El sonido de una intensa voz traspasa las paredes de los camarines en el Municipal de Santiago. Afuera, en una de las salas posteriores, algunos fortuitos oyentes detienen los quehaceres cotidianos del teatro para oír aquel canto.

Yaritza Véliz (26) vocaliza y prepara las cuerdas vocales antes de plantarse sobre el escenario. Una de las asistentes la ayuda con el vestido. Le abrocha los cordones del corset pacientemente, como si se tratara de una antigua dama y su doncella. Lo mismo el maquillaje, que poco a poco la va transformando. “A estas alturas ya no me pongo nerviosa. Sólo me preocupo por disfrutar”, murmura mientras los pinceles recorren su piel. Minutos después, el director de escena francés, Pierre Constant, se acerca y le da algunas indicaciones. “Mucho talento”, comenta de pasada.

En esta ocasión, a Yaritza le tocó interpretar a Zerlina en la ópera Don Giovanni, que abrió la temporada 2018 del Municipal de Santiago. Un drama jocoso inspirado en una versión del Don Juan Tenorio de Giuseppe Gazzaniga. Días antes, la acompañamos mientras ensayaba. Llegó corriendo desde sus clases de inglés en el Instituto Chileno Británico de Cultura, lugar al que ingresó gracias a una beca por sus dotes artísticos. La acompaña su pololo y Belinda James, la mujer que se convirtió en su madrina dentro de la Corporación de Amigos del Municipal. “Ellos son gran parte de mi contención en Santiago. Los que me aconsejan y apoyan cuando lo necesito”, explica esta coquimbana que desde hace ocho años vive en la capital.

Ya sea en un ensayo o presentación oficial, la soprano sorprende con aquel timbre generoso, que fluye sin prejuicios ni timidez desde su garganta. Para muchos, se alza como la nueva promesa del canto lírico chileno, una futura Claudia Parada o Verónica Villarroel, que pondrá el nombre de nuestro país junto a grandes estrellas de la música. Sólo basta enumerar algunos logros y relatar su historial de vida para comprobar que Yaritza Véliz tiene un futuro prometedor.

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En agosto, deberá tomar sus maletas y volar hasta Inglaterra, en donde se integrará por dos años al Royal Opera House de Londres, uno de los teatros más reconocidos del mundo. Para llegar allí, tuvo que sobresalir entre 470 concursantes del Jette Parker Young Artist Programme. Yaritza fue una de las cinco ganadoras, la primera chilena y latinoamericana en tener dicho honor. “Todavía me cuesta asimilarlo, me cuesta creer que estaré ahí. Lo que sí estoy segura, es que aprenderé mucho, daré todo para sacarle el máximo provecho a la oportunidad y no defraudar a nadie”, relata y agrega que ya le asignaron algunos roles, como el personaje de Frasquita en la ópera Carmen o Barbarina en Las bodas de Fígaro. En esta última será dirigida por el mismísimo John Eliot Gardiner, una eminencia en el rubro.

Para alcanzar tremendo honor, la joven ha tenido que trabajar duro, tanto en el teatro como en sus clases de canto lírico en la Universidad de Chile. Aunque el talento viene de mucho antes. Partió cuando sólo era una niña y cantaba en el coro del Colegio Calasanz de Tierras Blancas. “Mi voz tenía algo diferente que yo no entendía muy bien, porque no sabía lo que era la ópera o el canto lírico”, recuerda. Esto cambió cuando el tenor Tito Beltrán la escuchó interpretar el Ave María frente al Santuario de la Virgen de Andacollo. El maestro quedó impresionado con la voz de la pequeña y movió sus hilos hasta contactar a la Corporación de Amigos del Municipal, los que también aplaudieron el impresionante talento de Véliz. Bien lo recuerda Belinda James, quien estaba allí cuando Yaritza, con sólo trece años, audicionó para obtener una beca. “A todos se nos pararon los pelos. Quedamos sorprendidos por la voz de la niña, enseguida supimos que teníamos que apoyarla”, recuerda esta británica.

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La corporación le dio una beca para estudiar los fines de semana con el barítono Patricio Méndez, mientras terminaba el colegio. Cuando cumplió la mayoría de edad, se vino a Santiago a especializarse en la Universidad de Chile, en donde aprendió de la contralto y Premio Nacional de Artes, Carmen Luisa Letelier. Sin embargo, no todo fue fácil. “Por un momento pensé en no dedicarme más a esto. No tenía los recursos para seguir pagándome la carrera y me sentía desalentada”, recuerda Yaritza. La corporación, entonces, decidió apoyarla también con sus estudios universitarios y le dio una beca completa. Desde allí las cosas mejoraron. En 2014 salió tercera en la competencia Laguna Mágica de Concepción y luego obtuvo el primer lugar en el concurso Mujeres en la música, organizado por el National Museum Of Women in the Arts y la Universidad Mayor. Gracias a ese premio, se presentó en el Teatro del Lago de Frutillar y realizó una serie de conciertos en Nueva York y Washington.

“Siempre estaré infinitamente agradecida de la corporación. Gracias a ellos pude prepararme cuando niña, y ahora estudiar profesionalmente. De hecho, si no me hubiesen pagado los pasajes para viajar a Inglaterra, no podría unirme al Royal Opera House”, comenta emocionada. Para ella, lo más difícil de su carrera son las largas temporadas que debe pasar alejada de la familia, pero se reconforta cuando sube al escenario. “Lo más gratificante es lograr sueños que tuviste desde muy chica y que jamás pensaste que ibas a conseguir, como llegar a Londres. Hoy en día, muchos titulados de música en Chile no tienen la posibilidad de hacer carrera. Es muy triste ver a músicos que se están dedicando a otra cosa y eso pasa porque en nuestro país falta un poquito de cultura. La ópera está enfocada sólo a la elite, y eso no está bien. Me siento feliz al saber que estoy consiguiendo cosas y espero no defraudar a todos aquellos que han confiado en mí”, explica.

Desde la corporación, en tanto, confían en esta coquimbana sencilla, transparente y de generosa sonrisa. “El talento de Yaritza es único. Su voz llega a un tono increíble, por lo que todos los chilenos deben sentirse felices. Imagínate el orgullo que siento yo, que soy inglesa. Es como un sueño que mi ahijada sea la primera latinoamericana en llegar al Royal Opera House de Londres”, relata Belinda. Para ella, Yaritza se ha transformado en una hija más: “Me pide consejos y yo se los doy. Tenemos una relación bien cercana”.

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Por ahora, Véliz se prepara para sus últimas presentaciones en Chile antes de partir a Inglaterra. Su pololo la acompaña a cada ensayo y su familia la llama constantemente desde Coquimbo. Aprovechan los últimos meses que la tendrán cerca. Sin embargo, están felices. Saben que en Londres el futuro brilla para Yaritza y confían en que su voz se transforme en un emblema para el mundo de la ópera.