Juan Carlos Zagal aparece desde la sala principal del Teatro UC como un médico que sale a tomar un respiro fuera del pabellón quirúrgico. Distraído, empieza a armar un cigarro y de reojo se da cuenta de que lo estamos observando y esperando para entrevistarlo. Dentro, Teatrocinema y sus 11 integrantes estables siguen preparando como alquimistas El hombre que daba de beber a las mariposas (en cartelera durante mayo) y haciendo las primeras pruebas de su nueva criatura: Historia de amor (coproducción de Fitam, Teatro UC, Fondart y Scène Nationale de Sète), que es la adaptación de la novela de Régis Jauffre donde una relación enfermiza, obsesiva y delirante es la gatillante de un huracán de violencia y que podrá ser vista en junio y agosto.

Zagal se sienta en una banca de la Plaza Ñuñoa para entreabrir esa caja de Pandora en la que se transformó Teatrocinema desde 2007, cuando le volaron la cabeza a medio mundo con su mezcla de formatos 2D y 3D en un escenario, con actuaciones en vivo y las proyecciones que rozaron un grado de perfección nunca visto en el teatro nacional. Pero esa piedra estaba lanzada desde la época de La Troppa, junto a Laura Pizarro y Jaime Lorca, con obras como Pinocchio, Gemelos o Viaje al centro de la Tierra.
Ahora, en medio de pruebas de laboratorio, Zagal —que junto a Laura Pizarro no actuará por primera vez en 26 años en una de sus obras— nos habla de este proceso de crear, presentar y recorrer el mundo con Sin sangre y El hombre…, algo que también le pasará a partir de junio a Historia de amor.

Wp-cinema-193—¿Cuál es la columna vertebral que define a la trilogía?
—Las tres son un trabajo de experimentación en la puesta en escena. Hay un equilibrio entre palabra e imagen, en lo que se escucha y observa. Hay una fusión de elementos teatrales, del cine, del comic y la música… ¿Pueden los actores en vivo, en el teatro, viajar en el tiempo y espacio tal como lo hacen los personajes en el cine y en la literatura? Esa es nuestra premisa. En términos de contenido, cuando hicimos Sin sangre y nos enfrentamos al paralelo con el trauma pos guerra, de enfrentamiento muy violento, apareció una historia de amor entre bandos opuestos. Esa pareja descubrió algo limpio y puro, la salvación y la paz. Un gesto de amor entre dos seres humanos, en medio de la violencia y la muerte. Después de 50 años se reencuentran y descubrimos que había una bella, frustrada y platónica historia de amor. El hombre… significó la búsqueda de los últimos vestigios del amor, un impulso vital que te ayuda a estar vivo y buscar tu camino. Historia de amor en cambio va hacia lo trágico, a un laberinto sin salida. A pesar de que el impulso del amor te ayuda, te vas a lo oscuro.

—Lo que une a la trilogía son tres maneras de ver el amor.
—Exacto. Son miradas distintas al amor en tiempos de corrupción, de inversión de valores, de soledad, de megaciudades que nos rodean y donde cada cual se preocupa de lo suyo.

—Historia de amor la vienen masticando incluso antes de Sin sangre…
—Sí, apareció cuando hacíamos Jesús Betz. Estábamos en París y leí por primera vez la novela en francés, en un departamento que nos alquilaban y allí, entre muchos libros, estaba. Me llamó la atención, me impactó la historia, que es descarnada y provocadora. Después de tanto tiempo en que el materialismo, el poder, la frivolidad y el dinero nos destruyen, en Historia de amor aparece esta reflexión sobre nuestras propias sicopatías, intolerancias… Sobre nuestra incapacidad para encontrar el amor. Es la historia de un tipo que se convierte en violador, que somete a su mujer, como si fuese un objeto. La anula como persona, la quiere para él. Así, la relación en lugar de germinar, muere”.

Zagal gesticula y su cabeza chequea las conexiones de su última creación con nuestra realidad. “La historia del país es así, de hombres que llegaron de otras tierras y por medio de la violencia abusaron de mujeres y de hombres para someterlos y ejercer poder. Nuestra sociedad nació de un enfrentamiento violento entre culturas que no tenían nada que ver una con la otra. La obra toca ese tema. ¿Hemos evolucionado o no? ¿Se respeta a las mujeres o se les sigue violentando?”.

—¿Por qué llegaron al comic como estética para Historia…?

—El comic siempre nos atrajo, en La Troppa y en Teatrocinema, en todas las obras ha estado presente, y junto con la música te permite mostrar escenas o contenidos de mucha violencia.

Wp-cinema-193-1—¿Cómo logran, como colectivo, atraer público con una propuesta densa, distinta a la del teatro comercial?
—Lo “denso” no es lo que nos define, sino los contenidos. Nosotros no inventamos que acá hubo un golpe de Estado, matanzas y tortura… es la realidad. Apostar por estos contenidos violentos y trágicos no es nada nuevo, los clásicos lo tienen. Nosotros desarrollamos un concepto trágico del ser humano, sin dioses, sólo personas autónomas que deciden sus actos. En ese contexto, nuestro teatro es luz para que el espectador vaya con sus ojos muy abiertos a caminar sus senderos. Jugamos con las historias y entregamos realidades paralelas para que reflexionen. Nuestra puesta en escena es para que la gente vea, escuche, sienta, ojalá en la catarsis más profunda, pero sin peligro. Están en sus butacas, viendo realidades terribles y oscuras para que aprendan y piensen en ellas para no repetirlas afuera.

—¿Cuáles son los próximos pasos de Historia de amor luego de su estreno?

—Seguiremos dos meses en el Teatro UC, luego nos vamos con la obra a Edimburgo, Escocia, al festival número uno del mundo en habla inglesa. Y hay más giras internacionales a Perú, Argentina y Francia, que ya tenemos agendadas. También haremos la trilogía completa en una gira por Chile. Para eso estamos buscando recursos con empresas, municipios. Se deben mover cuatro toneladas de equipo, 15 personas viajando. Mostrar la trilogía es “actualizar” a la gente con una experimentación que resume siete años de nuestro trabajo. Es difícil llegar a todo Chile con lo que hacemos, pero cuando nos ven, les guste o no, reconocen que detrás de nuestra propuesta hay mucho trabajo. Ese es nuestro sello y queremos conservarlo.

—¿Ya piensan en otra nueva obra?
—Tenemos una idea… Volveríamos a actuar con Laura (Pizarro), pero nos vamos a tomar el tiempo para hacerlo. Será una obra de envergadura. Estamos más viejos y maduros, en condiciones de asumir un desafío como el que queremos.

—Hace tiempo que se viene hablando que la compañía abrirá una sala propia.
—Tenemos ese sueño hace muchos años, nos acercamos y alejamos, pero no hemos tenido la capacidad de concretar. No sabíamos que la trilogía nos iba a consumir todo nuestro tiempo, pensamos que iba a ser más fácil y eso no nos ha permitido enfrentar otras creaciones, como este “Centro de Experimentación Teatral Audiovisual”, que reúna nuestro trabajo y el de otras compañías, a las que invitaríamos a hacer residencias. El proyecto está en etapa de estudio de factibilidad, se están haciendo los planos. De hacerse, sería en Santiago. Faltan algunos pasos, porque como compañía no podemos absorberlo solos, necesitamos patrocinio. Si todo va bien, quizás empezaría a construirse en el segundo semestre. A ese sueño no renunciamos, pero está difícil. Hay que mirar lo que pasó con el Teatro del puente, de cómo se sustenta un lugar emblemático para compañías jóvenes. Ese sitio no puede desaparecer, al igual que el Teatro de la memoria. Eso nos tiene atentos, porque no queremos meternos en un elefante blanco que no podamos llevar adelante. Estamos en etapa de reflexión, pero ad portas…