En la feria de Esperanza con Moneda, pleno Santiago centro, el comercio ambulante gastronómico tiene sitio predilecto. Ninguna novedad, si no fuera por la universalidad de la oferta. Es que a las tradicionales humitas, le salió competencia fuerte. Y mientras un comerciante chileno vocea: ¡Calientitas y fresquitas las humitas!, un inmigrante peruano ofrece lo suyo, y no menos atractivo: ¡Tamales, pruebe los exquisitos tamales cajamarquinos! No es todo: ¡Cebiche mixto, ají de gallina, seco de cordero, arepas…! , gritan voces en diferentes acentos. “Muchos domingos aprovechamos de almorzar los sabrosos platos de la señora Laura, que es de Lima.

Esta feria es súper entretenida, una miscelánea”, opina Sandra Olivares, una joven profesional que vive en el barrio Brasil. Acaba de adquirir un cebiche muy picante, que saborea junto a su marido en plena calle. A unos pasos, Kenny, un haitiano llegado hace seis meses buscando mejor futuro, vende incienso. El ruido y la imagen del lugar es la de acentos, rostros y aromas del mundo. Y recorriendo los puestos de los feriantes, uno puede salir cargado de rocotos, maíz morado, enormes plátanos para freír, sazones, conservas de Ecuador, Perú o Colombia. Una síntesis que expresa cómo ha cambiado Chile en la última década con el paulatino aumento de la inmigración. El paisaje urbano mutó.

Se ve nítidamente en barrios como Estación Central, Recoleta, Independencia, donde se concentran, especialmente, emigrados de países vecinos. O en Quilicura, colonizada por haitianos. Tanto que podría dibujarse un mapa capitalino con la residencia de nacionalidades por comunas. Los europeos, en tanto, cuya llegada va en aumento, se ubicarían, de preferencia, en Las Condes y Providencia.

415.540 inmigrantes están viviendo hoy en Chile, casi el tres por ciento de la población.

415.540 inmigrantes están viviendo hoy en Chile, casi el tres por ciento de la población.La colonia mayor corresponde a peruanos, seguidos por colombianos, bolivianos, argentinos, dominicanos, ecuatorianos, estadounidenses, españoles y chinos. A 100.017 personas de estos países les fueron otorgados permisos de residencia durante 2012, mientras en 2011 lo obtuvieron 76.337 personas, según el Departamento de Extranjería y Migración.

Estabilidad política y buenas cifras macroeconómicas desde los años ’90, con un desempleo de sólo el seis por ciento, seducen a los extranjeros. Eso cuando en España, por ejemplo, la cesantía llega al 27.16 por ciento.
Casos como el de la colonia haitiana son significativos de lo pujante del proceso: si en 2007, antes del devastador terremoto en ese país sólo había en Chile siete personas con visado de residencia, en 2012 se les otorgaron 1.421 visas. El alza del traslado de españoles es también sustantivo: en 2011 obtuvieron 586 visas sujetas a contrato, un año más tarde éstas alcanzaron a 1.243, más del 120 por ciento de incremento. No es raro que la prensa española anuncie: ‘Somos inmigrantes otra vez’.

Wp-Santiago Cosmopolita 290Es en Santiago donde se instala aproximadamente el 70 por ciento de la migración. La repercusión es medular. Lo indica la antropóloga Carolina Stefoni, que estudia el proceso. “Ahora llegan muchos españoles (más de 40 mil), junto con argentinos (superan los 48 mil), que se concentran en el sector oriente de la ciudad. Allí no es raro oír otros acentos, son extranjeros calificados, profesionales insertos en empresas. Esto cambia la idea de una inmigración laboral principalmente latinoamericana, construida desde los ’90. Hoy prima la diversidad migratoria: gente de distintos orígenes, con calificaciones en oficios y profesionales diferentes e inserción laboral distinta, cohabitando la capital especialmente”. La inserción laboral de los nuevos residentes es heterogénea. Las profesiones más declaradas son las de ingenieros, técnicos, profesores, empresarios y mecánicos. Y en cuanto a oficios, asesoras del hogar, vendedores, garzones y obreros. Trabajo hay para ellos, qué duda cabe.

¿El impacto en la urbe? El más paradigmático lo protagonizan migrantes de países vecinos: repueblan y revitalizan comunas antiguas de Santiago, en progresivo despoblamiento, como Santiago centro. Habitan casonas y cités semi- abandonados y nuevos edificios de la renovación urbana. “Ocupan también el comercio de locatarios chilenos que lo estaban abandonando, porque la gente iba menos al centro. Venden productos destinados a la misma población migrante. Esto sucede en el lugar más emblemático del país, la Plaza de Armas, el corazón de Chile y Santiago, donde está el poder político. Dinamizan comercial, social y visualmente espacios públicos: llegan con sus músicas, colores, ritmos, comidas. Emerge un enclave migratorio sin igual en Chile”, explica.
Restoranes de diferentes países (ejemplo del vital fenómeno es el peruano Ají Seco, que ya cuenta con nueve sucursales) y pequeños negocios regentados por extranjeros (almacenes de alimentos, locutorios telefónicos, ciber cafés, peluquerías, etc.) son parte del paisaje. “Los santiaguinos debieran conocer el caracol de Catedral con Bandera, colonizado por residentes de otros países que ofrecen servicios”, invita Stefoni.

Estudiosa de la realidad migratoria de su país, y ahora viviendo ella misma la de Chile, la antropóloga española Herminia Gonzálvez, quien llegó hace dos años a trabajar a la Universidad Alberto Hurtado, estima que ante este nuevo escenario se harán necesarias políticas de integración. “La notoria instalación de culturas de muchos países en los barrios plantea la necesidad de figuras como los mediadores interculturales, implementados en España. Ayudan a la integración y convivencia diaria, que no es fácil entre pueblos distintos, porque la música, la manera de cocinar, los olores, los hábitos hacen que vivir en comunidad sea difícil”.

En las entidades educacionales el hecho se nota. Y mucho. Alrededor de 30 mil niños extranjeros están estudiando en colegios chilenos, la mayoría en Santiago. Los jardines de la Junji —en cuyos establecimientos a veces la cantidad de niños migrantes por comuna supera los cien— enfrentan el fenómeno desde 2007 con un programa de integración cultural. Caso especial es el del Liceo Miguel de Cervantes, en calle Agustinas, con la población más alta de niños inmigrantes del país, que debió implementar un plan de acompañamiento para ellos, ayudándolos a la legalización de documentos y a entender los programas educativos chilenos. Y desarrollando un eje de interculturalidad, realizando incluso ferias gastronómicas de naciones. “Queremos integrar la herencia cultural que ellos traen”, cuenta la directora Hortensia Suárez. No es raro que en los actos de fiestas patrias, también se bailen marineras (Perú), vallenatos (Colombia) o el sebucán (Venezuela). Ni que niños chilenos lleguen a sus casas pronunciando dichos de otros países. Mamá, ¿por qué me dijeron que soy un cholo?, cuenta una madre que le preguntó su hijo, ofendido por un compañero migrante, debido al color de su piel.

En la Vega Central la presencia multicultural es distintiva. “De mil locales, los extranjeros trabajando son el 35 por ciento entre arrendatarios y locatarios”, explica Manuel Caro, de la administración del recinto. Igual sucede en las cocinerías del mercado Tirso de Molina, ex Vega chica: hasta cocineros tailandeses hay en la oferta. “Los santiaguinos están visitando este lugar en familia para probar cocinas del mundo”, señala Alvaro Alvarez, periodista cubano que vive hace 13 años en el país, cuyo ojo está puesto en los procesos migratorios desde su página web Chile Ajeno (www.chileajeno.cl), con unas 20 mil visitas mensuales.

“Chile es un país formado por migrantes, lo nuevo es que ahora es el continente el que mira a Chile con fuerza como destino de migración.

“Chile es un país formado por migrantes, lo nuevo es que ahora es el continente el que mira a Chile con fuerza como destino de migración. Hay hijos de chilenos con peruanos, haitianos, colombianos, y africanos que están cambiando la fisonomía y color de piel del chileno. Y la inmigración trae hábitos de los países de origen, eso ya se está viviendo”.
La constitución de barrios de naciones, donde los migrantes se instalan, planteando el riesgo de la formación de guetos, y la fundación de un mercado de la nostalgia, creado gracias a que traen productos de sus países para recordar sabores de sus tierras, son otros factores que Alvarez apunta como huellas. Anota, además, otro no menor: la instalación de un mercado del sexo exótico ofrecido por extranjeros. “Por primera vez en la prostitución chilena aparece la compra de sexo a personas de color. Se hace visible el morbo y demanda que hay en este terreno, desde la calle San Antonio a Providencia o Las Condes”.

Wp-Santiago Cosmopolita 2-290En la comuna de Lo Barnechea, Mauricio Lavín, gerente general de Octopus, empresa dedicada a soluciones tecnológicas, espera la pronta incorporación de un joven español que contrató. “Buscábamos una persona con competencias en el desarrollo del software y lo hallamos en España. Hubiéramos podido contratarlo incluso para trabajar en forma remota, pero su pareja ya había logrado un trabajo acá y él vino con ella. Será un tremendo aporte al equipo”. Señala Lavín que la búsqueda de talentos sin fronteras es realidad mundial, de manera que el ingreso de extranjeros al mercado chileno irá in crescendo.
Parecido opina Lucy Krell, socia de la multinacional de head hunting CTPartners. “La búsqueda de competitividades es global. Los empresarios chilenos temen a la diversidad cultural, pero han tenido que acomodarse a esta tendencia de búsqueda de expertos en el mundo. Están llegando muchos extranjeros a vivir a Chile para ocupar cargos ejecutivos. Chile goza de excelente reputación y es apetecido como destino para trabajar y vivir, es muy fácil atraer a expertos para trabajar acá”.

Así, la contrata de talentos está en alza. El Ministerio de Salud chileno hizo una solicitud al de Sanidad de España para traer a Chile a 520 médicos. Y la Universidad Autónoma de Chile acaba de contratar a 45 doctorados españoles para integrarlos a su equipo académico. Otros 80 profesores europeos llegarán en 2013. “Es un programa único, por su envergadura. Los profesionales vienen con sus familias en un proyecto de largo aliento para hacer docencia, investigación y formar a nuevos doctores”, comenta Hernán Viguera, vicerrector del plantel. 1.700 profesionales europeos postularon a la convocatoria internacional que hizo la Autónoma, indicador del interés por migrar a Chile.

“Lo que está sucediendo no tiene parangón. Es una oportunidad para entender que Chile no es homogéneo. La inmigración globaliza al mundo, trayendo diversidad y capacidad de cambios, pero es crucial la tolerancia de los chilenos con las diferentes culturas que están transformando el país”, señala Carolina Stefoni. Y advierte: “Hay que estar alertas, sólo puede ser que estemos ante una sensación de internacionalización, mientras exista segregación de los inmigrantes. Chile no es cosmopolita sólo porque se llene de restoranes y cocinas del mundo”.