Trajo dos modelos iguales en que sólo cambia el color. La marca “me gusta mucho porque tiene trajes muy pequeñitos; para mí es un desafío conseguir de mi tamaño”.

Apasionada por los gagdets y la ropa, esta argentina buscó marido en Match.com y se casó con Alex Konanykhin, emprendedor ruso que a los 23 montó imperio financiero. Socios en la vida y, también, en la red, tienen oficinas en varios países y una fortuna que se multiplica con cada click.
Silvina vino a Chile con los ejecutivos de Twitter que lanzaron aquí su plataforma publicitaria porque Twitter es uno de sus clientes. Durante la conferencia, mientras luchaba por conseguir sillas y medialunas, se dio el lujo de rebatirle al famoso tuitero chileno @Huasonic que había publicado: “Al final no dijeron nada nuevo en #twitterchile”. Silvina respondió: “¿Cómo no?, inician operaciones en Chile antes que en Francia”.
Experta en marketing y visibilidad on line, fundó Intuic, que está en Nueva York, Miami, México, Buenos Aires, Barcelona y Londres, lo que la obliga a vivir conectada (uno nunca sabe desde dónde está tuiteando). Lideró también el área de comunicaciones de Compaq, de Patagon.com y de Visa Internacional. Hoy es columnista estable de La Vanguardia e Infobae, además de entrevistada frecuente en CNN.

Como todos los realmente grandes, es muy sencilla. Y publica cosas divertidas, frívolas, como el comentario de un maitre en un hotel de Sao Paulo que le dijo: “Llegó la señora de los zapatos maravillosos”, y que Silvina coronó con un “¡Qué manera de llegar al corazón de una mujer!”…
Fanática también por la buena ropa, en Twitter —donde hicimos parte de esta entrevista— es conocida como @Miss_Internet.
—¿De dónde salió ese nombre?
—De una entrevista sobre emprendedores digitales que hizo Fortune, donde me llamaron así.
—¿A qué se debe?
—Creo que fue porque no hay muchas mujeres en internet y tecnología.
—¡Qué modesta!… ¿Por qué una mujer tan linda recurre a Match.com para buscar pareja?
Además, cuando te casas después de los 30 ya sabes bien lo que quieres y lo que no quieres y encontrar a tu amor en el asiento de un avión o en el supermercado es casi una utopía. Match.com me funcionó.
—¿Dónde estabas en esos momentos?
—En Buenos Aires y Alex vivía en Washington por eso decidimos conocernos en Miami, que para mí siempre fue mi segundo hogar.
—¿Qué esperabas?
—Un hombre bello por dentro y por fuera, inteligente, sensible, deportista, educado, generoso.
—Pusiste esos datos en Match.com y apareció Alex…
—El era eso y más. Una combinación de cualidades imposible de encontrar en el mundo real y posible en el mundo virtual. Una de las personas más brillantes que he conocido.
—¿Cómo fue eso de que Kim Kardashian se iba a casar con Alex?
—Salió en un blog. No me gustó.
—Pero, ¿era cierto?
—No. Pura creatividad del reportero. Alex está casado con otra celebrity: Miss Internet.
—¿De verdad a Kim le pagan 10 mil dólares por tweet?
—Es posible… algunas empresas utilizan ese recurso para promocionarse.
—¿Cuáles son los errores más corrientes de las compañías al usar las redes sociales?
—Les falta entender que social media es comunicación de dos vías. No se trata de empujar comunicados de prensa, hay que conversar.
—Algunas organizaciones se niegan a tener presencia en las redes para evitar críticas…
—No se puede silenciar internet. Por más que se resistan a participar de Twitter, Google o Facebook, no van a callar a las audiencias, y pierden la oportunidad de tener visibilidad.
—¿Cómo consigues tiempo para estar siempre interactuando?
—Mucho iPad y iPhone y muchos accidentes por escribir caminando.
—¿Eres una chica Mac?
—Me gusta mucho el diseño y por eso me gusta Mac, pero también me encantan algunos gadgets de Samsung con Android. ¡Las aplicaciones son súper!
—¿Qué es TransparentBusiness, ese emprendimiento en que invertiste un millón de dólares y ya vale ocho?
—Lo que más me ilusiona. Es un software basado en la nube para manejar equipos virtuales y teletrabajadores. Está compitiendo en los Premios PC World Latin America 2012.
—¿Twitter se puede convertir en adicción?
—Sí, casualmente recién hablamos en CNN de cómo los social media son una adicción más grande que el sexo y el chocolate. En cuanto al uso personal, muchos dicen que las redes sociales son para presumir ante tus amigos lo bien que te va.
—Compartiendo tanto a través de los medios, ¿no se echa de menos la intimidad?
—Uno puede elegir qué tanto compartir, pero las redes tienen algo de exhibicionismo también.
—¿Por qué la baja en la Bolsa de Facebook? ¿Poca fe en el futuro?
—No le ha ido tan bien en la Bolsa, pero sí le ha ido bien a un artista, David Choe, que hizo un graffiti a cambio de acciones. Ganó millones.
—Vives en varias ciudades. ¿Cuál es tu casa?
—Me siento cómoda en Miami por el clima. Creo mucho en la energía, hago reiki…
—¿Sabes reiki?
—Tengo segundo nivel. Y lo puedes aplicar a objetos o animales, ¿sabías?. Cuando mis hermanos van a hacer equitación, es hago reiki. Mamá es máster en el tema. Ella me llevó a conocer todo esto. Además, he hecho bastante meditación, reconexiones, registros akáshicos. Todo espiritual.
—¿Y en cuanto a religión?
—Estoy más cerca del budismo.
—Y en la religión de las joyas, he visto que usas harto Tous.
—Me encanta. Es como un Tiffany con más onda. Más de señora joven, más fresco.
—¿Perfumes favoritos?
—DKNY, de Donna Karan; Samsara, de Guerlain, y CK One para todos los días.
—En carteras, ¿Louis Vuitton?
—No me gusta. Ha sido tan imitado por los chinos que te lo venden en la calle. En cambio, me fascina el diseño italiano y Furla, una marca de carteras muy muy mona.
—¿Gucci?
—Prefiero Dolce&Gabbana (y no porque sean clientes míos).
—¿Versace?
—No; demasiado dorado.
—¿Hermès?
—Sí; la cartera más bonita que tengo, una que adoro (y uso hasta el cansancio), es la Birkin, que es un portafolito. Para mí, es icono; una joya.
—¿Zapatos?
—Dos; bueno, tres: Jimmy Choo, Manolo Blahnik y Christian Louboutin, ése de las suelas rojas.
—Con un taco muy alto…
—Uso tacazos, si soy chiquititita.