¿Quién pensaría que una serie que tuvo su gloria hace casi 20 años tendría algo de popularidad hoy? Nintendo lo hizo. Desde su lanzamiento se convirtió en la app más descargada del mundo, superando a Twitter, Facebook, Instagram y Snapchat. Pokémon go es un juego para smartphones que se basa en la geolocalización y el uso de realidad aumentada.

Los jugadores están obligados a salir de sus casas y mirar, a través de sus pantallas, dónde se esconden estas criaturas, atraparlas y entrenarlas. Los usuarios reciben notificaciones cuando haya otros entrenadores cerca o cuando un pokémon interesante ronde por su barrio. Es, sin duda, un juego de alta tecnología, y por lo mismo viene de la mano con ciertos riesgos.

Por un lado, cuenta con permiso de usar la cámara del celular, así como la localización GPS y el reloj. La mayoría de las cuentas se vinculan a un usuario de Google, y esto, sumado a lo anterior, le da al juego acceso a información que no necesariamente queremos compartir.

Es fundamental, en el caso de niños y adolescentes, asegurarse de que el juego se use en espacios seguros y que los dispositivos no almacenen información sobre cuentas secretas de bancos u otros servicios. Lo mismo respecto de compras internas que se puedan realizar en el juego.

Si bien son seguras y cuentan con el respaldo de la aplicación, deben hacerse siempre en supervisión adulta. Por último, y debido a que el juego exige moverse por la ciudad, las autoridades en todo el mundo han recomendado que los jóvenes vayan acompañados de adultos o amigos, y nunca visiten a solas lugares donde puedan correr riesgos sólo por atrapar a un monstruo de mentira.