El año pasado Elon Musk (46) estuvo en una sesión de fotos para la revista Rolling Stone y el estilista le pidió que se pusiera un chaleco negro con cuello tortuga. Se rehusó tajantemente. Esta era la prenda icono del excéntrico fundador de Apple, Steve Jobs; y hay tres hombres con quienes Elon Musk odia ser comparado: Jobs, el billonario ficticio Tony Stark alias Iron Man y Errol Musk, su padre distante. Es de relaciones complicadas. Padre de seis niños, uno murió a las 10 semanas en el 2002, tiene mellizos y trillizos con su primera esposa, la autora canadiense Justine Wilson. Conoció a la actriz Talulah Riley y se casaron en 2010, entre idas y vueltas llevaron su relación que finalmente terminó en el 2016. Su última pareja conocida es la actriz Amber Heard, ex esposa de Johnny Depp, con quien ha tenido una serie de rompimientos y regresos desde 2017. 

¿Amistad? Eso también es complicado. Musk fue víctima de bullying en el colegio. Una vez fue golpeado tan brutalmente que tuvieron que llevarlo al hospital. A pesar de, o quizá a causa de, sus problemas con la gente, él ha dedicado su vida a salvar a la raza humana.

Elon nació en Pretoria, Sudáfrica, hijo de la modelo Maye Musk —quien sigue siendo un clásico de las pasarelas a sus 69 años— y el ingeniero Errol Musk. Durante sus primeros ocho años raramente vio a alguno de ellos. Se hundió tan profundo en su propio mundo que pensó que era sordo. Pero de hecho, estaba solo.“Tuve una ama de casa que se aseguraba de que no rompiera nada. Ella no estaba cuidándome. Yo estaba haciendo explosivos, leyendo libros, construyendo cohetes y haciendo cosas que me podrían haber matado. Fui criado por libros. Libros y luego mis padres”.

Cuando ellos se separaron, él quedó con su papá. “Yo no entendía realmente en ese tiempo qué clase de persona era”, dijo recientemente. “No fue una buena idea. Es un terrible ser humano”.

Pese a que tiene un historial de relaciones fallidas (familiares y amorosas), no se da por vencido. “Es muy difícil para mí conocer gente. Estoy buscando una relación a largo plazo. No estoy buscando algo de una noche. Estoy buscando una compañía seria o alma gemela, ese tipo de cosas. No es que no sepa lo que se siente: estar en una gran casa vacía, los pasos haciendo eco en los pasillos y nadie en la almohada junto a ti. Cuando era un niño solo dije una cosa… Nunca quiero estar solo”.

Completó sus estudios universitarios en Canadá, para luego dirigirse a California para fundar su primera empresa millonaria Zip2 en 1995. Compaq eventualmente le pagó US$ 22 millones por su participación del 7% en Zip2 en 1999. El lo utilizó para cofundar lo que se convirtió en Paypal. Paypal le dio el dinero para fundar SpaceX, luego Tesla, luego Solar City, luego Hyperloop —que se propone hacer tubos de presión reducida para cargar cápsulas de pasajeros subterráneas desde Nueva York a Washington DC— así como OpenAl y la telepatía de Neuralink.

CON VISIÓN

Musk sueña con el crecimiento de una manera que pocos CEOs lo han hecho. Todos sus logros, él insiste, son pasos en el camino hacia su meta de una completa colonización en Marte, que requiere viajes espaciales guiados, vehículos electrónicos y energía solar. ¿Por qué? Porque teme que estemos en el borde de la destrucción, citando la guerra mundial, un colapso de tecnología y cambios climáticos como amenazas existenciales. “Hay una ventana donde tenemos una oportunidad de establecer una base autosustentable en Marte”, dijo.

Su ambición fue aun más lejos. Su compañía constructora de cohetes SpaceX lanzó exitosamente el Falcon Heavy a la órbita, el más poderoso cohete operacional en el mundo, con el poder para levantar una masa mayor a un avión 737 cargado con pasajeros, equipo, equipaje y combustible. Solo el cohete lunar Saturn V —último vuelo en 1973— envió más carga útil a órbita.

El Falcon Heavy es un logro extraordinario, aunque para Musk es solo el inicio de su viaje hacia el espacio. Disparó su cohete a Marte para probar que las misiones tripuladas al planeta rojo eran posibles. El emprendedor de 46 años afirma que estará viviendo allá para cuando esté en sus 50.

La carga del Falcon Heavy era otro loco sueño de Musk: el Tesla descapotable, el primer auto deportivo eléctrico, con un maniquí vestido con traje espacial al volante, una copia de La Guía del viajero intergaláctico en la guantera y la canción Space Oddity de David Bowie sonando sin fin.

Así va Musk sucesivamente, disparando cohetes y autos deportivos hacia Marte en un intento por salvar el mundo, siempre luchando, siempre solo, siempre buscando, encontrando nuevas maneras de viajar tan rápido como sea posible e irse sin dejar rastro. 

Stephen Armstrong / The Times / The Interview People

Adaptación: Constanza Cano.