Se apagan las luces y un ritmo cortante, violento, irrumpe en el escenario. Una pareja que se une en cuerpo y alma en las tablas. Esa es la propuesta de M¡longa, una obra que mezcla la sensualidad del tango y lo extraño que puede ser el contorsionismo.

Una danza que llega gracias a Santiago a mil al Teatro Municipal de Santiago y cuya calidad es indudable. The Guardian solo tuvo elogios para la obra de Cherkaoui: “un fino balance de homenaje e innovación, humanidad y fuegos artificiales que trasciende el cliché”.

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Alejado de los países donde el tango se respira y toma vida, Sidi Larbi Cherkaoui, director y creador de M¡longa continúa viviendo en su tierra natal, la casi atemporal Bélgica. La danza argentina llegó de forma diferente. “Mi primer acercamiento al tango fue hace 15 años. Quedé impresionado porque es una danza muy difícil. Era muy joven para entender que debía dejar ir mi cuerpo e ir al de la otra persona para ser uno solo”, cuenta. La relación la retomó hace tres años. “Después vi lo que era posible, entonces intenté explorar otras formas de verlo. Lo que intento hacer es tango, pero en una versión del siglo XXI”, explica.

Aunque la obra lleva por título M¡longa el autor siempre se refiere a ella como “tango”, el nombre deja entrever la rapidez y sentimiento latino que nace de Argentina y Uruguay. Pero, ¿qué pudo ver en este baile un tipo a más de 12 mil kilómetros de distancia de Sudamérica? “Mi conexión más fuerte con el tango es el “abrazo” —dice en español—, el momento en que estás en los brazos de alguien más. ¿En qué otro estilo de baile estamos tan cerca? Es tan íntimo, es muy sensual estar tan juntos y sentirnos seguros. Cuando estás siendo sostenido por alguien, esa persona está como diciendo ‘está bien, todo estará bien, no estás solo’. Puedo entender por qué hay gente adicta al tango”.

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Pero M¡longa fue un trabajo de adaptación que se logró articular debido a la ayuda de dos argentinos que estuvieron presentes durante la creación y preparación de la obra: Nélida Rodríguez y Fernando Marzan.

Sidi afirma que nunca esperó que su trabajo llegara tan lejos, menos a Chile para presentarse en Santiago a mil. “Me siento muy honrado y emocionado con ello, a la audiencia le encantará. Mi única conexión con Chile eran dos compañeros bailarines y ambos eran fantásticos, así que tengo la imagen de los chilenos como muy buenos en el baile y creativos”.

La web de la obra en Fundación Teatro a mil www.fundacionteatroamil.cl/obras/milonga-2/