NUDO DE LOS AMANTES DE CAMBRIDGE
Fue una de las favoritas de la legendaria princesa Diana durante los años en que estuvo casada con el príncipe Carlos. La reina Isabel le dio la Tiara de los Amantes de Cambridge como regalo de matrimonio, pero cuando se produjo el divorcio, la obligó a devolverla. Realizada en una base de oro blanco, consiste en 19 “arcos de nudo abierto” en diamantes, de los que cuelgan perlas con forma de lágrimas. Fue un encargo de la reina Mary —abuela de la actual reina Isabel— a la joyería Garrard, inspirada en otra tiara propiedad de la duquesa de Cambridge, su propia abuela. La reina Mary la usó por primera vez en 1913, y la actual duquesa de Cambridge también ha tenido el privilegio de lucirla.

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EN LA CABEZA DE CAROLINA
La familia Hannover guarda dos bellas tiaras que aparecen en público raramente: la Tiara Brunswick y la Floral Hannoveriana. La Brunswick fue un regalo de los habitantes del ducado de Brunswick a su princesa Victoria Luisa cuando se casó con el príncipe Ernst-August de Hannover en 1913. Tiene detalles típicos de las joyas reales francesas, como las delicadas hojas de laurel. La princesa la conservó hasta su muerte y la legó a uno de sus hijos, que la vendió por problemas financieros. Sorpresivamente reapareció en la cabeza de la princesa Carolina, casada con el nieto de la princesa Victoria Luisa, también llamado Ernst-August de Hannover. Carolina la usó en el matrimonio del príncipe Federico de Dinamarca.

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LA FAVORITA DE ISABEL
La reina Isabel de Gran Bretaña tiene numerosas tiaras y coronas con distintos orígenes. Algunas son herencia y otras las ha mandado a hacer ella durante su largo reinado. Una de las que más usa es la tiara Fringe, también conocida como tiara Kokoshnik porque su diseño imita las coronas florales que usan las novias rusas y que tienen ese nombre. La primera soberana que la usó fue la reina Alexandra, esposa del rey Eduardo VII, quien la recibió como regalo por un aniversario de bodas. De ella pasó a la reina Mary, abuela de la actual monarca. La reina Isabel la lució en su matrimonio, y también la usó la princesa Ana en el suyo. Esta tiara es muy vistosa y su valor es incalculable. Consta de 70 barras de platino incrustadas con 488 diamantes.

FLORES DANESAS
La princesa Mary, casada con el príncipe heredero Federico de Dinamarca, usa a menudo una tiara de diamantes y rubíes que representan flores. Esa joya existe desde la coronación de Napoleón Bonaparte, en 1804. El emperador deseaba una ceremonia de gran lujo, y dio dinero a sus generales para que alhajaran a sus esposas. Juan Bautista Bernadotte compró rubíes y diamantes, y encargó una tiara para su mujer, Desirée Clary. Años después Bernadotte y Desirée fueron reyes de Suecia y la tiara posteriormente pasó a su bisnieta, la princesa Luisa, que se casó con el rey Federico VIII de Dinamarca en 1868. En el siglo XX, la reina Ingrid, abuela del príncipe Federico, rediseñó la joya dejándola más compacta y la regaló a su nieto, para que él se la diera a la mujer que eligiera como esposa. Así, la tiara le llegó a Mary y ella le sacó algunas “hojas” laterales y superiores para dejarla más redondeada, como se ve ahora.

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DE LA REINA EMMA
La Gran Tiara de Zafiros de la reina Emma es una de las más espectaculares de Europa y se ha lucido en pocas ocasiones. La actual reina Máxima de Holanda la eligió para acompañar a su marido, el rey Guillermo Alejandro, el 30 de abril de 2013, día de su proclamación. La base es de platino y en ella se engarzan 31 zafiros y 655 diamantes. El gran zafiro central era parte de un broche de la reina Anna, gran duquesa rusa que llegó a Holanda por matrimonio.

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TIARA DE LAS FLORES DE LIS
En España la llaman “tiara de las lises”, porque tiene tres flores de Lis de diamantes engastadas en platino. La flor de lis es el emblema de la familia Borbón, y la tiara forma parte de las llamadas joyas “de pasar” justamente porque van “pasando” de una reina a la siguiente. Alfonso XIII la encargó a la joyería madrileña Ansorena como regalo para su novia, Victoria Eugenia de Battenberg, que la usó por primera vez el día de su boda en 1906. La reina la llevó al exilio tras el derrocamiento del rey, en 1931, y luego la entregó a su nuera, María de Borbón y Orléans, madre del ex rey Juan Carlos, que nunca llegó a ser reina. Ella la pasó a la reina Sofía. La actual reina Letizia la llevó por primera vez en la recepción al presidente argentino Mauricio Macri y su esposa Juliana Awada en febrero de 2017. Fue muy criticada porque se supone que esa tiara es una joya para lucir “entre pares”, o sea, entre reinas. La acusaron de “querer apocar” a una republicana.