El anuncio lo hizo en Twitter, su plataforma web favorita, donde a fines de octubre se declaró inmensamente feliz de haber recibido su primer hiyab, el velo que debe cubrir la cabeza y parte del pecho de las musulmanas en presencia de hombres adultos que no pertenezcan a su familia inmediata.

Su nuevo nombre es Shuhada’ Davitt, en el que conservó el apellido que se dio en 2017, cuando cambió su nombre original por el de Magda Davitt para “liberarse del esclavismo de los nombres patriarcales” y de las “maldiciones parentales”. Su reciente conversión al islam parece más que un simple capricho publicitario, sino más bien el resultado de un largo y turbulento divorcio de la cultura occidental.

La cantante irlandesa se desilusionó del catolicismo a comienzos de los ’90, casi una década antes de que los escándalos de abuso sexual en la Iglesia Católica se hicieran públicos en el mundo. De esos años, la generación que la vio en la cúspide del pop mundial con su angelical versión de Nothing compares to you (escrita originalmente por Prince) no olvida la imagen de la cantante rompiendo en dos una foto del entonces Papa Juan Pablo II, frente a las cámaras del programa Saturday Night Live. Desde entonces, aunque el tiempo le fue dando la razón, su carrera nunca volvió a ser la misma. En los últimos años, además de su ruptura con la fe cristiana, la artista antes conocida como Sinéad O’Connor (51) ha documentado profusamente en redes sociales sus problemas de salud mental.

En un video que subió a Facebook en agosto del año pasado, incluso llegó a deslizar pensamientos suicidas: “Soy una entre millones… las personas que padecen una enfermedad mental son las más vulnerables del planeta, no somos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos…”, afirmó en dicho registro. “Toda mi vida gira en torno a no morir, y eso no es vivir”, escribió en esa ocasión. Sin embargo, más allá de su proceso teológico personal, el anuncio de su conversión coincide también con la aparición de su primera canción en años, Milestones, anticipo de un álbum que está preparando para el próximo año y que podría marcar si no su reconciliación con el catolicismo, al menos sí con el público occidental. Particularmente ahora que su timeline de twitter recibe mensajes del tipo: “Vuelve. Tenemos jamón, alcohol y solo hay que rezar una vez a la semana…”.