En un tiempo no tan remoto, el último ritual antes de partir al aeropuerto consistía en asegurarse que se llevaban los pasajes. Sí, esos boletos largos, de papel y tapa de cartulina atesorados en el lugar más seguro de la casa. Entonces, cuando llegaba la hora de viajar —y con la ansiedad de un obsesivo compulsivo— una(o) revisaba mil veces la cartera, billetera o maletín porque su ausencia podía significar quedarse en tierra o, en el mejor de los casos, sufrir un calvario burocrático.

A los nativos digitales, siempre conectados, les puede parecer exagerado, pero de un tiempo a esta parte subirse a un avión es una experiencia totalmente distinta.

Hoy, por fortuna, los pasajeros con mala memoria no están condenados a la incertidumbre. En Lan y Tam, por ejemplo, lanzaron sus Apps para sistemas operativos iOS y Android que permiten desde un smartphone hacer todo el proceso de check-in, seleccionar asientos y guardar tarjetas de embarque sin necesidad de imprimirlas. Para eso cuentan con un código QR que evita trámites engorrosos a los viajeros despistados… salvo, claro, que dejen su celular en casa. Pero hasta para esos ‘casos clínicos’ existe la alternativa de conseguir un computador y en los sitios web de estas líneas aéreas encontrar información on-line que incluye estados de vuelo y alternativas para tomar mejores decisiones.

La gran noticia es que la conectividad no sólo tiene un lado práctico sino también divertido. Las flotas de largo alcance Boeing 767 o Airbus A340 cuentan para cada usuario con pantallas de alta resolución que con un solo ‘touch’ abren un mundo de entretención a bordo: las películas favoritas de los niños, estrenos del mes, temporadas completas de series de televisión, documentales y ¡por qué no!, filmes vintage para quienes vivieron —o quieren conocer— la época en que volar era una experiencia glam, con azafatas que vestían bonetes color pastel y donde se permitía fumar al más puro estilo Mad Men. (En mi último vuelo la sorpresa es que encontré conexiones USB y también para iPod para usar mis propios dispositivos).

Todas estas alternativas que ofrece la propia línea aérea se pueden complementar con otras App —la mayoría gratuitas— como Tourist Language Learn & Speak, para comunicarse en otros idiomas, o TravelSafe Pro si ya en su destino final necesita acceder a los teléfonos de emergencia locales (policía, médicos) aún sin conexión a internet.

Como vemos, no importa si usted es uno de esos pasajeros nostálgicos que prefieren el pasaje de papel, la novela en la maleta y el mapa de la ciudad de destino, brújula incluida. Puede cargar con todos estos chiches antes de que pasen a ser objetos de museo y, al mismo tiempo, estar a un click de regresar a la civilización digital si algún detalle no salió como esperaba.