Definitivamente el Bitcoin ya no es una novedad. Esta cripto-moneda existe hace más de 7 años, funciona en todo el mundo y genera un volumen estimado de 120 millones de dólares al día en transacciones. Muchos lo consideran el futuro, no sólo porque disminuye los costos de transacción prácticamente a cero, sino porque es altamente seguro, global y transparente.

Pero ¿qué tiene que ver esta moneda virtual con el título de esta columna “El Futuro de la Democracia”? Bueno, para llegar a eso es necesario hacer una introducción acerca de la tecnología revolucionaria que existe detrás del Bitcoin; el Blockchain.

El Blockchain será probablemente una de las tecnologías que más cambiará la forma en que funciona nuestra sociedad. Y es que el Blockchain no sólo es la base sobre la cual se creó el Bitcoin, sino que hoy tiene múltiples aplicaciones en los ámbitos más variados. Pero ¿qué es esto del Blockchain?

Para explicarlo me apoyaré justamente en su aplicación a la mencionada cripto-moneda. El Blockchain es un registro único o base de datos en que se almacenan absolutamente todas las transacciones realizadas en Bitcoin. Cada transacción lleva un identificador del emisor, un identificador del receptor, el monto en Bitcoins de la transacción y la firma digital del emisor. Una de las cosas más disruptivas de esta tecnología es que no existe una base de datos centralizada, sino que esta se encuentra distribuida en nodos en toda la red.

Esto permite que en caso de caída de la mitad de los nodos, el sistema siga funcionando. Además, al haber múltiples copias de la información en todos los nodos, es rápidamente detectable si alguien interviene un punto de la red.

Cuando una transacción llega a un nodo, ese nodo intenta construir un nuevo bloque para la cadena con todas las transacciones que va leyendo y todos los nodos de la red deben resolver una problema matemático de alta complejidad. El primero que consigue resolver el problema, genera un nuevo bloque en la cadena y comparte ese bloque con todo el resto de los nodos que están distribuidos por toda la red.

Si bien la explicación puede resultar un poco árida, lo importante es entender que Blockchain permite crear una base de datos distribuida que es resistente a la manipulación y en la que queda identificada la autoría de cada transacción.

Con esto claro, 2 jóvenes australianos crearon algo que está dando de hablar en todo el mundo. Una nueva forma de hacer democracia llamada Flux.

Flux es un movimiento político que, para las actuales elecciones parlamentarias, lleva 13 candidatos a senadores. Lo interesante es que estos senadores serán realmente representantes de las personas, porque deberán votar de acuerdo a las preferencias de las miembros de la red Flux.

A través de la red, cualquier australiano puede votar a favor o en contra de cualquier iniciativa legislativa, influyendo directamente en el futuro del país. Además, aquellos que no quieren votar en cada proyecto de ley, pueden hacer 2 cosas: cederle su voto a alguien de confianza (un amigo, un líder de opinión o quien sea) o simplemente intercambiar votos con otras personas para influir mayormente en aquellas temáticas que les generan mayor interés.

El objetivo con esto es generar una política basada en temas concretos, los cuales sean decididos por especialistas en cada ámbito y no por políticos de carrera.

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