No es raro ingresar a Facebook o Twitter y de repente sentirse enojado o con un poco de ansiedad. Cada vez que revisamos una red social no sabemos con qué nos vamos a encontrar y así, una frase desubicada de algunos de nuestros contactos, o el problema de un amigo pueden terminar por cambiarnos el buen humor que teníamos. 

La tecnología no estresa, pero sí lo hacen los contactos que establecemos a través de ellas. Así lo señala el estudio Social Media and the Cost of Caring, realizado por el Pew Research Center.  

Según el organismo, las redes sociales aumentan la toma de conciencia sobre eventos traumáticos en la vida de amigos, ya sean cercanos o lejanos. Y es esa mayor información la que aumenta los niveles de estrés. Saber que un conocido tiene un hijo enfermo, o que otro contacto ya no soporta más su trabajo, o que simplemente alguien que conoces no está teniendo un buen día, termina por afectar el propio estado de ánimo. “Es el precio que se paga por preocuparse de la vida de los otros (‘cost of caring’)”, dicen los investigadores en el estudio y agregan que este fenómeno es “una variable humana, no tecnológica”.

El trabajo de los expertos también da luces sobre el tipo de información que más afectan a mujeres y hombres. Ellas se angustian más cuando se enteran de la muerte de un pariente de sus amigos o cuando alguno de ellos está enfermo. Ellos, en tanto,  se muestran más ansiosos cuando se enteran que un amigo ha sido despedido de su trabajo.

Pero no todo es tan malo. El Pew Research Center también ha señalado con anterioridad que dentro de toda esta explosión de redes sociales e información que corre a la velocidad de la luz, hay cosas positivas. Por ejemplo, explica que el usuario promedio de Facebook además de estar más expuesto a la vida de sus contactos, va generando una tendencia a tener amigos más cercanos, a tener más confianza con quienes lo rodean porque aprende a conocerlos, se siente más apoyado y se compromete más con asuntos políticos y sociales.

Así, la solución para evitar que los estados de otros nos afecten negativamente parece estar en aprender a valorar en su real magnitud lo que el otro está diciendo. A veces, lo que un amigo postea parece grave pero no lo es tanto, y la vehemencia de sus palabras es producto de un breve mal rato y es mejor dejarlo pasar. En otros momentos, la situación amerita solidarizar, responder y por qué no tomar el teléfono y llamar para que sepa que estamos a su lado.