adelante.

jackma450-3

El primer empresario oriental en salir en la portada de la revista Forbes, tiene una fortuna que supera los 25.000 millones de dólares. Sin embargo, dice que su capital más importante es el aprecio de sus empleados, quienes alaban su cercanía y capacidad para admitir los errores. “En 2001 cometí un error. Expliqué al personal, con quienes fundé la compañía, que sus máximas aspiraciones serían llegar a ser gerentes. Para los cargos directivos de alto nivel como vicepresidente o superiores, contraté a otros profesionales fuera de nuestro colectivo. Algunos años después, ninguno de estos profesionales contratados trabajaba para la empresa, mientras que aquellos de los que dudaba, seguían cumpliendo perfectamente con sus responsabilidades como vicepresidentes o en cargos superiores. Me gustaría no haberme equivocado, pero en los negocios eso es imposible”.

Así y todo, también tiene detractores que cuestionan su relación con el poder y la forma en que logró convencer al Partido Comunista Chino de que Alibaba no era un negocio peligroso. Para ellos, el empresario siempre tiene la misma respuesta. “Uno puede estar enamorado del gobierno, pero nunca casarse con él. Cuando el dinero se junta con la política lo que ocurre es exactamente lo mismo que juntar una cerilla encendida con dinamita”.

Conocido también como Jack el loco por su lado excéntrico, le gusta realizar bendiciones masivas a recién casados y apodar a sus trabajadores con nombres que aparecen en las novelas de Kung Fu. De hecho, el mismo se rebautizó como Feng Qingyang, en honor al guerrero de carácter impredecible y agresivo. Su mujer Zhang Ying, a la que conoció cuando era un estudiante mediocre de “la peor universidad de Hanghzou“, dice que se enamoró de su tenacidad. “No es un hombre guapo, pero puede hacer cosas que no hace nadie”.