El financiamiento es probablemente una de las vallas más altas que visualizan los emprendedores al iniciar su travesía. Es que el acceso a capital no es simple, sobretodo cuando uno no toca las puertas adecuadas a la etapa de desarrollo del emprendimiento.

Como emprendedores, lo primero que tenemos que entender es que 9 de cada 10 emprendimientos fracasa. Eso es así, por lo que invertir en emprendimientos siempre es de alto riesgo. Luego viene el clásico pensamiento del emprendedor :“Pero en mi caso, seré del 10% de triunfa, porque mi proyecto es increíble y no puede fallar”.

Naturalmente todos consideramos que nuestro perro es el más lindo del mundo, pero eso no altera las estadísticas. Por lo tanto, el primero que debe arriesgar mucho a la hora de emprender, es el mismo emprendedor.

Uno no puede esperar que el banco le preste $100.000.000 para ejecutar su proyecto y si todo resulta bien (10% de los casos), devolverle al banco ese dinero más una tasa de interés. En caso contrario (90% de los casos), que el banco haga la pérdida de los $100.000.000 y el emprendedor perdió su costo de oportunidad de trabajar en otro lado durante ese tiempo. Finalmente todo se reduce en la relación riesgo retorno. A mayor riesgo, mayor retorno. El banco no puede asumir todo el riesgo y que el retorno se lo lleve el emprendedor.

Cuando uno se encuentra en una etapa de idea o diseño, la principal fuente de financiamiento son las 3 F: Family, Friends and Fools. Habrá que buscar entre el círculo más cercano quienes podrían estar dispuestos a arriesgar capital para la puesta en marcha de este proyecto.

Mientras mayor sea el monto de inversión inicial que requiere el proyecto, mayores serán las exigencias para levantarlo. Es fundamental trabajar en profundidad el modelo de negocio, porque cualquier inversionista quiere ver claridad en lo que se hará con su dinero y no improvisación. Además se debe estar abierto a recibir retroalimentación.

Otra fuente de financiamiento que se debe explorar, son los programas de apoyo al emprendimiento que tienen Corfo y Sercotec (Capital Semilla, Start-Up Chile, SSAF, etc.). En estos casos tendrás que competir con muchos emprendedores, deberás preparar presentaciones, presupuestos e incluso un video explicativo de tu proyecto. Si te adjudicas los fondos, tendrás que rendir al detalle los gastos.

Es entendible, porque trabajarás con recursos del Estado y se debe velar por el correcto uso de dichos fondos. Los subsidios estatales son el dinero gratis más caro que hay.

Ayudan mucho en esta etapa las incubadoras y aceleradoras de negocios. La mayoría de ellas administran fondos de Corfo, abriendo postulaciones periódicas que informan a través de sus sitios web. Entre las incubadoras más destacadas podemos mencionar a Emprende FCh, Incuba UC, Chrysalis, 3IE y UDD Ventures. Aquí, el listado completo de incubadoras que trabajan con Corfo.

Otra interesante alternativa a evaluar al buscar financiamiento, es el crowdfunding de capital. En este caso, el emprendimiento pasa por un proceso de evaluación para luego ser publicado en el sitio web de la plataforma de crowdfunding. A través de esa plataforma, muchas personas podrán invertir, adquiriendo una porción de tu empresa y haciéndose socios tuyos. Si todo resulta bien, al cabo del proceso, no sólo habrás levantado el capital que requerías, sino que además tendrás un grupo de nuevos accionistas que podrán apoyarte en la difusión del proyecto. Broota.com y Founderlist.la son las principales plataformas en Chile.

Luego, con un negocio ya validado y una empresa funcionando, es más probable poder levantar fondos de un fondo de capital de riesgo o Venture Capital (VC). Si bien esta categoría aún se encuentra en etapa de desarrollo en Chile, existen ya varios fondos interesados en invertir en Startups en etapas tempranas. Tal es el caso de Nazca, NXTP Labs, Magma Partners, Inversur, Aurus y Austral Capital.

Comentarios

comentarios