Es casi como un camaleón, multifacético y heterogéneo. Por un lado destaca al ser una de las mayores figuras de la danza contemporánea argentina al trabajar en 50 compañías, montado más de 200 espectáculos y creado un total de 60 obras o ballets. Pero al mismo tiempo, fue designado por el presidente Mauricio Macri como representante especial para Asuntos Culturales de la Cancillería del país trasandino, habla cinco idiomas —español, inglés, francés, italiano y algo de alemán— y se codea con políticos y diplomáticos de todo el mundo. Es que a sus 70 años, Mauricio Wainrot tiene labia, talento y vocación, alzándose como uno de los grandes personajes de la cultura argentina.

Su labor como bailarín y coreógrafo lo ha transformado en una eminencia. Esta vez, llegó a Chile directamente al Municipal de Santiago a reponer el ballet El Mesías, obra que retrata de una forma espiritual la vida de Jesús, reuniendo por primera vez los tres cuerpos estables en una producción. Coro, ballet y orquesta se fusionan para abrir en grande la temporada del 2017 con esta magistral obra del compositor alemán Georg F. Händel, que estará en cartelera desde el 8 al 13 de abril.

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“Este es un ballet muy importante en mi carrera, la he montado en 14 compañías diferentes tanto en Europa como en América, y es una obra abstracta y muy conmovedora. Todo es blanco, tanto la escenografía, vestuario y el piso. Por lo que, para mi, sucede en un cielo que yo mismo me he inventado”, explica Wainrot, quien estudió danza en el Teatro Colón de Buenos Aires, para luego desempeñarse en el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín y ser finalista del Gran Premio Internacional Benois de la Danse, que se otorga en el Teatro Bolshoi de Moscú, considerado uno de los galardones más importantes del género. Su versión de El Mesías promete remecer el Municipal y generar emociones hasta la última butaca.

—Se acerca Semana Santa… ¿Cómo se vive la espiritualidad de esta instancia en El Mesías?

–La creación de una obra, ya sea de danza, literatura, pintura, poesía o cualquier otra, tiene un grado de espiritualidad enorme, que también puede ser religiosidad. La concentración y la entrega son únicos y justamente la Semana Santa hace que la gente se sienta más unida. Mi obra tiene una atmósfera muy especial, mucha gente termina con lágrimas en los ojos, y eso también es debido a la belleza que emana de la música, el vestuario, las luces y la coreografía.

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—¿Cuál es su rol y objetivos como representante especial para Asuntos Culturales de la Cancillería argentina?

—Mi labor está relacionada con el desempeño de los artistas argentinos e instituciones en el exterior, como así trabajar con embajadas y consulados, apoyando la labor que cada uno de ellos realiza. También me ocupo de las ferias del libro de diferentes países, ciclos de cine argentino y me estoy enfocando en conseguir pasajes para que estudiantes de arte, pintores, bailarines, actores y grupos musicales puedan salir a perfeccionarse. Argentina es un país con importantes y destacados profesionales de la cultura, por lo que quiero poder ayudar más allá de cualquier bandera política.

—¿Qué significa para usted colaborar con el Municipal de Santiago?

–La versión de este ballet es muy bella y, como siempre, hay un gran rigor en los artistas de la compañía y una enorme calidad. Se debe, sin duda, al genial equipo de trabajo conformado por bailarines, maestros, asistentes y la dirección que son excelentes. Las áreas técnicas hacen un trabajo fantástico, y esto lleva a que trabajar en el Municipal sea una experiencia magnífica. El Mesías es la quinta obra que monto para el Ballet de Santiago y debo decir que es un honor que Marcia Haydée, amiga desde hace tantos años, enorme bailarina que admiro desde siempre, me haya invitado a trabajar nuevamente con una de mis compañías preferidas.