No es la primera vez que vemos fotografías de actrices de Hollywood robadas desde sus teléfonos móviles. Pero sí es la primera vez que somos testigos de un hackeo masivo a tantas famosas. Jennifer Lawrence, Kirsten Dunst, Selena Gómez, Kate Upton y Ariana Grande, son sólo algunas de las que han visto cómo fotografías tomadas con sus smartphones fueron subidas por un hacker a la comunidad 4Chan. Pero no son las únicas. El pirataen cuestión además publicó una lista de 100 famosas de las que tiene imágenes y que podría subir en cualquier momento. En esa lista figuran Rihanna, Kim Kardashian y Winona Ryder, entre otras.

Esto puso una voz de alerta en Estados Unidos. Las víctimas ya anunciaron acciones legales por violación de la privacidad. Apple en tanto, también inició una investigación profunda para detectar cómo se traspasó la seguridad de iCloud.

Y en medio de este torbellino se abrieron debates de todo tipo. Desde la seguridad con que cuentan los datos alojados en la nube, pasando por la complicidad de los medios de comunicación que publicaron las fotografías, hasta el machismo, pues todas las afectadas con las filtraciones son mujeres. 

El avance de la tecnología, el acceso a la información y la facilidad con que un pirata cibernético puede obtener datos de desconocidos desde la comodidad de su casa son los temas a resolver. En el intertanto, los expertos aconsejan lo obvio: evitar subir contenido íntimo a la red.

El avance de los hackers parece imparable. Hace cuatro años, en su escrito “Reflexiones sobre Wikileaks” el filósofo Umberto Eco señalaba con ironía que los gobiernos para mantener sus secretos deberían volver a usar las técnicas del pasado: “Me veo obligado a imaginar a agentes del gobierno que de forma absolutamente reservada se desplazan mediante diligencias, transitando caminos rurales de las áreas más deprimidas, ni siquiera tocadas por el turismo (porque el turista ahora saca fotos con el teléfono móvil) llevando mensajes aprendidos de memoria y, a lo sumo, escondiendo pocas y esenciales informaciones en el taco de un zapato”. En 2010 este tipo de problemas pertenecían a Estados o grandes organizaciones, pero de a poco los hackers fueron expandiendo su radio de acción. En 2011, Christopher Chaney robó fotografías de los teléfonos de Scarlett Johansson y Christina Aguilera y las publicó en la red. Fue condenado a 10 años de prisión y se le impuso una multa de US$ 60.000. Pero las fotografías todavía circulan libremente en internet.