Llegó con tocado en la cabeza y ocho meses de embarazo. Al igual que Diana de Gales, justo hace treinta años, Kate Middleton repitió el rito de romper una botella de champaña —una Nebuchadnezzar de quince litros que vale más de dos mil dólares—, para iniciar el zarpe definitivo del Royal Princess desde el puerto de Southampton. Una ‘botada’ histórica y llena de coincidencias, según cronistas londinenses. Fue su penúltima aparición pública.

Como si se tratara de un patrón del destino, la llegada del nuevo integrante de la monarquía más fuerte de Europa desata apuestas, presagios de videntes y la esperanza de un pueblo que ve en el primer hijo del príncipe William una nueva y esperanzadora presencia en la corona. Nacerá bajo el signo de Cáncer, igual que su abuela Diana, una mujer de ideas fuertes cuando se trataba del prójimo, aunque muy sentimental en lo privado.

Nacerá bajo el signo de Cáncer, igual que su abuela Diana, una mujer de ideas fuertes cuando se trataba del prójimo, aunque muy sentimental en lo privado.

No importa si será hombre o mujer. Según la nueva ley sálica, reinará Inglaterra después de William, su padre. Será, además, la encarnación perfecta de dos mundos: plebeyos y realeza. Por parte materna provendrá de una clase obrera, pujante y trabajadora. Por la paterna cargará el linaje de uno de los imperios más sólidos de la historia.
Según la revista Grazia, la duquesa de Cambridge tendrá a su hijo mediante una de las últimas técnicas: el hipnoparto, que consiste en dar a luz en el agua para evitar la anestesia, buscando que el nacimiento sea indoloro, relajado y natural.

En el hospital Saint Mary’s de Londres —donde también Diana fue mamá de William—, se instalará una piscina inflable para el alumbramiento. Además, habrá habitaciones y salones en los que podrán hospedarse familiares e institutrices. El papá, según Clarence House, estará ahí todos los días en que su mujer permanezca interna.
“Por fin para los ingleses, Kate está en la recta final. Ya no se le verá en actos públicos, salvo cuando salga por el portal principal del centro médico saludando a la prensa y el padre diga las tradicionales palabras sobre el estado de salud de su mujer e hijo.”

Por fin para los ingleses, Kate está en la recta final. Ya no se le verá en actos públicos, salvo cuando salga por el portal principal del centro médico saludando a la prensa y el padre diga las tradicionales palabras sobre el estado de salud de su mujer e hijo.

Hace un par de días, ella cerró su agenda con el desfile militar Trooping the Colour con el que se celebraba oficialmente el cumpleaños 87 de la reina Isabel. Se le vio con un vestido rosa firmado por Alexander McQueen y tocado de Jane Taylor, su sombrerera favorita. Los zapatos eran de LK Bennet combinados con medias color piel, las mismas que usa Pippa, su hermana.
Mientras los miembros de la familia real desfilaban en coches y caballos, saludando a Su Majestad, las miradas se concentraban en Kate. “Fue una despedida brillante”, dijeron los noticieros. Después de los honores, la familia acompañó a la reina hasta el balcón del palacio para el tradicional saludo ciudadano y almorzó en Buckingham.

Nueva vida, otras amistades

Desde que el embarazo se hizo público, la pareja ha cambiado su círculo social y se ve con matrimonios con hijos. Como Rose y Hugh van Cutsem, fundadores de Maggie & Rose, un paraíso para las mamás que quieren salir y dejar a sus guaguas en una exclusiva guardería. Ellos son los padres de Grace (5), Rafe (4) años, y Charlie (18 meses).

Como ahijada de Guillermo, a Grace la invitaron a ser dama de honor en la boda real de 2011. La niña se robó las cámaras con sus morisquetas y cara de fastidio. La revista Tatler, por otra parte, comentó que Kate recibe los consejos de Trini Foyle, quien fue su compañera en la escuela de Marlborough y mamá de Alexander hace dos años.

Como ahijada de Guillermo, a Grace la invitaron a ser dama de honor en la boda real de 2011. La niña se robó las cámaras con sus morisquetas y cara de fastidio.

Sara Buys, la mujer del hijo de Camila Parker-Bowles, también ha sido pieza fundamental. Sugiere líneas de ropa, decoración para la pieza y otros consejos fashion desde su rol de escritora de modas. Mientras, el país espera al nuevo heredero, nadie olvida todas las veces que Diana dijo que soñaba con ver crecer a los hijos de sus hijos. Su sueño era ser una abuela consentidora.