Durante muchos años vivimos en una economía basada principalmente en los recursos. Este tipo de economía tiene la característica de que si una persona tiene algo, definitivamente otra no puede tener eso mismo. Entonces, el acceso a la información era restringido y prueba de eso es que en los años 90, cuando un alumno universitario tenía que realizar algún trabajo de investigación, debía necesariamente recurrir a bibliotecas públicas o privadas. Por lo mismo, en ese tiempo la metodología de enseñanza más utilizada era la repetición y a su vez la memoria considerada una habilidad clave para los profesionales en distintas áreas.

Luego, con la llegada de internet, se produjo una verdadera revolución. Por primera vez, el acceso a la información dejó de tener barreras y eso marcó el inicio de la economía del conocimiento. Con esto, las bibliotecas han ido perdiendo protagonismo y la memoria dejó de ser una habilidad crítica.

Este tipo de economía, a diferencia de la anterior, tiene la característica de que si una persona tiene algún conocimiento, eso no limita a que otro también lo pueda tener. Esta diferencia gatilló un cambio en las personas y despertó sus ganas por compartir. Prueba de ello han sido las redes sociales, plataformas en línea donde personas comparten fotos, videos, ideas, reflexiones, artículos de su interés, etc.

Es un hecho que actualmente el mundo cambia cada vez más rápido y hoy estamos presenciando un nuevo cambio, el surgimiento de una nueva economía: la economía colaborativa.

La economía colaborativa y el consumo colaborativo hacen posible por primera vez pensar en que las personas ya no siempre tendrán que adquirir bienes para satisfacer sus necesidades, sino que ahora podrán adquirirlos de otras que los tengan. Este concepto existe hace varios años, pero ha sido el último tiempo en que ha avanzado de manera exponencial en sus distintas formas.

Un excelente video disponible acerca de este concepto es la charla TED de Rachel Botsman en Sidney, el año 2010.

Quizás uno de los primeros exponentes de la economía de la colaboración fue eBay, donde personas podían comprar objetos de otras personas. Así se conectaban millones de “tengo” con millones de “quiero”, aprovechando los bienes en desuso.

Hoy, la economía colaborativa tiene un alcance muchísimo mayor que sólo la venta de artículos usados. De hecho en Chile tiene presencia una comunidad global que promueve este tipo de economía llamada Ouishare (www.ouishare.cl).

Aquí les dejo un listado de algunas de las plataformas que ofrecen los más diversos servicios, siendo todas representantes de la economía colaborativa (una tropa de locos dispuestos a cambiar la manera en que funciona nuestra sociedad):

Para dar y pedir lo que quieras: www.tdoee.com
Para compartir viajes: www.a-dedo.cl
Para aprender idiomas: www.poliglota.org
Para hacer trámites: www.tramiteros.com
Para intercambiar cosas: www.truequers.com/cl
Para despachos: www.shippify.co
Para juntar plata con amigos: www.tuvakita.com
Para compras de almacén: www.juntoscompremos.cl
Para traer cosas del extranjero: www.canubring.com

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