Recuerdo que mientras vivía en Chile el usar ropa usada no era ni común ni bien visto. Con suerte cambiar ropa con tu mejor amiga era casi una osadía, porque simplemente no te ponías la ropa de otro… salvo la que heredabas de tus hermanos mayores, pero ese es otro cuento.

Los tiempos han cambiado y desde mi llegada al reino vikingo me he sorprendido tremendamente con los tesoros que he encontrado en los mercadillos, las tiendas de segunda mano, en las digamos “normalitas”, y en las de “lujo vintage”. Visitar estas tiendas es bastante popular aquí en Dinamarca -así como en otros países europeos… ¡Inglaterra es un paraíso!- y claro que los “datos” siempre sirven para orientarte a dónde ir físicamente u online y, créanme, es como ¡ir a la caza de un tesoro escondido!

Comprar online es una maravilla porque hacerlo desde tu pantalla siempre es cómodo y están bastante normados los detalles prácticos relativos a pago y devoluciones, por ejemplo. Sin duda es también un tema de confianza y ya me dijo una amiga vikinga en su momento que esta sociedad se ha construido sobre las bases de la confianza. Además, aquí es muy frecuente que la gente guarde las boletas, lo que simplifica las transacciones y pone más barreras a los potenciales estafadores, y suele producirse un diálogo muy activo con preguntas y respuestas sobre el producto en cuestión: si es algo “de diseñador” se pregunta ¿es original? ¿tiene una numeración? ¿tiene un certificado? ¿puedo pasar a probármelo? Obviamente, siempre habrá una cuota de escepticismo, pero el sentido común y la confianza prevalecen… o se aprende de la lección si algo va mal.

Cuando converso con amigos chilenos todavía puedo sentir cierto nivel de “prejuicio” en el aire y en las palabras. La última vez que estuve en Chile encontré un par de tiendas de segunda mano que me sorprendieron, pero tal vez porque no son tan habituales como acá, todavía se habla sobre ellas con bastante discreción.

¿Algunas de las ventajas? Aquí el precio es una ventaja clarísima: Una bicicleta usada y bien mantenida puede ser obtenida a un cuarto o quinto del precio de una nueva ¡No deja de ser! También es posible encontrar la tapa del azucarero del juego que te heredó la bisabuela y que ya no se hace más. Y ni qué hablar del beneficio para el medioambiente, gracias a la reutilización y al ahorro de materias primas y energía para producir más de lo mismo. También, en algunos casos, hay una ventaja solidaria pues acá, al menos, existen tiendas de segunda mano cuyo beneficio va a organizaciones de beneficencia como la Cruz Roja u otras.

Pensándolo bien, tal vez tengo en el futuro cercano una excelente oportunidad para ver si en Chile funciona el concepto de reutilizar y reciclar, cuando arme mi nuevo hogar en Santiago. Casi suena a desafío… veremos cómo funciona o si una mezcla de nuevo y usado termina siendo la mejor ecuación para el bolsillo, la conciencia ambiental y el resultado “deco” de mi nuevo centro de operaciones. Ya les contaré.

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