1) “Evangelizar es nuestra revolución, nuestro grito”, dijo el Pontífice Francisco I ante un millón de personas en el Parque Bicentenario en la capital de Ecuador.

2) “Les doy la bendición. No, no les voy a cobrar nada, pero les pido por favor que recen por mí. ¿Me lo prometen?”, fue la frase que sacó risas y aplausos en el Santuario de la Divina Misericordia en Guayaquil, Ecuador.

3) “La ayuda a la familia no es una limosna, sino una deuda social”, afirmó en el Parque de los Samanes, Guayaquil, Ecuador.

4) “No podemos seguir dándole la espalda a nuestra realidad, a nuestros hermanos, a nuestra madre la tierra. No nos es lícito ignorar lo que está sucediendo a nuestro alrededor”, concluyó en su discurso para la Universidad Católica de Ecuador.

5) Pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”, señaló en el encuentro con movimientos populares de todo el mundo en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

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6) “Ustedes podrían preguntarse quién está ante ustedes”, dijo Francisco a los presos de la cárcel de Palmasola en Bolivia. Y agregó: “A mí me gustaría responderles con una certeza que ha marcado mi vida para siempre: el que está ante ustedes es un hombre perdonado”concluyó.

7) “Estoy pensando en el mar. Diálogo. Diálogo”repitió sobre los conflictos limítrofes de Bolivia con los países que lo rodean, especialmente Chile.

8) En Paraguay, habló sobre la gran incertidumbre de su población frente a las autoridades: “Ningún político puede cumplir su trabajo si está chantajeado por corrupción… Si un pueblo quiere mantenerse unido, tiene que desterrarla”.

9) Su primera misa en la localidad de Caacupée, en Paraguay, fue dedicada a las mujeres del país que soportaron la guerra de la Triple Alianza: “Quisiera a ustedes mujeres y madres paraguayas, que con gran valor y abnegación han sabido levantar un país derrotado y hundido por una guerra inicua”.

10) “Un pueblo que no mantiene viva sus preocupaciones, un pueblo que vive en la inercia de la aceptación pasiva, es un pueblo muerto”, concluyó en el último destino de su gira, en Asunción.