22:30 hrs.  Suena el teléfono y desde el otro lado de la línea se escucha- “Hola, se me acabaron las vidas, ¿me podrías dar algunas?- Ok. me conecto a Facebook y te mando”.  Aunque parezca descabellado, este es el resultado de lo que ideó la empresa King.com, con sede en Reino Unido. Sus creativos lograron empatizar con millones de personas en todo el mundo que se volvieron empedernidos jugadores de CandyCrash, su más ambicioso y exitoso proyecto lúdico.

Definida como la app más popular del momento, la idea de contar sólo con cinco oportunidades para subir de nivel —son 425 en total— y tener que esperar cerca de media hora para regresar al exterminio de las gelatinas, representa un desafío para los 15 millones de jugadores diarios que se registran en la red.

Pero hay algo más. Cada vez que se juega, se involucra el sistema de recompensa que tiene el cerebro, se libera dopomina, un neurotransmisor asociado a los comportamientos adictivos del ser humano y la memoria a corto plazo, la visión y las funciones motoras del organismo, trabajan de forma aguda. Si este cuadro se repite a diario y ya no representa una satisfacción, sino que una obligación, podrían haber luces de adicción…

El estar durante horas uniendo colores, caramelos y oyendo ¡Sweet!, ¡Tasty!, ¡Divine! o el clásico ¡Delicious! ,puede provocar que muchos posterguen sus horas de sueño, aumenten su ansiedad por descubrir qué habrá en la etapa siguiente, incrementen su nivel de irritabilidad cuando queda poca batería en el Smartphone, sueñen con el nivel que los ha estancado durante semanas o simplemente terminen frustrados al ver que ningún intento dio con lo que esperaban.

Si Ud. se siente identificado con algunas de estas situaciones, debe saber también que a pesar de lo anterior, cada vez que entra a la ‘candymanía’, determinadas funciones cognitivas se desarrollan de modo favorable: la más agradecida es la memoria del trabajo y la intuición.

Todo se ha construido de forma minuciosa, los vibrantes colores acompañados de una relajante música aumentan el atractivo visual y auditivo de los seguidores de un juego que le reporta 633.000 dólares por día a los ejecutivos de King.com.

Al final, todos buscan su propia recompensa, sea ésta una gran dona de chocolate salpicada por crispies que hace desaparecer frutas y figuras o ganancias anuales de millones de dólares. Lo cierto es que este tipo de ocio interactivo llegó para quedarse y expandirse como un verdadero virus.