Caras

Posts Tagged ‘Julio Jung’

El retorno de Mario Carreño

Posted on: February 9th, 2015 by Franco Fasola

Incansable viajero, cubano de nacimiento y chileno de opción, Mario Carreño es, como el título de esta retrospectiva, un universo en sí. Influido por el color caribeño, la Guerra Civil Española, los murales mexicanos de Rivera y Siqueiros, el cubismo de Pablo Picasso y sobre todo un espíritu americanista que marca toda su obra, Mario Carreño, fallecido en 1999, vuelve a Chile para mostrarnos por qué, junto a Matta y Botero, es uno de los latinos más apreciados en el mundo del arte.

“Su obra instala una mirada que contribuye a la construcción simbólica de un arte latinoamericano. Supo apreciar e integrar las distintas influencias de destacados artistas, poetas y escritores durante sus viajes por América y Europa. Como consecuencia de sus migraciones desde Cuba a México, España, Italia, Francia y Estados Unidos, su obra se enriqueció de humanismo, expresado con serenidad y equilibrio a lo largo de toda su vida”, explica Roberto Farriol, director del Museo Nacional de Bellas Artes.

Wp-mural-carreno-450

Los viajes de Carreño son precisamente los que estructuran la muestra, que recorre su trabajo desde 1940 a 1992, los años más activos de su carrera, que tuvo en Chile su patria luego de nacionalizarse en 1969. Antes, en 1959 fue cofundador de la Escuela de Arte de la Universidad Católica junto a Nemesio Antúnez. Amigo de Neruda, Julio Jung y muchos otros, en 1982 recibió el Premio Nacional de Arte. 

Oportunidad única es poder apreciar su obra —por ahora desperdigada entre Cuba y colecciones privadas en Estados Unidos— en el Museo de Bellas Artes. “Este recorrido se plantea como una propuesta honesta de un creador sencillo, veraz, leal, puro en sus convicciones. Mario Carreño, chileno-cubano y por sobre todo americano universal, fuerza nuestra mirada hacia un futuro donde las utopías e ideales de la humanidad pueden ser realidad, donde hombres y mujeres indistintamente, tal como aparecen en sus obras, sean un todo inseparable, paradigmas de sueños de amor y eternidad”, sostiene el curador de la muestra, Juan Campos, quien acompañó por treinta años a Carreño en su taller.

 

Buscando a la milf chilena

Posted on: August 7th, 2014 by Caras

Mother I’d like to fuck. Eso es lo que significa textualmente la sigla MILF. Un juego hot de palabras que hace un par de décadas hubiera ruborizado a más de alguno, pero que hoy tiene al planeta mirando con otros ojos a las mujeres maduras que van por ahí parando el tránsito. Y es que si hay algo que distingue a las mujeres en esta categoría es que en la práctica tienen el arrastre por el que cualquier veinteañera mataría, y ni les preocupa. 

Hijos, maridos, amantes, familia, trabajos, ejercicio y obligaciones varias… Ellas se las ingenian para exprimir el tiempo y lucir siempre espléndidas.

Desde la ministra secretaria general de la Presidencia Ximena Rincón y la fotógrafa María Gracia Subercaseaux a la actriz Alejandra Fosalba pasando por la diputada Andrea Molina, el ramillete de Milf locales da para todos los gustos.

Wp-maria-gracia-450

El periodista y columnista Rodrigo Guendelman fue uno de los primeros en hablar de estas mujeres y a la hora de elegir a su candidata no tiene ninguna duda. “María Gracia Subercaseaux de todas maneras. De hecho, siempre la nombro cuando hablo de este fenómeno. Llevo 12 años haciendo un programa de radio junto a ella y me consta que es muy deseada por hombres de todas las edades. Toda la vida ha sido estupenda, pero a sus cuarenta está más guapa que nunca. Ser joven y regia no tiene mucha gracia, pero con los años se requiere más esfuerzo y ella se mantiene impresionante”. 

Algo que si bien comparte su colega Ignacio Franzani, no basta para hacerlo cambiar el nombre de su elegida. Para el rostro de TVN, la mujer que cumple con todos los requisitos en este lado del mundo es Alejandra Fosalba. Sobre la sensual actriz de 45 años y madre de dos hijas, afirma: “Es guapísima, tiene una belleza exótica”.

Más dubitativo, el librero y periodista Juan Carlos Fau confiesa que no es una elección fácil. Lo único que tiene claro es que “nada de traje de dos piezas me puede parecer provocador”. Camina por el largo pasillo de su nueva librería Qué Leo en Providencia y pasan largos minutos hasta que por fin emite el sufragio. Su candidata es la actriz Ana María Gazmuri, quien tras abandonar el espacio de Teatro en Chilevisión tomó la bandera de la liberalización de la marihuana aumentando significativamente su número de seguidores. “Además de ser físicamente muy atractiva, su defensa de ideas progresistas es lo que me parece más seductor en ella. Es power, una mina que piensa, sensata, puede ser un gran afrodisíaco”.

Wp-vanessa-450

El periodista y conductor de TV Julio César Rodríguez coincide con Fau, su elegida lo impresionó primero por la juventud de su piel. “El otro día entrevisté a la actriz y directora Vanessa Miller en la radio y quedé impresionado cuando me dijo que tenía 48 años porque es guapa, guapa, guapa. Tiene una belleza como del mil quinientos que uno puede imaginar así como en la corte de un rey. Pienso que la televisión no le hace justicia, tiene un pelo indomable que te atrapa, como que es salvaje, a ratos da miedo, a ratos no. Es preocupada hasta el final y me decía que en tiempos de vacas flacas podía no tener ni un peso en el bolsillo pero andaba con el mejor zapato. Le pregunté qué crema usaba y me dijo ‘todas las del mundo’”, argumenta, entre risas.

Pero si se trata de votos impensados es Eduardo de la Iglesia quien más sorprende. “Quizá tenga algunos años más que el resto de las mencionadas, pero la actriz Coca Guazzini es Milf desde antes que existiera el fenómeno. ¡Calza perfecto!”, exclama. “Es verdad que se ha hecho sus arreglos, pero bien. Además, tiene esa cosa histriónica intensa que la hace ver más guapa aún. Siempre me ha gustado, cuando repiten imágenes de ella de los noventa y se ve increíble”.

Wp-alejandra-450

Lejos del primer plano político, pero siempre atento a la belleza femenina en todos sus envases y categorizaciones, el ex senador Nelson Avila no quiso quedar fuera de la búsqueda. “Hace unos días vi una mujer de esas características (Milf) que me impresionó mucho pero no sé quién es. No me dio tiempo de ficharla”, contesta, con coquetería. “Podría ser Andrea Molina (46), pero todos los impulsos que espontáneamente me suscita quedan sofocados dramáticamente por su militancia política. Es como si apareciese su figura en todo su esplendor pero alguien eliminara cualquier fantasía”.

Algo similar, pero bastante menos dramático, le ocurre al actor Julio Jung con la representante del distrito 10 de la región de Valparaíso, con quien trabajó en la serie Las historias de Sussy, que fue el trampolín que la catapultó a la fama. “Le tengo mucho cariño, pero me quedo con Ximena Rincón (46). A ella le echaría los perros en cualquier minuto. Me gusta esa cosa del poder, la conocí cuando era la esposa del Caco Latorre y por respeto a él nunca la invité a salir. La he visto en distintas etapas de la vida y siempre ha sido espectacular. Ahora su empoderamiento del cargo la hace ver infinitamente más seductora, pero sin perder su frescura y naturalidad de siempre”, bromea, tan entusiasmado, que prefiere aclarar que “en todo caso, nadie es más espectacular que mi mujer”.

Wp-ximena-450

A los ojos del artista Matías Vergara, la reina de esta categoría no puede ser otra que la ex conductora de Hola Andrea. “Es sexy y elegante, una mezcla que a estas alturas de mi vida me parece seductora. Es una mujer muy femenina que sabe manejar las teclas de la sofisticación”.

La búsqueda por las Milf locales parece una tarea titánica. Aparecen, también, los nombres de la ex ministra Carolina Schmidt (46) y las actrices Viviana Rodríguez (49) y Patricia Rivadeneira (50) que se mezclan con los de Cecilia Bolocco (49), Viviana Nunes (52), y varias ex modelos que brillaron en los ochenta, como Josefa Isensee y Ana María Cummins. Algunos se niegan a transparentar su voto y otros prefieren esperar una eventual segunda vuelta.

A juicio del chef Christopher Carpentier, algunas de las mujeres que podrían entrar en esta categoría son la ex modelo Marina Ernst porque “mantiene su estilo juvenil aunque ya tiene tres hijos. Hay muchas, qué decir de la Tere Concha que ya es abuela, ¡regia!”, comenta.

Wp-constanza-450

En este sentido, el actor Diego Casanueva es drástico. Para él, en Chile la persona que mejor encarna el espíritu de esta tendencia mundial es la asesora de imagen Maida Jiménez, quien está detrás de la Productora Cazamoda. “Es sencillamente tremenda, sensacional, con toda la onda y el mejor estilo”, asegura, escueto. 

Con otros gustos, el pintor Gonzalo Cienfuegos tampoco tiene dudas. “La ministra secretaria general de la Presidencia viene muy bien. La conozco hace mucho y siento que con el tiempo ha ido mejorando en todo sentido, el pelo, la ropa, la manera de manejarse. El único problema que le veo es la filiación política  pero eso en ningún caso le resta mérito”, afirma desde su taller. Una idea que comparte el maquillador español Jesús de la Regera, quien lleva un año en Chile. “La manera en que camina la ministra Rincón es la de una mujer seductora que sabe que no necesita más que su presencia para impactar. Es una guapa de exportación”. 

Si para algunos el imán de una Milf radica en cómo se ve, hay otros que sostienen que su atractivo se basa fundamentalmente en lo que proyectan. Al menos así queda de manifiesto en esta elección. Mientras muchos se inclinan por ex modelos, otros prefieren mujeres atractivas que no siguen los parámetros estéticos tradicionales. En esta categoría, aparecen también nombres más jóvenes, como las periodistas Mónica Pérez, Monserrat Álvarez y Constanza Santa María.

Wp-monserrat-450

“Es interesante cómo se plantea este fenómeno porque son mujeres que tienen un imán que va más allá de su edad y belleza. Es algo parecido a lo que pasa con la mamá a la que los amigos de sus hijos la encuentran rica. Claro que se ven bien, suelen cuidarse bastante, pero el secreto de su arrastre está en su actitud. Se trata de personas que están satisfechas con lo que son. En otras palabras, van resueltas por la vida”, explica el sicólogo Nicolás Albertini. “No hay nada más afrodisíaco para el sexo opuesto que una mujer segura y feliz”.  

Caiozzi chilote

Posted on: April 8th, 2014 by María J. Salazar

Tongoy es una playa ubicada en el sector de Punta Pello en Castro, Chiloé. Al llegar por mar a ella, lo primero que se ve es el palafito de Edward Rojas, el conocido arquitecto que vive hace más de 30 años en la isla y el mismo que hoy también es partícipe del rescate patrimonial que está llevando a cabo el cineasta nacional Silvio Caiozzi. La imponente construcción de madera y tejuelas, el azul del mar y cielo, y un paisaje predominantemente verde, son la antesala perfecta del proyecto. De pronto y cuesta arriba, más de una docena de casas en ruinas, de todos los tamaños y formas, figuran dispuestas para representar una fachada de 1940, desaparecida hasta ahora.

Wp-caiozzi-450

Caiozzi García es uno de los más importantes directores de cine chileno. De ascendencia italiana y española, hoy también se siente un poco chilote. A los 69 años cree ser muy afortunado de que sus películas sean reconocidas por el público y la crítica. Después de haber trabajado años de la mano de José Donoso, en 2006 Silvio conoció al escritor coyhaiquino Jaime Casas. Con éste viajaron juntos a la Patagonia, porque a Caiozzi le parecía una buena instancia de inspiración y también porque las obras que acababa de leer de él le habían gustado muchísimo.

En estos escenarios fue que descubrió a increíbles personajes y cuentos dignos de abordar desde el cine. Se lo propuso a Casas y así, el trabajo conjunto de casi tres años, terminó en el guión original de la película … Y de pronto el amanecer, road movie que comenzará a filmarse en Castro desde agosto y que narrará la historia de un hombre que regresa después de cuarenta años al pueblo donde nació con la intención de encontrar buenas historias que contar en el superficial mundo de Santiago. “Este relato comienza con el viaje geográfico de un consolidado escritor de la capital que decide volver a su lugar de origen después de mucho tiempo, pero también es el recorrido interior a su creatividad como artista. Al reencontrarse con lugares de su juventud, irá recreando literariamente cada uno de sus recuerdos. Por eso el nombre del filme, porque el protagonista, sin quererlo, se da cuenta de que volver a su esencia le permitirá hacer la mejor novela de su vida”, explica el director de Julio comienza en Julio.

Wp-caiozzi-450-3

Caiozzi conoció Chiloé en los años setenta. Desde esa fecha, ha sentido una atracción especial por sus paisajes y tradiciones. Si bien no es el escenario donde transcurrirá explícitamente el largometraje, cree que sí es el mejor lugar para grabarlo, además porque el clima es menos hostil acá que más al sur. En 2011 aún no encontraba la locación ideal, cuando con su socio Orlando Salazar viajaron a conocer un terreno que les estaban ofreciendo en un lugar llamado Punta Pello, ubicado en la Península de Rilán y frente a la ciudad de Castro. Tanto les gustó, que pidieron un préstamo al banco para comprarlo, sin saber muy bien qué iban a hacer con él.

Wp-caiozzi-450-6

 

Un par de semanas después de concretar la adquisición y mientras caminaba por el sitio, Silvio se vio “inmerso en un silencio absoluto y parado en una hondonada verde desde donde no se veía el mall de Castro”, recuerda risueño y continúa: “Digo ¡pucha!, éste es el lugar perfecto para recrear el villorrio antiguo que necesita la película”. Llevaba tiempo sin poder encontrar la atmósfera que tenía en mente, lo cual se explica “porque en Chiloé la gente deja caer sus casas antiguas, convirtiéndolas en leña… Es una arquitectura prácticamente extinta, entonces pensé que en vez de hacer la escenografía desde cero, podríamos rescatar estas casitas que se están cayendo a pedazos, trasladarlas y restaurarlas para la filmación”. Por esto, una vez terminado el rodaje, Silvio y su socio tienen la idea de mantener el pueblo como centro patrimonial y turístico, en el que además de poder realizarse festivales de cine, cada una de las casitas restauradas se convierta en escuelas de expresiones y arte locales.

Wp-caiozzi-450-5

Pero un día Silvio se insegurizó. Viajó, como viene haciéndolo hace meses, de Santiago a Chiloé, a ver los avances de la obra y se encontró con un lugar poblado donde antes no había absolutamente nada. La mentira que se contó el día que decidió partir con todo esto, era ahora realidad. “Cómo iba a seguir adelante con todo esto”, pensó.

Wp-caiozzi-450-2

Fue en agosto de 2013 que, una a una, comenzaron a hacerse las tiraduras de casa (mingas), con tractores en vez de bueyes, y mediante la instalación de unas vigas cruzadas en los interiores de las viviendas para que no se deformaran con el traslado. Construcciones que habían sido desahuciadas por sus antiguos propietarios, eran hoy dispuestas para cobrar una nueva vida como parte de un villorrio del siglo pasado. “Nosotros nos metimos en una aventura que nunca se ha hecho antes en el país. En Europa y Estados Unidos está lleno de pueblitos patrimoniales que la gente visita bajo modelos turísticos y donde se ha conservado la arquitectura antes de que se extinga”.

Wp-caiozzi-450-7

En Chile, en cambio, no existe la legislación adecuada para conservar patrimonio cultural como éste y por eso, explica con ímpetu, no fueron nada simples los traslados por tierra y mar. Piensa que seguro habría sido más fácil y barato construir todo desde cero en vez de recuperar madera humedecida y apolillada. Pero felizmente, terminó convenciéndose de que ya no había paso atrás.

Caiozzi se declara enamorado de Chiloé y siempre que siente atracción por algo, es que se motiva a hacer el gran esfuerzo que significa dirigir y producir una película. Es la pasión italiana que siente cada tanto, dice. Por esto se explica que entre su último filme, Cachimba (2004) y éste, hayan pasado ya diez años. Para él, ser artista es mirar la propia verdad y no lo que está de moda.

Wp-caiozzi-450-8

En agosto próximo, cuando comience el rodaje de la película a estrenarse en 2016, con actuaciones confirmadas de Julio Jung, Diego Ruiz, Sergio Hernández, Anita Reeves y Magdalena Müller. Silvio, con seguridad, ya tendrá revisada por enésima vez Fellini 8 1/2, su biblia antes de ponerse a trabajar en alguna de sus realizaciones. Pero en esta fecha, también se estará consolidando el rescate de las cenizas de las que alguna vez fueron gloriosas construcciones autóctonas, ahora dispuestas para ser filmadas como parte de un pueblo en el ocaso de su historia. Luego, las mismas serán restauradas para la segunda mitad de la grabación, y así poder representar los años dorados del villorrio.

El Chiloé que ahora tendrá puente y mall no será el mismo, pero las mingas salvadoras que el proyecto cinematográfico de Caiozzi posibilitó, ahora serán imborrables. Tal como las historias de Jaime Casas, quien en Un esqueleto bien templado escribió: “Todo el mundo sabe que es más fácil la vida en el sur, la gente es más buena y solo se necesita ser trabajador y ordenado para terminar viviendo como un rey. La capital está repleta y la gente amontonada se vuelve mala de sentimientos”.

 

Julio Jung: Casi inmortal

Posted on: October 3rd, 2013 by Lenka Carvallo

Recibe en su departamento en el último piso de un edificio en Providencia, un lugar de cielos amplios y curvos donde reinan el arte y el diseño, obra de este actor y, sobre todo, de su mujer, la decoradora Teresa Aguadé, una de las dueñas de Sur Diseño. De las paredes cuelgan trabajos de Mario Carreño, Nemesio Antúnez, Gracia Barrios y, en especial, de Roser Bru —su suegra—, cuadros que muestra orgulloso mientras nos guía por el tour de rigor.

Anda de excelente ánimo a pesar de que no hace mucho sufrió un preinfarto que encendió la luz de alerta para un hombre que –admite— se jura inmortal. “Está Superman y yo”, advierte con esa personalidad desbordante y una voz ronca que resuena en cada rincón de su estiloso penthouse. Está preparando una obra donde actúa de mujer junto a Sergio Hernández y arrasa con un video sobre sex shop en internet.

Hijo de padre alemán-danés y madre italiana, sobre su pasado cuenta: “Mi nonno era dueño de la arrocera Tucapel, pero por razones que no vienen al caso, la vendió… y yo fui pobre”.

Hijo de padre alemán-danés y madre italiana, sobre su pasado cuenta: “Mi nonno era dueño de la arrocera Tucapel, pero por razones que no vienen al caso, la vendió… y yo fui pobre. Sin embargo, mis papás nunca cuestionaron que fuera actor, a lo más me miraron un poco raro”. Así, a los 16 años partió en este oficio nada menos que en un radioteatro con el rol de Tarzán.

“Para el casting tiritaba entero —recuerda—. Luego estudié en la Católica y ya al primer semestre ganaba plata”. Al poco tiempo vendría su gran salto, cuando con Jaime Celedón se integró al Ictus. Fueron tiempos de gloria junto a figuras como el escritor José Donoso, los actores Nissim Sharim, Andrés Rillón, Gloria Münchmeyer y Delfina Guzmán. A esas alturas Jung ya había dejado su perfil tímido y asomaba como todo un conquistador. “Me fabriqué un personaje que me ha acompañado de por vida, uno bajo el cual me escudo, uno vociferante que cada vez vocifera menos…”.

Con esa figura en pleno esplendor Jung se forjó la fama de gran seductor. Una fama que de vez en cuando emerge. “Al principio con las mujeres me iba ‘mahometano’. Todavía no creaba a este personaje, ¿aunque tú sabes lo que es tener una actitud permanente, mañana y noche, de seductor?”.

—Lo importante es si le daba resultados…
—Era un perro que ladraba, pero no mordía. Aunque según José Donoso, yo siempre andaba con mujeres estupendas.

—Entonces le iba bien.
—En esos años sí, pero cuando uno empieza a ser el ‘tío’ la cosa ya no resulta.

—¿Qué locuras hizo por amor?
—Muchas no las pienso contar… sería incómodo. Pero eran locuras y amores con mujeres que nada tenían que ver conmigo y con mi forma de pensar. Era como si hoy le declarara mi amor a Ena von Baer.

—No irá a decir que le gusta.
—Me parece atractiva, aunque la encuentro un poco desubicada. Además, tiene su lado alemán y eso me encanta.

—¿Le pasan cosas con las alemanas?
—No sé. Me imagino que deben ser muy ardientes, no sé por qué. Me gusta la Evelyn Matthei también.

—¿Hasta cuando se sale de madre?
—Eso me excita, se me ponen los pelos de punta.

—Entonces le atraen las mujeres con carácter.
—Sí, las castigadoras. Las que pegan el grito. Mi mujer es así.

Wp-jung-450-2

—¿Lo mandonea?
—No, aunque a veces uno se aguacha. He cambiado, aunque me carga que por mi carácter me traten de díscolo o conflictivo. No acepto que por el hecho de discrepar me convierta en un anatema. La diversidad debe darse en todo, no tan sólo en lo sexual. Por ejemplo, yo tengo amigos pinochetistas y me encanta que piensen distinto a mí.

—Ya, pero estábamos en las mujeres, ¿cuál ha sido su mayor pecado con ellas?
—Cada vez que la he cagado en una relación he salido igual de herido que ellas… He sufrido mucho por amor, de partida siempre me he creído inmortal, que me quedan 100 años por delante. Miro para atrás y recuerdo cómo la cagué, por qué apreté cueva y no asumí…

—¿Abandonaba la escena por cobardía?
—Sí. Buscaba reafirmar mi virilidad, aunque nunca me metí con mujeres menores que yo. Trataba de justificar mis aventurillas, luego me fui aquietando, aunque no creo que la sexualidad se aquiete: el placer puede ser mayor con los años.

“Hace poco tuve un infarto… y no fue por Viagra, sino por huevón, por creerme inmortal… —reconoce—. En 48 horas viajé a Iquique, hice cuatro funciones y volví. Allá empecé a sentirme raro, aunque el ataque me dio al volver a casa; pensé que era gastritis… Estaba en la casa de mi suegra, mi mujer le iba a celebrar su cumpleaños y de ahí tuvimos que partir de urgencia a la clínica. Mi mujer es catalana y alharaca, les dijo ¡Julio Jung se está muriendo!”.

—Hasta ahí le llegó el Superman.
—No te creas. Mírame, aquí estoy. En la clínica estaba consciente, en camilla, y me tocó un médico italiano divertidísimo, notable; él me contaba chistes y yo le contaba otro, y así nos íbamos. Para meterme un catéter, me dijo: ‘mira, hay dos formas de hacer esto, por acá o por allá…’. Lo que pasó es que se me tapó una arteria, pero las demás están bien y ni siquiera tengo colesterol. Tan sólo te digo que entré ‘reguleque’ a la clínica y salí la raja, justo antes de mi cumpleaños. A la semana ya estaba trabajando, viajando y haciendo funciones como si nada.

—O sea que no se saca la capa.
—Todavía no me doy cuenta de que me puede pasar algo. Eso sí hace unos días me tomé la presión…; parece que estoy poniéndome hipocondriaco.

—¿Cómo acepta la vejez?
—No ando haciéndome el jovencito, asumo que tengo que hacer personajes de acuerdo a mi edad y no uno que no tenga que ver conmigo. En todo caso no tengo achaques, salvo una tendinitis.

—¿A qué le teme?
—A las enfermedades de los huesos, al Alzheimer.

Wp-jung-450

—Dicen que su mujer lo cuida harto…
—Ella ha tenido una paciencia tremenda conmigo. María Elena (Duvauchelle), la madre de mi hijo, también tuvo una paciencia de santa. Con la Tessa llevamos 13 años.

—¿Cómo se conocieron?
—Quería emprender el vuelo de una relación, por lo que me fui a un departamento y empecé a amoblarlo. Partí al Drugstore en Providencia a comprar algunas cosas para decorarlo y entonces vi a la Tessa en una tienda, aleonada, pelucona. Me gustó altiro. Comencé a ir todos los días. Debo haberle comprado como 52 ceniceros, puros pretextos para verla. Un día le pregunto ‘¿qué otra cosa puedo llevar?’. Y ella me respondió: ‘Mejor invítame a conocer tu departamento y no me preguntes más huevadas’.

Yo venía con mi historia, ella también traía las suyas, aunque para mi fortuna todos sus ex estaban muertos… Era viuda, así que tenía toda la cancha para mí, sin ninguno que me hiciera competencia.

—Y cómo es su relación con su hijo, Julio.
—Es una chochera tremenda. Lo llamo como tres veces al día, le pido el auto. Es muy buena persona, pero no es seductor como yo, sino que un encantador, completamente natural; no anda con un personaje por la vida y conquista tal como él es. Y como es guapo llega altiro con las mujeres. También me encanta de Julio el que de alguna forma no ha crecido, todavía tiene cosas de niño, como la forma en que se aproxima a ellas, con tanto ímpetu. Es muy choro, transparente, cae bien parado donde va.

—¿Cómo se lleva hoy con su ex, María Elena Duvauchelle, la mamá de Julio?
—Excelente, mi mujer la adora. Veranean juntas y la Tessa hasta le dice ‘¡te lo devuelvo envuelto en celofán!’. Nos vamos los tres a Caburga por 15 días y lo pasamos chancho, es un lugar bien apartado al que llegamos en lancha. Imagínate esos veraneos los tres.

—¿Desde que se separaron se llevan así de bien?
—No, al principio no era muy buena la relación. Es que para ella fue muy penca. No tengo sentimientos culposos, aunque fui yo el que la cagué, por una calentura… Imagínate, 18 años de matrimonio, Julio tenía como cinco años.

Soy muy creyente, socialista, católico, apostólico y romano. Quiero desesperadamente creer que hay algo más después de esto.

—¿Qué pasó con la muerte, todavía le teme?
—Soy muy creyente, socialista, católico, apostólico y romano. Quiero desesperadamente creer que hay algo más después de esto. Me aterra pensar que ya no podré mirar más el sol, caminar ni poder leer nunca más un libro. No poder hacer tantas cosas que he hecho en mi vida me produce espanto. El hecho de estar en la nada me perturba. Para qué cresta aprendí tanto, si todo puede terminar en nada.

Así celebran los chilenos

Posted on: December 19th, 2012 by Bárbara Tupper

Desde las chacras más próximas al centro de la ciudad, viajaban los campesinos para ofrecer hortalizas, verduras y frutas; y no faltaban los puesteros que vendían toda clase de fritangas en los alrededores de las fondas donde chilenos y chilenas se entregaban a una Nochebuena con mucho baile y música, que se alargaba hasta el alba.

Sin pino navideño —los árboles que se ocupaban para engalanar la ciudad eran ciruelos y damascos— ni Viejo Pascuero, la fiesta, que seguía siendo profundamente religiosa, comenzó a tomar otro cariz por los desórdenes que se producían. Y en ese sentido, el hecho de que la clase más acomodada se distanciara del jolgorio popular, para celebrar puertas adentro; la crítica de la jerarquía de la Iglesia Católica por el aire pagano que impregnaba los festejos, y la irrupción de los grandes almacenes a principios del siglo XIX —como  bien apunta la historiadora Olaya Sanfuentes en sus investigaciones sobre el tema— cambiaron radicalmente el espíritu de la Navidad en Chile. Y pusieron los regalos como motivo central e íconos europeos como son el pino nevado y la imagen de Santa Claus, traducido al chileno como el Viejo Pascuero.

En este nuevo orden, estuvimos con tres familias bien diversas y aclanadas, que nos contaron cómo celebraban y celebran los 24 de diciembre.

Los Jung Aguandé

Son una mezcla de alemanes, catalanes, italianos y chilenos. Generalmente, el 24 de diciembre, la familia de Julio Jung y Tessa Aguadé se reúne donde la pintora chilena Roser Bru, madre de Tessa. Hasta esa antigua casona de Providencia llegan —personajes más, personajes menos— Cristián Aguadé padre (divorciado de Roser y dueño, junto a sus hijos, de la tienda de diseño Muebles Sur); su hija Agna con su marido; Andrea y Cristián Ortúzar (los descendientes de Tessa con el fallecido artista Carlos Ortúzar) más las parejas de ambos; los tres hijos de Andrea; Julio Jung Duvauchelle (hijo del actor con su ex mujer, María Elena Duvauchelle); la prima de Tessa con uno de sus hijos y la ex pareja de Jung.

Ese día, cada uno lleva una comida. Desfilan ensaladas, calamares rellenos con carne de cerdo —fruto de la tradición catalana— que aporta Aguadé padre, un jamón con piñas que prepara Julio y el chupe de jaiba de su yerno, Felipe. De postre, torta, y turrón traído directamente de Barcelona. Además, la mayoría de las veces tienen pastel de choclo, el plato chileno favorito de Roser.

Jung se define como católico y cuando era pequeño siempre lo llevaban a la Misa del Gallo. “Esa es una tradición que ya no se ve en Chile. A mi regreso de Venezuela el ’84  —estuvo exiliado ahí— ya no existía, salvo en algunas parroquias”, afirma.

Cuando aún no cumplía un lustro, Julio Jung vivía en una gran casa en Hernando de Aguirre con Carlos Antúnez, que todavía existe. Dentro del jardín había un pino monumental en torno al que celebraban Navidad. Fue tanto lo que creció que tuvieron que transplantarlo fuera del terreno. En esos días, los festejos incluían a sus abuelos italianos y a toda la familia de su madre, además de sus hermanos María Antonieta —muerta hace doce años—, Augusto Bernardo y Juan Enrique. Las comidas típicas eran jamón con piñas, locos y langosta. Nunca faltaba el panettone ni el rompón, que era un licor hecho sobre la base de alcohol, leche y huevos.

Antes de las doce de la noche, su padre los llevaba a la parroquia de El Bosque para la Misa del Gallo y al día siguiente abrían los regalos. Cuando habla sobre el Viejo Pascuero, Jung aclara que dejó de creer en él a los cinco años: “Me di cuenta de que me estaban hueveando. Después me enteré de cosas reprobables. Como, por ejemplo, de que el Pascuero nace por una campaña de publicidad de Coca-Cola. Eso de que hubiera un viejo pelotudo, que no se sabe lo que es y que viene del Polo Norte, acompañado de unos enanos para repartir juguetes en un trineo de renos, no se puede creer”.

En la casa de Tessa Aguadé Bru, la Navidad se celebraba el día veinticinco a la hora de almuerzo. Se reunían en la casa de la abuela de Tessa, Yaya, en una casona en la calle Las Arañas, con otras familias catalanas que habían llegado a Chile durante la Guerra Civil Española,

Los festejos incluían árbol y un pesebre que hacían en la chimenea y tardaba días en completarse. Traían llareta (especie de musgo) de Farellones y armaban un pueblo con casitas de corcho. El cielo era de papel azul y ahí pegaban estrellas, mientras riachuelos de agua corrían por las calles del caserío.

Las comidas eran tradicionales. Se hacían canelones, con cuadrados de pasta que se compraban días antes y se hervían uno a uno. El relleno: carne de cerdo, sesos y vacuno. También había pollo relleno con ciruelas y manzanas. Se trataba de almuerzos eternos, que a la diseñadora no le gustaban para nada.

Con los años pasaron a celebrar una Navidad más a la chilena. Andrea Ortúzar, hija de Tessa, extraña los tiempos en que la familia era más grande. “Hoy estamos en proceso de extinción. Sólo yo aporto niños a la familia y la Navidad se ha vuelto más adulta. Sin embargo, no hemos dejado de lado la magia”.

Los Paúl García

Obligada a recordar los regalos que ha recibido, la memoria de María de los Angeles Paúl —directora de la agencia de Elite model— no olvida. “¿El mejor?: un casete de Virus, ese donde salía la canción Wadu Wadu”, dice. Rubia y elegante, María de los Angeles forma parte de una familia numerosa que ha sabido vivir las fiestas a su manera.

“Para la Pascua nos juntamos cerca de 150 personas. Ya es costumbre celebrarla al aire libre. Hace unos años fuimos a Pichidangui. Alojamos en cabañas y carpas e hicimos de todo: desde amigo secreto hasta alianzas. Otra vez nos fuimos de picnic al Manquehue. Todos los Paúl en el cerro con quitasoles, cooler, huevos duros y vino con frutilla…”, cuenta.

La mayor del clan, Mariana Bunster —la Nini, abuela de María de los Angeles, Bernardita, María Olivia y María Fernanda— extraña las fiestas de antes. “¡Esas eran navidades! Hoy le preguntas a un niño qué celebramos y te dice ‘los regalos’. Nosotros creíamos en el Viejito Pascuero y en el nacimiento de Jesús”, explica. Por lo mismo se ha empeñado en escribir una carta que lee a los suyos antes de la comida. “A mí me gusta escribir y aprovecho esa instancia para hablarles de la vida, de la felicidad de verlos juntos”.

La Nini siempre se ha ocupado de darle un sentido a la reunión. Cuando María de los Angeles tenía diez años, escribía una obra de teatro para que su nieta y una prima la representaran en la Nochebuena.

Con todo, a los Paúl García les gusta la risa. Por eso, Luis Fernando —padre de María de los Angeles— no se resiste a contar lo que ha sido el regalo más importante de su vida, aunque a medio camino el relato lo tome Manene, su ex mujer: “Nos fuimos al Pollo Stop un día antes de Navidad. Llevábamos un par de años pololeando. Entonces él se acercó como para darme un beso y yo le dije que cómo me iba a besar en el restorán. Entonces sentí algo extraño que me bajaba. Claro, cuando quiso besarme dejó caer por el escote un anillo de compromisos. No había celular y me moría de ganas que todos supieran. Así es que nos fuimos a la casa de la mamá a contarle”, dice ella.

Los Correa Ortúzar

Dicen ser una familia totalmente aclanada. La mayoría de los Correa Ortúzar llegó hace un par de años a vivir a Olmué, donde tienen casas vecinas y pretenden abrir una nueva sucursal de su famoso restorán Raúl Correa y Familia.

El 24 de diciembre se reúnen al atardecer. Antes de la celebración, todos han dejado sus aportes culinarios en la casa paterna. Unos llevan guisos vegetarianos (son más de cinco los que siguen esta línea). Otros, ensaladas y roast beef. Infaltable es el Cola de mono que Carola prepara una semana antes con aguardiente y café, y que describen como un verdadero manjar espeso y helado. Sobre la mesa no puede faltar el pollo escabechado para Raúl papá, las galletas de chancaca y las “speculasi” —galletas de mantequilla, delgadas y crujientes—, recetas de la abuela alemana, y que Carola adoptó hace años.

En vez de regalarse masivamente, prefieren la modalidad del amigo secreto, con un monto límite que no supere los cinco mil pesos.

“Hacemos el amigo secreto para que no haya demasiado regalo y tanta información. Me impacta que ahora a los niños haya que regalarles un Play Station. Antes no era así; hoy ven un catálogo y te dicen lo que les traerá el Viejo Pascuero”, comenta Carola, mientras Raúl opina que “eso de tanto consumismo es malo. A los chicos de pocos recursos igual les gustan los juguetes, les gustan las bicicletas y el papá no puede comprar bicicletas. Al final, los niños se frustran y los padres terminan endeudados”.

Todas las Navidades, los niños tienen un lugar especial donde hay dulces, mazapanes y chocolates. Rito que repiten desde esa vez en Puerto Varas en la que Raúl Correa tuvo que estar lejos de la casa. A su mujer, Carolina Ortúzar, no se le ocurrió nada mejor para alegrar a sus hijos que llenarlos de golosinas.

De las primeras fiestas que pasó de niño en Curicó, Raúl preserva el pavo en el centro de la mesa; la costumbre de escuchar a todo volumen “Noche de Paz” en la versión germana; y un pino decorado con algodones para simular la invernal Pascua alemana, como era costumbre en su casa materna.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl