La idea fue explosiva y millonaria. Y no hablamos de tráfico de armas, sino de reunir deportes y mujeres despampanantes, modelos o atletas.

¿Por qué esta fórmula puede llegar a salvar una editorial de la bancarrota y generar una franquicia de dos billones de dólares? Porque al final de eso se trata la edición anual de trajes de baño de Sports Illustrated (SI) que este año celebra 50 años de éxitos.

“La mezcla de todo eso puede ser fatal en el cerebro masculino”, responde el periodista deportivo y conductor de televisión Aldo Schiappacasse. Y continúa: “Porque es belleza en movimiento y competencia. Porque es talento en mallas. Porque la lycra no es sólo para superhéroes. Porque nadie trabaja mejor y más armoniosamente el cuerpo que los deportistas de alto nivel”.

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Todo partió en 1964 en el escritorio del legendario editor André Laguerre famoso por dar con ideas millonarias con un cigarrillo y un scotch en la mano. Terminada la temporada invernal deportiva en Estados Unidos había que lanzar al mercado un producto fresco y luminoso. Entonces, el periodista francés llamó a Jule Campbell y le dijo como si nada: “Ve a un lugar bonito y pon a una chica linda en portada”. Se trataba de una misión aparentemente disparatada en una revista que había nacido hace 10 años para cubrir eventos como la NBA o el Super Bowl, pero que Campbell cumplió al pie de la letra. En 1964 la modelo Babette March aparecía en un recatado bikini en las playas de Cozumel, México. A partir de entonces no pararon y lo que nació con apenas cinco páginas terminó por convertirse en una edición especial con la mayor circulación anual en Estados Unidos y no precisamente porque su público, casi 80 por ciento masculino, estuviera interesado en conocer las tendencias del mundo fashion.

El primer escandalillo ocurrió en 1978 cuando Cheryl Tiegs usó un traje de una pieza que traslucía parte de su delantera. Todavía no campeaba el fitness ni menos el photoshop por lo que los cuerpos, aunque estilizados, parecían los de una chica linda, pero probable con caderas normales y pechos expuestos a la gravedad. Como sea, la osadía de Tiegs le valió un total de 340 reclamos de lectores a quienes tanta piel expuesta les provocó soponcio, jaquecas y otro tipo de dolencias de tipo moral. Otra ola de indignación tuvo que ver con el nombramiento de Barbie como ícono de la revista. “Ellas saben cómo trabajar con la luz”, ironizó uno de los fotógrafos históricos de SI. Las críticas no se dejaron esperar. Barbie es para muchas feministas algo así como la niña símbolo de la mujer objeto, ¿y no es de esta forma como la revista trata a la mujer?, bla, bla, bla.

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Pero quienes han llegado a ocupar la portada del Swimsuit Issue no se quejan. La modelo y actriz Rebeca Romijn (portada 1999) incluso cree que la publicación logró humanizar a las modelos. “Sports Illustrated fue la primera que puso el nombre de las modelos junto a las fotos”, declaró para la edición que celebra los 50 años. Y, por eso, cree que se debe a la revista deportiva el ascenso de las top model y la forma de presentarlas como gente real.

Tyra Banks fue la primera de raza negra en aparecer en la portada y asegura que lloró cuando supo la noticia. Luego su carrera fue imparable: hoy es CEO y creadora de America´s Next Top Model y la modelo más famosa que aparece en televisión. También está el caso de Paulina Porizcova que brilló en los ’80 y abrió las puertas de Occidente a las bellezas de Europa Oriental.

Fue así como aparecer en la tapa se transformó en un rápido salto a la fama y, en varios casos, a la fortuna. En los ’70, Christie Brinkley protagonizó una de las más icónicas portadas al aparecer en una playa rodeada de gaviotas. Esta norteamericana, que algunos consideran como quien inauguró la época de las modelos top, se casó y divorció de Billy Joel, acumuló una fortuna que ascendería a los 80 millones de dólares, principalmente por sus inversiones inmobiliarias en Los Hamptons. Bueno, por algo el músico la eligió como la protagonista del video Uptown Girl. Y si hablamos del mayor éxito financiero de las modelos de pasarela, tenemos el caso de Elle Mac-Pherson quien en 1997 llegó a un peak de 40.3 millones, por encima de Cindy Crawford. Fue cuatro veces portada.

Los nombres son muchos y los números también: Heidi Klum, Bar Refaeli y Brooklyn Decker (portada 2010) quien terminó casada con el ex tenista Andy Roddick luego que el deportista se obsesionara al verla posando en Las Maldivas con un modelito de antología. Puro amor.

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Fue así como Swimsuit Issue se convirtió en un fenómeno cultural. Entre otras cosas, masificó el acrónimo WAGS para referirse a las novias o esposas de deportistas de elite luego de una comentada producción de cuerpos pintados donde las parejas de varios cracks de la Copa del Mundo 2010 —entre ellas Abbey Clancy, polola de Peter Crouch— aparecían con las camisetas de sus respectivas selecciones a flor de piel. La chilena que más cerca ha estado de aparecer ha sido Pamela Díaz, pero, como en el fútbol, sólo se trató de un triunfo moral.

Ninguna compatriota ha merecido una mención en estos 50 años del especial de SI, no así Argentina que incluso ganó una portada, esa donde aparece Valeria Mazza junto a Tyra Banks en 1996 en una editorial titulada Aventura en Africa. Pero lo que no logró la belleza de la mujer chilena sí lo pudo los paisajes del país. En dos ocasiones los editores han elegido lugares chilenos para retratar a las modelos. La primera vez fue en 2010 donde el desierto y San Pedro de Atacama aparecen en todo su esplendor. La segunda, Isla de Pascua, donde junto a los bikinis también son protagonistas las playas de Anakena y las canteras de Rano Raraku.

Al igual que con la ropa de las mujeres, la publicación ha debido cada vez ir más lejos con el exotismo de sus paisajes y producciones. Si en los comienzos casi todo se resumía a playas paradisiacas, luego se atrevió con selvas, pantanos, pueblos y hasta la Antártica.

“¿Qué no había hecho y donde no había ido SI Swimsuit? La respuesta era simple: el espacio y lo más parecido que teníamos era una experiencia en gravedad cero. Hacerlo con Kate (Upton) no fue difícil. Su belleza, sus dotes como modelo y su sentido de la aventura era la perfecta combinación para asegurarnos que esa foto funcionaría”, explicó a CARAS MJ Day, editor de la revista.

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La última barrera era ir más allá de la Tierra. Para ello subieron a uno de sus últimos descubrimientos Kate Uptown a una nave de la compañía Zero Gravity y, con una estética al estilo Barbarella, la pusieron a levitar.

Hasta ahora sólo hemos hablado de modelos de profesión y de cómo recorrer la historia de SI Sports Illustrated es un viaje por las tendencias de la moda durante las últimas cinco décadas: flacas, poco tonificadas en los ’60; éticas y más definidas en los ’70 más rellenitas y kitsch en los ’80 hasta llegar a la época de la silicona, el fitness, el photoshop y las chicas perfectas.

Sin embargo, la publicación no sería lo que es si no hubiese conseguido que las atletas más admiradas de todos los tiempos hayan aceptado aparecer ligeras de ropa y lejos de las canchas. Una de las más fotografiadas de todos los tiempos ha sido la tenista rusa Maria Sharapova siempre acompañada de títulos sugerentes del tipo ‘Como nunca la has visto’. O la esquiadora olímpica Lindsey Vonn y la frase ‘Derrite montañas’. Ver a ídolas deportivas fuera de las pistas provoca un esencial morbo entre los lectores de la revista. Y en la edición número 50 consiguieron a la futbolista Alex Morgan, la basquetbolista Skylar Diggins y la surfista Anastasia Ashley.

Todavía, eso sí, estarían en deuda con el sueño de Schiappacasse, la atleta rusa del salto con garrocha Yelena Isinbayeva. “Una diosa”, dice el periodista.

Después de todo, estamos hablando del Olimpo de la adrenalina y la belleza.