Una aplicación para smartphones, para que la gente que vive en campamentos pueda ponerse de acuerdo para realizar trueques. Esta fue la iniciativa ganadora del concurso “Liderazgo y trabajo en equipo” de la Universidad Finis Terrae. Fue, también, el tema de muchas discusiones y bromas.

La mayoría de los comentarios –incluyo los míos– apuntan a lo ridículo que resulta pensar en aplicaciones para teléfonos inteligentes de gente que muchas veces no tiene cubiertas necesidades mínimas, y que vive bajo la línea de la pobreza. Digo, estar tuiteando desde el smartphone cuando no se tiene un WC desde donde hacerlo es una locura. El tuiteo desde un baño de pozo negro no da.

Aparecen, del otro lado, quienes acusan discriminación hacia estos segmentos de la población. Dicen que quienes critican no conocen la realidad de los campamentos. Que hoy tienen tanto acceso a la tecnología como un ABC1, aunque a un mayor costo. Así lo indica un comunicado de Un Techo para Chile, por ejemplo. Allí afirman que quienes viven en campamentos acceden a internet en cibercafés. No me parece un argumento de mucha lógica. ¿Qué sentido tiene desarrollar apps para teléfonos si el acceso de ese segmento a la red es mayoritariamente desde equipos de escritorio? O desarrollamos smartphonecafés o la aplicación tiene que ser para computadores, una de dos.

He trabajado en campamentos, desde distintos espacios y durante muchos años. Y me consta que hay smartphones dando vueltas. Pero son la excepción, no la regla. No nos tratemos de engañar, refugiándonos en este supuesto acceso universal a la tecnología, ni en esa postura políticamente correcta de creer que asumir las realidades como son es discriminar. Discriminar, muchas veces, es no ver esa realidad, invisibilizarla. Si hacemos como que no existe, difícil será hacer algo por solucionarla. Creer que los teléfonos inteligentes son la norma en los campamentos es ridículo. No es discriminación, sino sentido de realidad.

Porque la tecnología que se ve en los campamentos es otra. Plasmas y LCD (supongo que ya estarán apareciendo las pantallas Led), DVD (supongo, también, BlueRay), televisión satelital.  Se trata principalmente de entretención. Y entretención compartida, para la familia, los amigos, los vecinos. Muchas veces escuché a gente criticar estos gastos “superfluos” cuando esas familias deberían destinar esa plata a cosas más importantes. Escuché una vez, no recuerdo a quién, una explicación simple y, creo, muy válida: esa TV gigante es la ventana que esa familia tiene para distraerse cuando no hay plata para otras distracciones.

Sin duda es importante incluir a todos los sectores de la sociedad en el ámbito de las nuevas tecnologías. Reducir la brecha digital. Pero creo que eso pasa por mayor acceso a internet, por implementar lugares de acceso gratuito o a bajo costo, por redes wifi abiertas… Iniciativas como la que propone esta aplicación, si no son acompañadas de un apoyo concreto en la implementación y equipamiento, tienen poco sentido. Al menos por ahora, cuando los smartphones, aunque más baratos que hace algunos años, aún tienen precios altos. Quién sabe si en algunos años el precio baja tanto que cualquiera puede acceder a ellos. Entonces se abrirán las anchas alamedas para que el hombre libre pueda coordinar trueques desde la palma de su mano.

>En Twitter: @elquenoaporta

 

 

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