Estonia es un pequeño país al este de Europa que muy pocos conocen, pero que hoy, con sólo 1,3 millones de habitantes, es considerado el Silicon Valley del viejo continente.

Es difícil pensar que este país era parte de la Unión Soviética hace menos de 30 años. Fue entonces, en 1990 que se aprobó finalmente la independencia de Estonia. Aún así la situación fue tensa durante varios años con el Kremlin, quien mantenía una fuerte influencia sobre estos nuevos países.

Mart Laar se transformó el año 1992 en primer ministro de Estonia y fue quien lideró un fuerte cambio bajo el slogan “Limpiar la casa”. Su objetivo era acabar con el sistema tradicional soviético de toma de decisiones basado en relaciones personales. Para esto, formó un exitoso gabinete que tenía una edad promedio de 33 años.

Rápidamente Estonia se abrió al mundo, modernizando su economía y todo su sistema de administración pública. A principio de los 90 sólo la mitad de la población contaba con línea telefónica en su casa. Dado lo caro que resultaba la inversión en carreteras, el gobierno decidió enfocar parte importante de su inversión en telecomunicaciones.

Hoy Estonia es el único país del mundo donde el acceso a internet es considerado un derecho fundamental y está garantizado por la constitución. Además fue el primer país en ofrecer a sus ciudadanos un documento nacional de identidad electrónico lo que ha tenido un gran éxito. Con este carnet electrónico los estonios pueden votar, pagar sus impuestos o crear una empresa, todo a través de internet y en pocos minutos.

Este país cuenta con Wifi pública a nivel nacional, mantiene un historial médico centralizado de todos los habitantes y ofrece todas las clases escolares a través de internet con un sistema que le permite a alumnos, padres y profesores interactuar y colaborar en el proceso educativo de una forma nunca antes vista.

Tan eficiente es el sistema de administración pública ofrecido por este país, que hace 3 años lanzaron la residencia virtual o e-Residency como lo llaman en Estonia. Esto significa, que Estonia le ofrece a cualquier persona del mundo transformarse en ciudadano virtual y aunque esto no es equivalente a una visa o pasaporte, sí permite abrir una cuenta en un banco Estonio y hacer transferencias internacionales. Además esto permite crear una empresa en menos de 20 minutos y todo a través de internet. Sin ser un paraíso fiscal, Estonia atrae empresas y ciudadanos sólo por lo fácil que resulta hacer trámites.

Para mayor información acerca de los componentes que ofrece Estonia a sus habitantes, les dejo este link del gobierno: https://e-estonia.com/components/

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