“La comunidad escolar está conmovida y de duelo”, asegura Rodrigo Figueroa, jefe de la Unidad de Trauma y Disociación de la Escuela de Medicina UC, hoy a cargo del equipo externo que asesora el manejo de crisis del Nido de Aguilas.

Por ello, asegura, desde el primer momento el colegio se organizó para que el grupo interno de sicólogos fuera apoyado por un equipo externo, en este caso liderado por Figueroa, quien ha puesto el foco en la contención de los alumnos. “Ellos no lo están pasando bien, han perdido a una compañera, a una amiga, de una forma muy violenta y es muy doloroso de enfrentar. Además, a esto se agrega el simplismo con que algunos medios han abordado el tema. El suicidio es una decisión extrema y muy compleja, que no se puede atribuir a una sola causa. Por lo mismo, ante esta interpretación reduccionista, los niños son objeto de acoso en las redes sociales por parte de adultos que los insultan y agreden. Es paradójico que se pretenda criticar el bullying atacando y acosando a través de redes sociales”.

—¿Qué ha detectado sobre el bullying de que habría sido víctima Katy Winter, según acusan sus padres?

—De acuerdo a lo recabado internamente a la fecha, no se ha detectado bullying en contra de Katy, entendido como un hostigamiento sostenido en el tiempo de parte de otros alumnos en situación de mayor poder; eso no lo hemos identificado. Tampoco existen registros de denuncias al respecto. Problemas puntuales de convivencia sí, pero los propios a cualquier adolescente. Entendemos que el fin de semana largo previo a su muerte hubo un hecho puntual de ciberbullying en redes sociales, pero no hemos tenido acceso a ese contenido porque ocurrió en una red social cerrada y que, además, ya no está disponible en la web.

—¿Cuáles han sido las medidas de contención que han adoptado para la comunidad y para los compañeros de Katy?

—Han sido varias las líneas de trabajo que hemos implementado. En primer lugar, efectuamos más de una decena de presentaciones y sesiones de sicoeducación sobre salud mental y suicidio adolescente, dirigidos a apoderados, alumnos, profesores y sicólogos del colegio. Son muchas las interrogantes y miedos que se desencadenan tras una decisión tan dramática. Por eso estamos revisando las estadísticas sobre suicidio adolescente, sus factores de riesgo, señales de alarma, cómo conversar de este problema con los hijos, y cómo ayudar a los pares. La sicoeducación contribuye a sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de hablar de este tema, detectar el riesgo y pedir ayuda a tiempo. Se implementó también un número telefónico 24/7 de orientación y ayuda, contestado por siquiatras y sicólogas infanto-juveniles, a disposición de la comunidad, alumnos, apoderados y personal del colegio. En tercer lugar, y en coordinación con los sicólogos del colegio y profesores, hemos ofrecido una evaluación de screening cara a cara, en las mismas dependencias de la institución, a todos los miembros de la comunidad escolar que lo soliciten o que se hayan considerado más afectados por esta situación, ya sea por su cercanía a Katy u otras razones. Hemos hecho un esfuerzo permanente por mantener informada a la comunidad escolar acerca de la evolución de esta tragedia, de manera de evitar incertidumbres y mitigar la propagación de rumores. Por último, ya se está planificando un grupo de trabajo para obtener lecciones aprendidas y aplicarlas en la revisión y mejora del currículum y procedimientos relativos a seguridad, ciberbullying, educación socio-emocional y participación comunitaria del colegio. Aunque suene un cliché, creemos que es importante aprender de estas experiencias, crecer, y mejorar con ellas.

—¿Por qué habla de una interpretación reduccionista por parte de la prensa?

—Sorprende constatar cómo algunos medios de comunicación abordan el suicidio de una adolescente como si se tratara de una noticia cualquiera sin consecuencias, exponiendo a los alumnos del colegio, esperándolos a la salida para entrevistarlos. ¿Qué ética hay detrás de ello? De inmediato se victimizó a una comunidad, en particular los primeros días a causa de conclusiones facilistas sin manejar el contexto. En otros países, como en EE.UU. por ejemplo, la Asociación Americana de Siquiatría tiene recomendaciones claras para la prensa cuando se trata de reportear sobre suicidio adolescente. Lo primero, dicen, es evitar simplificar la causa del suicidio porque entrega un entendimiento vago de un hecho muy complejo. Enfatizan en contextualizar y recordar que más del 90% de los casos de suicidio infanto-juvenil se relaciona con problemas de salud mental, que muchas veces no son fáciles de detectar por el entorno cercano. Una presentación de la noticia con exceso de imágenes o descripciones románticas e idealizadas del suicidio, podría contribuir a fenómenos de contagio o imitación suicida, en particular entre los jóvenes. Por el contrario, la misma información, puesta de una manera sobria, integrada y contextualizada, y si además se acompaña de material sicoeducativo, puede ser de enorme bien para todos y propiciar una discusión profunda y enriquecedora sobre un tema tan transversal y complejo como el suicidio juvenil o el ciberbullying.