Ya nadie está a salvo. Me quedé hasta tarde en la oficina’, ‘salí con unos amigos’ y ‘volví temprano a casa’, son excusas que quedaron en la Edad de Piedra. Si antes era fácil despistar a la pareja con inocentes pretextos, hoy las nuevas tecnologías han hecho que sea un gran desafío. Desde una caminata por el parque hasta una pícara escapada con los compañeros, cualquier actividad con celular en mano puede ser, literalmente, rastreada por terceros.

El nombre del responsable es Cell Tracker. La nueva aplicación para celulares que permite seguir cada paso del portador del teléfono. “Obtener toda la información que necesita saber en torno a las personas que le importan nunca ha sido tan fácil como ahora”, así dice el prometedor slogan de una tecnología que roza la ilegalidad. Ideada para que los padres controlen a sus hijos, los ‘rastreadores de celulares’ se han transformado en la app preferida de las personas inseguras, celópatas o cualquiera que desee vigilar desde cerca a su compañero de alcoba.

El sistema trabaja en torno a un localizador GPS que envía señales sobre la ubicación exacta cada ciertos minutos. Aunque la aplicación no funciona de forma remota –es decir, es necesario tener acceso físico al celular vigilado, instalarla y aceptar los permisos solicitados– esto no es problema para los más ‘entusiastas’. Sólo basta una ida al baño para que la pareja tome control del celular de su compañero, descargue el programa y acepte las licencias. Lo peor, es que el ícono puede ocultarse fácilmente, por lo que la víctima jamás se enterará.

Tanto ha sido el boom, que sólo fue cosa de tiempo para que se abriera un nuevo abanico de opciones de vigilancia. Visualización del historial de páginas web visitadas, registro del nivel de batería y de cobertura del teléfono y rastreador de mensajes de texto son sólo algunas de las escandalosas ofertas que también pueden encontrarse en las plataformas de distribución digital.

Pero las opiniones sobre su uso son tajantes. A favor o en contra, en ningún caso a mitad de camino. “La recomiendo mucho. Así puedo estar más seguro de que mi novia no me engaña”, dice Jerry, un usuario que, al parecer, está encantado con la app. Situación diferente vive Alberto, quien asegura que es una tecnología “muy arriesgada si la descubren las mujeres”. Lo que sí es cierto, es que puede llegar a transformarse en un arma peligrosa en las manos equivocadas. Desde ahora, sólo queda estar más atentos. Nadie sabe si lleva un espía en el bolsillo.