Muchas veces la importancia de causar una buena impresión se refiere sólo al plano laboral o de los negocios, no obstante aplicar esto al plano personal es igual de relevante. No hay que olvidar que siempre estamos comunicando algo, independiente la situación o entorno.

Se habla que sólo 5 segundos bastan para poder hacernos una impresión sobre alguien, y esta afirmación, por más superficial que parezca, es absolutamente cierta. Tras una conversación o una charla más extendida por supuesto uno puede conocer quien tiene al frente y confirmar o dejar de lado, ciertos prejuicios o creencias que nos causó la “primera impresión”. De ahí que sea absolutamente importante tomar conciencia de esto y tomar ventaja de estos primeros segundos.

Podría nombrar una larga lista de acciones para llevar a cabo con mis clientes, no obstante considero que hay algunas claves que debemos tener en cuenta siempre.

Una de ellas que considero fundamental es el contacto visual. Cuando estés con alguien y sobre todo si la conversación es “uno a uno” el contacto visual cobra gran importancia. Mirar a los ojos y no a los cuadros de la habitación, quedarse pegado mirando a los autos que pasan al frente, o estar pendientes de las notificaciones en el celular. Todo lo anterior no sólo indica falta de interés, sino también de respeto, por tanto centremos la atención en la persona que estamos hablando y no en los objetos o el entorno.

Asimismo la postura es otro de los aspectos relevantes que no debemos pasar por alto. Ya sea que estemos parados, sentados o caminando, una buena postura no sólo nos hará lucir y vernos mejor, sino que lo que se proyecta lo es aún más poderoso; autoconfianza, seguridad y credibilidad.

Por otra parte, es muy importante ser consciente del mensaje que se quiere transmitir. Y aquí existe una muy buena técnica que siempre les enseño a mis clientes: al conocer a alguien traten de preguntarse a sí mismos, qué es lo que quieren que la otra persona se “lleve” de ellos. Es decir, qué impresión quiero causar o qué mensaje quiero transmitir. Una vez que tengas la respuesta, entonces tu lenguaje y comportamiento debieran estar alineados a ese mensaje.

Finalmente, tómate algunos minutos antes de salir de casa por las mañanas. Con esto me refiero a arreglarse y preocuparse lo que uno llevará puesto. No se trata de pasar horas o mucho tiempo en “producirse”, sino en prestar atención a lo más relevante: Pelo, uñas, dientes, cara y vestuario. Todo debiera estar en armonía.

No olvidemos nunca, que todo comportamiento es una forma de comunicación y que es imposible no comunicar. Actividad o inactividad, palabras o silencio, siempre influyen sobre los demás con valor de mensaje y por supuesto el resto responde a éste.

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