Volver a cerrar la ventana para dormir en la noche porque está más fresco –y de paso no sentir los ruidos de la ciudad– ha sido un verdadero respiro estos días. Y es que después de tanto calor pareciera que el tiempo nos da una tregua. Porque el clima nos está mostrando lo que le ocurre a la naturaleza después de tantos años en que el hombre actúa sin pensar, y el efecto fue que la temperatura promedio está subiendo. Ya se habla de dos grados y se estima que llegaría a 4 en total hacia el final de siglo.

Como para preocuparse.Los riesgos del cambio climático no han sido jamás tan evidentes y los impactos tan visibles”, dijo hace poco Christiana Figueres, la secretaria ejecutiva de la Convención de Cambio Climático de la ONU. Y tiene razón, ya estamos sintiendo los efectos de vivir con esta temperatura: lo sufrimos nosotros pero también la tierra, lo que se traduce en que se resecan los bosques y aparezcan esos mega incendios, mueran las siembras y disminuyan las reservas de agua.

Este será un verano “ardiente”, ojalá uno de los últimos así. Espero que el acuerdo global a firmar por los países este 2015 en París, sirva para que efectivamente, logremos reducir las emisiones de carbono en la producción mundial.

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