Charlotte Elizabeth Diana. Hace pocos minutos a las 15 horas de Londres, los duques de Cambridge anunciaron oficialmente el nombre de su hija nacida el sábado recién pasado. En un guiño a su abuelo Charles y en honor a la reina y a la difunta abuela paterna, Diana de Gales.

Minutos antes, mientras escribía esta nota, 41 tiros de cañón de las Tropas de Artillería del Rey se escuchan en Hyde Park al mismo tiempo que 62 saludos de armas se llevan a cabo en el puente de Londres. Ha sido un agitado fin de semana. La ciudad durmió iluminada de rosa la noche del sábado. Varios de los puentes, el London Eye y la icónica torre de la BT que también en letras rosadas anunciaba: “It’s a girl”.

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Nos despertamos ese día con la noticia de que al fin  Kate había ingresado al hospital de Saint Mary a las 6 AM. La espera había sido larga, sin embargo sólo dos horas después de haber entrado furtivamente por la entrada lateral, llamada muy apropiadamente Cambridge Entrance, la duquesa dio a luz a esa tan ansiada niña. La primera princesa cercana a la línea de sucesión al trono después de 65 años en una familia liderada históricamente por hombres. Una princesa del siglo XXI que seguramente crecerá bajo los focos de los medios, con los periodistas analizando cada uno de sus movimientos y su estilo.

A las 12 :30 —como pide la tradición el atril en Buckingham Palace— proclamaba oficialmente la venida al mundo de Charlotte Elizabeth Diana. A su vez George, su hermanito, demostró ser ya un rompecorazones: saludó serio pero seguro a la multitud que lo aclamaba antes de entrar al hospital a conocer a su hermana el mismo sábado.

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La pequeña Charlotte —que pesó 3,7 kilos— hizo una salida triunfal el mismo día de su nacimiento, a las 18 horas en brazos de su madre. Kate lucía impecable, sin signo alguno del embarazo, salvo un vientre abultado después de haber dado a luz sólo 10 horas antes de que la viéramos con un modelo floreado amarillo pastel, hecho especialmente por Jenny Packham, la misma diseñadora que le hizo el vestido celeste con lunares blancos para el nacimiento de George y una de las favoritas de la duquesa. Luego de aquella primera presentación los duques se subieron a su Range Rover con rumbo a su hogar londinense en Kensington Palace.

Ayer domingo los Cambridge fueron visitados por la familia para conocer a la nueva hija de William y Kate. Primero llegaron Carole y Pippa Middleton, seguidos por Carlos acompañado de Camilla y más tarde Michael Middleton.

El príncipe Harry, quien se encuentra en Australia por deberes monárquicos y profesionales, envió un saludo oficial diciendo que era una niña muy bella y que tenía enormes ganas de conocerla. Quien aún no la conoce es la reina Isabel, quien se encuentra en su residencia campestre de Sandringham en el condado de Norfolk, donde los duques y sus dos hijos se dirigirán hoy en cualquier momento, pues dentro de la misma propiedad real está el hogar donde la princesa de Cambridge pasará sus primeros meses de vida: Anmer Hall. La casa de diez dormitorios ha sido refaccionada totalmente para la llegada de los cuatro miembros de la familia.

Se espera que al llegar a Sandringham, el duque y la duquesa de Cambridge introduzcan a la recién nacida a su bisabuela. Aunque no esperaron su consentimiento respecto del nombre, la reina seguramente encantada de que se llame como ella.