Después de un intenso 2018 marcado por éxitos profesionales y su complicidad a toda prueba, una de las parejas más guapas de la actual generación aceptó rendirle honores al romanticismo de los clásicos del cine hollywoodense.

Una montaña rusa puede ser la metáfora apropiada para graficar la  intensidad que tuvo el año pasado para Josefina Montané y Darko Peric. No solo actuaron juntos por primera vez, sino que lo hicieron cantando en vivo y desplegándose en coreografías cuya preparación y ensayos no estuvieron exentos de estrés.   

 “Fue heavy el 2018. Partimos el año con el musical Mamma mia. Bailar, cantar, actuar… era muy grande el desafío”, dice Josefina. “Yo siempre había cantado, pero hacerlo en un teatro frente a un público tan grande es bien distinto y más todavía con la presión de que el baile te salga perfecto”. Para Darko, que a diferencia de su mujer nunca había actuado en un musical, la autoexigencia que se impone en todo lo que hace también le significó un proceso arduo de aprendizaje y entrenamiento diario. “Todo el proceso fue intenso, porque además mis escenas eran con la Pin. Entonces cuando nos tocaba, como ella también quería que me fuera bien, le costaba salirse del rol de directora conmigo y en vez de estar actuando juntos, me decía no, mejor párate ahí… (“Es que como conocía al director”, se justifica la aludida).

Y como si la presión de hacerlo perfecto no bastara, el día del estreno, después de varios meses pasando hasta diez horas al día ensayando, llevaban 15 minutos de función cuando un aviso de bomba obligó a evacuar de emergencia a las más de 900 personas que había en la sala, incluido el elenco y la producción. De pronto se cerró el telón, se prendieron las luces y se escuchó el aviso por los altavoces: ¡todo el mundo fuera! La función quedó suspendida y mientras el GOPE revisaba el lugar para descartar cualquier riesgo, los actores improvisaban una función de estreno callejera en el exterior del teatro. 

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Los dos se declaran metódicos y reconocen que les gusta que el otro también lo sea. Darko se mantuvo con clases de canto todos los días hasta la última función, además del training de ballet. Y Josefina, con todo el Anwandter de su segundo apellido, admite ser bastante “alemanota” para algunas cosas. Un ejemplo: después de terminar la última función de Mamma mia y con todo el desgaste, agarró maletas y se fue a París. Pero no eran vacaciones. “Me fui derecho a Roy Hart, un centro de estudio de la voz. Lo que haces allá es trabajar enfocado solamente en tu voz, que tiene una relación con tus emociones, con tus trancas, con tu biografía y con tu cuerpo también”. Para ir a Francia pidió permiso en Canal 13, porque las grabaciones de Pacto de sangre ya habían empezado y al volver se metió de lleno en Agatha, su “periodista millenial” en la serie nocturna que comenzó a ser emitida en septiembre, con una positiva progresión de rating y de comentarios favorables para su actuación. 

Su rutina en época de grabaciones no es menos demandante que la preparación de un musical: levantada a las 6:30 am todos los días para bañar y vestir a sus dos hijas, luego a preparar colaciones y loncheras para llevarlas al colegio o partir directo al canal. Eso sí, no sin antes prepararse un batido meganutritivo con frutas, polen, miel, chía, linaza y clorofila, porque la alimentación saludable es uno de los temas que apasionan a Josefina y Darko. 

La intensidad de 2018 no fue solo profesional. A Josefina le tocó vivir en primera fila la tormenta mediática desatada por las chocantes acusaciones de abusos sexuales y laborales en contra del director del área dramática de Canal 13, Herval Abreu, quien incluso la aludió directamente a ella en una entrevista. La réplica de la actriz fue inmediata: además de condenar completamente los hechos revelados, la actriz aplaudió la valentía de las denunciantes y se desmarcó para siempre de quien hasta entonces era señalado como “el zar de las teleseries” y descubridor televisivo de Josefina Montané. 

Sin referirse directamente al caso, la actriz revela un aspecto positivo que tuvo para ella el escándalo: “En el área dramática de Canal 13 hubo un cambio súper fuerte que nos chocó mucho y fue bien profundo. Pero viendo el trabajo que ahora estamos haciendo, creo que fue para mejor. Yo había trabajado prácticamente siempre con un mismo director y eso me estaba perfilando simplemente como la niña linda de la televisión. Tener ahora la libertad de proponer y que eso no me insegurice, es maravilloso. En ese sentido, Agatha y Pacto de sangre han sido como un golpe de confianza en mi trabajo”.

El otro gran remezón que tuvo 2018, en cambio, ella sabía que iba a ocurrir. El 30 de junio, la revista Sábado del diario El Mercurio publicó su reportaje con las acusaciones de abusos sexuales y comportamientos impropios en contra del director Nicolás López. En ese reportaje, Josefina era una de las denunciantes. La única vez que volvió a referirse públicamente al tema fue algunos meses después, en septiembre, durante una aparición en el programa Bienvenidos de Canal 13. Desde entonces no ha vuelto a pronunciarse sobre el caso por tratarse de un proceso judicial en curso.

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Pareja contemporánea

Pero la Pin no está sola en esto, porque Darko Peric (37) es su cable a tierra. Con una trayectoria como modelo y un título de ingeniero comercial en su mochila, al salir de la universidad se fue con 27 años a Nueva York para aprender actuación, un sueño adolescente reactivado tras una pequeña experiencia teatral en la obra Matanza en Zapallar (2008), del director Diego Muñoz. Poco antes de partir conoció a Josefina, pero entonces cada uno estaba en lo suyo y no volverían a saber del otro hasta encontrarse de nuevo, cinco años después. Esa vez, a los tres días ya estaban pololeando y siete meses más tarde decidieron casarse. Josefina tenía 26 años y ya era mamá de Colomba, su hija mayor que hoy tiene 10. Darko tenía 34 y una idea en la cabeza (…además de casarse con la Pin): vivir de acuerdo a lo que uno cree. 

En Nueva York, al principio a Darko se le hizo costumbre comer rápido y barato. Hasta que un día entendió que no podía sostenerse alimentándose tan mal, por lo que comenzó a interesarse en el tema de la nutrición consciente y el crudiveganismo (dieta basada en productos crudos de origen exclusivamente vegetal). Incluso, después de volver a Chile se asoció con una excompañera de universidad en un emprendimiento de jugos naturales llamado La Prensa. 

Y como cualquier otro ingeniero comercial crudivegano (?), Darko explica su rollo alimenticio citando un fenómeno estadístico conocido como Ley Pareto o regla del 80/20. Esta dice que el 80 por ciento de un efecto proviene del 20 por ciento de sus causas: “El 80 por ciento de tu ingreso proviene del 20 por ciento de tus clientes. Y así también, el 80 por ciento de tu estado de salud es consecuencia del 20 por ciento de lo que ingieres a diario. La idea es aumentar el 20 por ciento que hace bien y bajar al mínimo el 20 por ciento malo, por eso no soy crudivegano absoluto…”.

Al escucharlo, Josefina no puede más que asentir: “Como familia, al comienzo fuimos súper cuadrados con el tema de la alimentación, pero claro, ser tan rígido para alimentarse bien te dificulta cosas como sociabilizar con la gente y hasta puede generar un cierto grado de rechazo”. Pero quedamos esperando guagua al toque, la fertilidad…”, acota Darko pensando en Mila, la hija que tuvieron juntos hace justo tres años. “A mí me ayuda muchísimo con el estrés que podría llegar a tener por mi trabajo. Alimentarme bien me ayuda a enfrentarlo sin colapsar”, asegura Josefina.

Se nota que los entusiasma hablar de sus ideas, del pensamiento que comparten, de cómo tratan de vivir. Y al mismo tiempo, están conscientes de los resguardos que hay que tomar para no caer en fundamentalismos. “Para eso seguimos la regla del 80/20: para no vivir todo el tiempo obsesionados con el cien por ciento, porque no se puede”, reafirma Darko.

—¿O sea que nada es bueno el cien por ciento del tiempo?

—D: No puedes hacerlo todos los días. También tienes que transar, porque además vives en sociedad, tus hijas van a un colegio, se tienen que educar, van a tener compañeras.

—J: Y aparte, por mi trabajo, si de repente tengo un tiempo libre me gusta aprovecharlo. Para eso está mi auto, un Kia Sorento negro que tiene todo el espacio que necesito para andar con mis dos niñitas bien instaladas en sus sillas de seguridad. Y lo que me gusta es que Kia ya está produciendo autos ecológicos híbridos como el Niro y el Optima. Hacia allá va la tendencia.

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Un hombre, una mujer

Ahora que las grabaciones de Pacto de sangre llegan a su fin, los esfuerzos de la pareja están enfocados en el teatro, donde este semestre Josefina tendrá un papel en la obra The Test, montaje sobre el que todavía no puede adelantar mayores detalles. Y para la segunda mitad de 2019, Darko está desarrollando un proyecto con el realizador teatral José Luis Cáceres, en el que su mujer tendrá un rol central. “El resto del tiempo estaré dedicado ciento por ciento a la Pin. Para mí, ella es medio día laboral todos los días”, explica.

—¿Estás haciendo de mánager, Darko?

—D: La estoy ayudando con toda la parte administrativa que hay detrás de su carrera. Soy el gerente de la empresa de la Pin y como tal me preocupo de su posicionamiento, de su relación comercial con algunas marcas, de proponer una visión estratégica, de los temas con el canal… Ella en cambio actúa desde el amor y la pasión que siente por todo lo que hace.

—J: La idea es concentrarme en mi trabajo y, con la intensidad que tiene, hay días que no puedo estar pensando en coordinar los compromisos con una marca o llegar a acuerdo con otra. Y ojo, que Darko también me ayuda en las cosas más simples de la vida, como ir al supermercado.

—¿Hay un diseño estratégico pensado en ese sentido?

—J: Absolutamente. Tengo súper claro qué es lo que quiero, qué es lo que busco y eso lo conversamos siempre con Darko. Y nuestro objetivo también apunta a hacer buenas producciones dramáticas.

—D: La pregunta es para dónde vamos… ¿Y qué es lo que la Pin quiere hacer?… Cine. Y buen cine. Pero para eso hay un proceso largo donde tenemos que pasar por el teatro. Y para entrar al teatro tuvimos que hacer primero un musical que fuera exitoso con ella como protagonista. El plan es decirle “no” a libretos o guiones que no le permitan a ella trabajar bien como actriz. Y en ese sentido, su relación con las marcas también aplica esa lógica.

—J: Sí, trato de cuidar harto eso. Tengo mucho respeto por quién soy y de verdad prefiero trabajar en cosas que tengan sentido para mí. Si no se acopla con lo que soy, con mi manera de vivir, la respuesta es independiente de cualquier otra consideración. Si mi auto es un Kia, es porque se ajusta a mis necesidades como mamá y porque representa lo que soy y cómo vivo.

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La conexión entre los dos

En los últimos meses Josefina y Darko han optado por estar más cerca de Colomba y Mila. Para lograrlo dosifican vida social y compromisos, llegando a acuerdos que, dicen, solo pueden alcanzarse a través de una buena comunicación. Pero aún más que eso, entre ellos lo que parece haber es una conexión especial, algo que  parece unirlos incluso desde antes de conocerse . 

“La comunicación logra que las cosas fluyan, por eso conversamos las cosas: por ejemplo, sobre cuál será el rol de cada uno en la casa y por cuánto tiempo nos mantendremos así. Son períodos, estimaciones de acuerdo a la programación que nos hayamos fijado, no es como para toda la vida”, explica Josefina. “Si das por hecho que el otro tiene que hacer todo y no conversas el cómo llevar la balanza, estás cagado. Pero si tienes claro cuál es mi plan, cuál es el tuyo y cuál es el nuestro, es bien distinto”.

—Comparten muchas ideas, tienen una buena comunicación. ¿Han descubierto otras cosas en común?

—D: Sí, para dónde queremos ir en el largo plazo y lo que hablábamos recién, sobre cómo optimizamos las cosas para avanzar hacia allá. Un día yo tiré el I Ching y después ella también lo hizo y nos salió exactamente el mismo hexagrama. Y espérate: en el carné de identidad tenemos cinco números iguales, pero además de eso ella nació el 16 (abril del 88), su número de rut empieza con 16 y la suma del año en que nació da 16. Mi rut parte con nueve y nací un día nueve del año 81, así que la suma de los números del año dan nueve.

—¿Nunca tuvieron algún desencuentro importante que resolver?

—D: Lo más difícil que nos tocó enfrentar juntos fue replantearnos el modelo convencional de la pareja, basado en esa figura patriarcal del hombre proveedor que sale a trabajar todo el día. La mayoría de la gente está metida en ese modelo y no es fácil replanteártelo como pareja, pero para nosotros esa optimización resultó bien. El I Ching nos dijo a cada uno tú no eres tú, tú eres nosotros. 

—¿Estás de acuerdo, Josefina?

—J: Yo desde chica supe que quería trabajar, porque me gustaba hacerlo. Y claro, siempre sentí que las mujeres estamos en desventaja en muchos sentidos, incluyendo lo laboral. Así que en cierta manera me puse a dar esa pelea desde chica. Ahora que eso ya es una realidad me deja más tranquila tener un compañero con el que sí podemos conversarlo y llegar a acuerdos que optimizan el funcionamiento como pareja. Además quiero transmitirles ese mensaje a mis dos hijas, porque no me gusta la idea que ellas adquieran esa imagen desde el patriarcado. ¡Jamás, imposible!

—D: La Pin tiene una capacidad emocional e intuitiva de poder ponerse en el lugar del otro para entender las cosas no necesariamente desde la lógica.