USTED ESTÁ AQUÍ

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Daniela y Julián son chilenos. Llegaron a Buenos Aires a pasar un fin de semana y por recomendación de un amigo decidieron presenciar una enigmática obra de teatro.

No saben de qué se trata. Sólo les dijeron que tenían que ir. Están en la fila de entrada junto a unas 40 personas cuando sorpresivamente son entrevistados por un canal de televisión alemán. No entienden nada. Alrededor comienzan las corridas de excitadísimos fans de David Bowie. Lookeados como perfectos groopies ochenteros preguntan en inglés si en ese mismo lugar tocará el ídolo británico.

La confusión es total. En pocos segundos, el tranquilo teatro porteño pasa a ser un concurrido local londinense. Al pasar la puerta la escena cambia bruscamente. Seguir narrando lo que pasa de aquí en adelante es como adelantar el final de una película. La sorpresa es la aliada inseparable de la original Usted Está Aquí. Antes de comenzar hay una sola recomendación: mantener total reserva sobre lo que pasa al interior de ella.

La idea está inspirada en experiencias que sus directoras vivieron en ciudades como Londres, Berlín y Roma. Natalia Chami es una de ellas. Cuenta que “es un viaje donde el espectador se vuelve protagonista. El fin es jugar y dejarse llevar. Lo que pasa siempre va a ser diferente de acuerdo a lo que cada espectador proponga. Es la posibilidad de ser otro”.

El público vive inesperadas situaciones en las que interactúa con inusuales personajes como si estuviera dentro de una película. “Pensamos en la capacidad de participación no invasiva. Las personas pueden pasar a través de la experiencia sin la necesidad de sentirse expuestos. Si vos no querés hacer algo, la acción va a continuar. Todos los actores tienen instrucciones de no presionar a nadie”, aclara su directora y agrega: “Lo más loco es el nivel de entrega de los espectadores. En algunos momentos se adueñan de un personaje, proponen y cambian la historia de la obra. Siento la misión cumplida cuando veo que juegan”.

En 2012 comenzaron con esta obra en una pequeña casa de San Telmo junto a 10 actores. Hoy son 60 artistas los que le dan vida en el gigantesco Centro Cultural Konex.

Hasta el momento sus creadores no tienen pensado cambiar el guión y apuestan a las constantes novedades que encontrarán los asistentes si deciden repetirse el plato.

Miércoles y domingo. 20, 20:30, 21 y 21:30 horas.

Centro Cultural Konex, Sarmiento 3131, Once.

Duración: 70 minutos.

Precio: $ 100 (US$ 10 aprox.).

LA EXACERBACIÓN DE LOS SENTIDOS: TEATRO CIEGO

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Los espectadores entran en fila india a un teatro sin escenario ni tribunas. Son guiados en plena oscuridad por los anfitriones hasta cada una de las mesas. Los ayudan a sentarse y les indican que frente a ellos hay un plato con comida. Lo salado a la izquierda y lo dulce a la derecha. De la nada aparece una voz que les ofrece algo de tomar y a los pocos segundos comienza la obra.

En este lugar no se ve absolutamente nada. Los asistentes confían que en la mesa hay comida y que el mozo acaba de servir el vino requerido. Todo lo demás depende del gusto, olfato y tacto de cada uno.

Se escuchan las voces de los actores, en su mayoría ciegos, deambular entre los presentes, la moto del protagonista hace temblar el piso y deja un reconocible olor a bencina quemada mientras una espontánea lluvia moja levemente a los espectadores. Todo fluye en la más perfecta oscuridad.

“La gente viene sin expectativas y cuando se encuentra con esto se produce algo revelador. Al darse cuenta que pueden descubrir el mundo desde otro lugar, se sorprenden y emocionan. Saben que no son observados, entonces se permiten reír y llorar desde una perspectiva totalmente íntima en una sala rodeada de personas”, cuenta su director Martín Bondone.

“La mayoría siente sorpresa. En un mundo donde lo visual es lo preponderante, uno tiende a subestimar el concepto. La reacción típica de muchos amigos que invito es ‘Para qué voy a ir a un teatro donde no voy a ver nada’”, explica Bondone. El Teatro Ciego ubicado en la zona del Abasto ofrece ocho obras distintas, incluida la cena show “A Ciegas Gourmet”, un radioteatro de improvisación y un espectáculo para niños. Una experiencia única en la que durante una hora y media el más importante de los sentidos queda completamente anulado.

Martes a domingo. Ocho obras.

Zelaya 3006, Abasto.

Duración: 70-90 minutos.

Precio: $ 80 y $ 300. (US$ 8-30 aprox.).

ROCK PARA NIÑOS

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Papando Moscas” tiene todos los condimentos de una banda de rock. Guitarras, bajo, batería, etc. Combinan distorsiones y pegadizas letras pensando en un público que no supera los doce años de edad.

Sus ocho integrantes ya sacaron cuatro discos de estudio, dos DVDs y se presentaron en cerca de mil ocasiones sobre los escenarios trasandinos. No salieron de un programa de televisión como la mayoría de los artistas de este rubro, sin embargo llevan 15 años como referentes de la música infantil.

Sus canciones hacen alusión a la convivencia diaria de los niños, la relación con la familia, los adultos y el resto de sus amigos. “Siempre tratamos de darle un tono humorístico”, cuenta su vocalista, Gustavo Libedinsky. El drama de levantarse en la mañana para ir al colegio y el insomnio que conlleva el resto del día, el no querer bañarse, los caprichos del consumo, el “cómprame ya, cómprame de todo”, los primeros amores y desamores o ser un héroe o antihéroe, son algunas de las temáticas de esta entretenida banda.

El show está pensado para la familia. Padres e hijos interactúan por igual cuando el grupo comienza a tocar en el escenario. “Vienen los de nuestra primera tanda de público. Chicos de 18 años traen a sus sobrinos o hermanos menores. Cada vez hay más gente que se nos acerca. Nos escriben padres cuyos hijos ya crecieron preguntando si pueden ir sin los niños”, relata su líder.

Cada una de sus presentaciones suele darse en formato café concert con las familias sentadas alrededor de mesas. A la música se le suman varios sketchs con personajes “delirantes”, como una jeringa viviente que llega a vacunar a los integrantes de la banda y luego al público.

“Papando Moscas” se encuentra preparando un nuevo disco, sin embargo para estas vacaciones de invierno se darán el tiempo de presentarse en dos oportunidades ante un público que suele agotar siempre las localidades.

Dos presentaciones en vacaciones de invierno. Segunda quincena de julio.

Lugar y hora a confirmar.

BOMBA DE IMPROVISACIÓN MUSICAL

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Todos los lunes a las 19 horas la populosa calle Sarmiento, en pleno barrio de Once, se llena de extranjeros. Europeos y norteamericanos balbucean algunas palabras en español y se mezclan entre los habitués locales de La Bomba de Tiempo. Tal vez los más de dos millones de personas que ya han visto este espectáculo les dejan espacio a los turistas o estudiantes de intercambio que llegan al Konex motivados por el fuerte boca en boca.

Vestidos con cuidadas jardineras rojas, los 16 músicos hacen su aparición en el escenario y comienza la fiesta. Cada uno de sus recitales es único e irrepetible, fruto de un ejercicio de improvisación perfectamente orquestado. Mediante 70 señas hechas con las manos, su director se comunica con los percusionistas que ejecutan los ritmos con llamativa coordinación. Todo pareciera estar cuidadosamente ensayado, sin embargo acá todo es espontáneo.

Desde su creación en 2006, La Bomba de Tiempo lleva nueve temporadas tocando religiosamente todos los lunes. Ha hecho giras por el exterior y acaba de grabar su primer DVD. Semana a semana cuenta con la participación de artistas invitados. Bandas como Calle 13, Café Tacuba, Illya Kuryaki and the Valderramas y Los Auténticos Decadentes, entre otros, han hecho alocadas versiones de sus clásicos junto a este grupo.

El “ritual” dura cerca de dos horas y continúa luego con un “After Bomba” a pocas cuadras. Allí, parte de los espectadores, en su mayoría extranjeros, da fin a la alocada noche porteña que depara más de alguna sorpresa, incluso en comienzos de semana.

Todos los lunes. 20 horas.

Centro Cultural Konex, Sarmiento 3131, Once.

Duración: 90-120 minutos.

Precio: $ 70 (US$ 7 aprox.)