“Cuando los computadores tomen el control, puede que no lo recuperemos. Sobreviviremos según su capricho. Con suerte decidirán mantenernos como mascotas”. La apocalíptica afirmación pertenece a Marvin Minsky, creador del concepto de Inteligencia Artificial. El científico estadounidense lo proclamó en 1970 y hoy cada vez son más los que adhieren a su doctrina. La amenaza existe pero hay quienes prefieren sacar a relucir el lado positivo del asunto.

En su oficina de Google en Mountain View, California, Javier Sneider junto a su equipo de Machine Learning han diseñado distintas aplicaciones que se acercan a lo que hoy las personas identifican como inteligencia artificial. Y es así como Google ha puesto en marcha apps dotadas de una autonomía lo suficientemente poderosa para reconocer imágenes o canciones, traducir idiomas, realizar sugerencias personalizadas mediante la tecnología de machine learning, el hermano mayor de la inteligencia artificial. Tal como lo indica su nombre en inglés, “es la idea de hacer que los computadores en lugar de recibir instrucciones una por una, puedan aprender o reemplazar dicha secuencia de órdenes por algunas funciones matemáticas donde se ajustan valores obteniendo así, más o menos, el mismo resultado”, explica el ingeniero.

Con cerca de 10 millones de computadores que le dan vida a los servidores de la empresa, un 10% se destina a la puesta en marcha del machine learning. “Estamos en la infancia de todo esto. Nos encontramos lejos de lograr que las máquinas sean más autónomas o puedan aprender a solucionar problemas. Un gran obstáculo es que para entrenar a estos modelos se necesitan millones de parámetros y esa no es la forma en que nosotros los humanos aprendemos algo”, reflexiona Sneider. Google maneja 25 millones de parámetros cuando, por ejemplo, le pedimos reconocer una foto u objeto. Sólo de este modo las distintas aplicaciones o sistemas logran “parecer inteligentes”. Es un campo más relacionado con la matemática que a la ciencia. En estos últimos 10 años el salto ha sido sustancial.

La mejora en el poder de computación, el masivo uso de Internet como una plataforma rica en elementos de comparación y la estandarización de los modelos predictivos han permitido que Google desarrolle sorprendentes aplicaciones. “Si uno mira para atrás, hace cinco años no nos imaginábamos estar haciendo esto. Estos sistemas van a ser cada vez mejores”, adelanta Sneider mientras pone como ejemplo el salto cualitativo que han tenido herramientas como las de traducción. Por el contrario, “Inteligencia Artificial es cuando un computador demuestra una cierta inteligencia, pero no quiere decir que esa inteligencia la haya aprendido por sí mismo”, asegura.