“La vida en sí es un riesgo”, dice Marcela Lechuga mientras sirve un vaso de agua en el living de su departamento en Las Condes. Han sido días agitados para esta mujer que hoy divide su tiempo entre su consulta, el programa de radio de la Universidad de Chile y un segundo libro, Arriesgarse a vivir (Grijalbo), el resultado de veintidós años de ejercicio como psicoterapeuta. “He visto la agonía y el dolor en mis pacientes y eso me ha enseñado mucho”, reconoce.

Esas conclusiones son las que hoy comparte con sus lectores, en lo que declara como la segunda parte tras su exitoso primer libro, Así es la vida, con el que se dio a conocer en el mercado editorial. “Hoy la invitación es a vivir la vida ‘a concho’ y no a sobrevivirla”, afirma. ¿Cómo lograrlo? “Hay que mirar hacia adelante y entender que las adversidades son incontrolables; debemos tomarlas como desafíos y no como amenazas”. Y agrega que jamás hay que estigmatizar los malestares. De esta manera se puede vivir lo inexplorado. “Eso nos llevará a la plenitud y a sorprendernos con nuestras capacidades”.

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Aquí, los cinco principios según esta experta que, no importa cuál sea la crisis, nos ayudará a “ver el amanecer después de la oscuridad”.

PREMISA Nº1: “VIVIR ES DISTINTO A SOBREVIVIR”

“Hay personas que se entusiasman con lo inexplorado y otras que simplemente se muestran como víctimas de su propia vida”, dice la psicóloga. Es la diferencia entre vivir y sobrevivir. La primera es una actitud activa: “significa crecer, madurar y buscar herramientas en nuestro alrededor para enfrentar los buenos y malos momentos”. ¿Un ejemplo? “Tener un resfrío es parte de nuestra esencia de ser humanos. Quienes evitan la supervivencia intentan sanarse, buscan remedios y van al doctor”. Por otro lado, sobrevivir “es una actitud de personas que piensan que la vida les jugó una mala pasada y no hacen nada para sentirse bien”.

PREMISA Nº2: “EL ESTRÉS ES UN ALIADO”

Esta fue la premisa de su anterior libro, Así es la vida. Y hoy, el pensamiento persiste en Arriesgarse a vivir: “El estrés es un motor que nos ayuda a enfrentar los retos”. No hay sentido en enojarnos con la vida por sentirnos sobrecargados de labores o angustiados con pagar las cuentas, porque nos arriesgamos a “sentirnos más desesperanzados y a pensar que hagamos lo que hagamos, nada cambiará nuestro malestar”. La recomendación de la experta apunta a “fortalecernos y atrevernos buscando recursos nuevos motivados por este estrés”. ¿Un ejemplo? “Si el exceso de trabajo nos agobia, hay que pedirle ayuda a algún compañero o buscar otras opciones para relajarnos, como hacer deporte”.

PREMISA Nº3: “FORTALECERNOS FRENTE AL DOLOR INEVITABLE”

“Nuestra dimensión física incluye el dolor”, afirma la psicóloga. La clave está en asumir y tolerar esa condición. “Los que sobreviven sienten que el dolor es un castigo y la verdad es que muchas veces es inevitable”. Si nos cortamos, sangramos. Si nos caemos, sentimos dolor. Si enfrentamos una muerte, tenemos pena. “Es parte de nosotros”, asegura. Pero hay que hacer la distinción entre el dolor inevitable y el evitable. El primero “no depende de nosotros y sucederá sí o sí”, mientras que el segundo “nos puede arruinar la vida en caso de tolerarlo, porque sería una auto flagelación”.

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PREMISA Nº4: “APRENDER A PERDER”

“Todo cambio implica una pérdida”, asegura la terapeuta. Y desde que nacemos, experimentamos esa sensación; irnos de un trabajo significa dejar el anterior, ser jóvenes implica nunca volver a ser niños o casarnos supone terminar con nuestra soltería. “Crecer significa perder”, dice Marcela. Y agrega: “Quienes no lo comprendan sólo sobrevivirán porque no verán nuevas oportunidades en estos cambios. Por otro lado, “aquellos que se arriesguen evolucionarán porque sabrán enfrentar nuevos desafíos”.

PREMISA Nº5: “LA VIDA ES INCIERTA”

Vivimos buscando certezas, pero según Lechuga “la vida es un riesgo en sí misma”. Desde nuestro nacimiento, pasamos por situaciones que no siempre podemos controlar; ya sean adversidades o catástrofes naturales que “suceden por el simple hecho de estar vivos”. No sabemos cuando moriremos. Y aunque tengamos expectativas, como pensar que lo haremos después que nuestros padres, Marcela asegura que esas creencias son parte de nuestro interior. Y aconseja: “No podemos creer que controlamos todo, eso es una utopía y si insistimos en pesarlo, sufriremos el desgaste mental”.

* El libro Arriesgarse a vivir de Marcela Lechuga se puede descargar aquí: www.marcelalechuga.cl