Un televisor LED gigante, cervezas y una azotea en la taquillera Bondi Beach de Sydney fue el escenario que unió a un grupo de australianos y chilenos, a ver el primer partido de ambos equipos en este Mundial 2014.

Ahí estaba Álvaro Guzmán celebrando la primera victoria mundialera con sus amigos chilenos, pero la alegría no empezaba ni terminaba ahí. Desde que Álvaro se fue a vivir a Australia, a través de la visa “Work & Holiday” él confiesa que vive mejor, tiene más tiempo libre, una playa sorprendente enmarca la vista de su departamento y el aire limpio oxigena cada célula de su cuerpo.

“No hay un día igual a otro en Sydney. Cada persona, cada encuentro y cada sorpresa hacen distinto a un día de otro. Es un eterno descubrimiento”, cuenta Álvaro, maravillado con la nueva ciudad y cultura en la que se está desenvolviendo. En Chile era estudiante de periodismo, pero dejó sus estudios incompletos para viajar a la isla oceánica, donde se ha desempeñado desde cargador de cajas hasta vendedor de arte, y ahora trabaja en una empresa de arriendo de electrónicos. Cuenta que la serie de papeleos y trámites que tuvo que hacer para llegar a Australia, así como los costos asociados al caro pasaje, la acreditación de inglés TOEFL y el arancel de la embajada, sí valieron la pena.

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¿Qué te motivó a decidir dejar tus estudios e irte a vivir tan lejos de tu familia?- le pregunté.

– “La motivación fue el cambio. Traté de hacer una vida normal y exitosa en Chile, pero no me resultó. Así que poco a poco me fui desligando de cosas que me apernaban a mi zona de confort”,  me dijo.

Anualmente Australia le entrega 1500 visas de trabajo y vacaciones a chilenos aventureros, las cuales se agotan rápidamente. Este programa es un convenio bilateral, que también permite a australianos menores de 30 años venir a Chile por un año a trabajar y conocer nuestra cultura. “Estamos todos aburridos del frenesí santiaguino, entonces la “moda” de irse a buscar otros horizontes para vivir con más armonía y en un ritmo más agradable es lo correcto y posible para muchos”, explica Álvaro. Así como hay muchos chilenos, los jóvenes franceses, italianos, canadienses y de otros rincones del mundo ya se venían tomando las playas de Sydney y otros rincones de la gran isla hace años, “sólo que nosotros estamos cachando el mote recién”, expresa Álvaro, respecto del programa de visa muy popular en otras latitudes.

Pero aparte de las playas y el estilo de vida más relajado, ¿qué es lo que hace de éste un destino tan atractivo? Se ha corrido la voz de que el alto estándar de vida australiano se percibe hasta en las cosas más mínimas.

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Sí, se trabajan largas horas, y son muy estrictos en los horarios, presentación personal y no se permiten actitudes negativas en el ambiente laboral. Pero por cualquier trabajo desempeñado, incluso en el área de servicios, la remuneración mínima es al menos de $20 dólares la hora. El respeto y tolerancia a las personas y las normas es mayor. En los malls mucha ropa no tiene alarmas, ni está plagado de guardias persiguiendo a los “shoplifters”. Qué ingenuos, pensaría uno.

Lo más difícil que experimenta Álvaro y otros visados de esta isla paradisíaca, es echar de menos a la familia, amigos y la pasión futbolera propia de nuestro país, aunque ahora con los asados mundialeros en las azoteas de Sydney, se puede apagar un poco esa nostalgia.

Después de todo, ¡Australia queda literalmente al fin del mundo!  Y si bien la visa Work & Holiday no es extensible, sí hay métodos para quedarse en Australia, por lo que Álvaro considera que volver a Chile es cada vez menos atractivo. Casarse con una australiana o pedir sponsor en su trabajo son algunas de las opciones está barajando.

“Me encantaría poder compartir esto con mis familiares y amigos de Chile. ¿Puedo traérmelos a todos para acá?”.

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