La disrupción en modelos de negocio y empleos es algo que ha traído la era digital, afectando al mundo entero. Si bien hoy es mucho más evidente en economías desarrolladas, es un hecho que algunas industrias han debido reinventarse de manera radical con la llegada de las startups, emprendimientos que llevan la bandera del cambio a través de la innovación.

Todo este proceso de transformación se ha acelerado luego de la crisis financiera del año 2008. Tanto está cambiando el mundo, que se estima que cerca del 65% de los niños que están entrando hoy al colegio, terminarán desempeñándose en nuevo tipos de trabajos que aún no existen.

Hoy, cuando yo le pregunto a alguien por la imagen que tienen de un programador, la respuesta usual es que se imaginan a un profesional altamente calificado, capaz de llevar a cabo complejas tareas, además de ser probablemente un hacker en su tiempo libre. Trabaja en una empresa de tecnología, vestido de jeans o shorts, empezando tarde su jornada laboral, porque también trabaja hasta tarde. Otro perfil es el emprendedor que quiere cambiar al mundo a través de una aplicación web y ve en la película de Facebook el reflejo de lo que será su futuro.

En cualquier caso, hoy un programador es bastante más “normal” que eso. Sorprende pensar que en Estados Unidos, sólo el 8% de los programadores trabajan en Silicon Valley. La gran mayoría trabaja en empresas de industrias tradicionales que cada día requieren más de tecnología para la administración, la comunicación con clientes, la interacción con proveedores, etc.

Es que los programadores son los llamados a ser los nuevos Blue Collar Workers”. Estos trabajadores de cuello azul son originalmente identificados con aquellas personas que llevan a cabo labores principalmente manuales, requiriendo menor preparación que otras labores. En inglés se les identifica de esa manera, porque usan overol de color azul.

Excelente ejemplo de lo anterior es Bit Source, una compañía de desarrollo de software que contrata y capacita a ex mineros para desarrollar sitios web y escribir código. La empresa fue fundada por Rusty Justice, ex minero de carbón quién al jubilarse decidió emprender.

En Latino America contamos con Laboratoria, un emprendimiento de origen peruano que busca identificar jóvenes de bajos recursos con un potencial enorme y las entrenan a través de su programa para convertirse en desarrolladoras web. Laboratoria ha ganado múltiples premios por su real aporte al desarrollo de las personas con menos oportunidades. Hoy funciona en Lima, Santiago, Arequipa y México DF.

Aquí les dejo una entrevista que le hizo el ex presidente Obama a Mariana Costa Checa, la fundadora de Laboratoria, en el Global Entrepreneurship Summit del año pasado:

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