En el verano y de paseo en el campo en los alrededores de Rancagua me puse a conversar con gente del lugar. Alabando las plantaciones y lo sabroso y ordenado que se veía el entorno terminamos hablando de la calidad de los alimentos. Cuando el campesino entro más en confianza nos dijo con la voz en tono dolido que en el sector había mucha gente con cáncer, a causa de los pesticidas.

Me fue imposible no empatizar con su pena porque nos contó algunos casos cercanos, y me dejó pensando en qué es lo que realmente contienen las cosas que comemos. Tanta perfección en una manzana roja, esos repollos gigantes o los pimentones de los colores del arcoiris. Pasó el tiempo y recordé esa conversación hace unos pocos días cuando escuché hablar del glifosato, un herbicida de amplio espectro que actúa sobre plantas perennes, que salió a la palestra hace poco luego que la Organización Mundial de la Salud señalara que podría causar cáncer y lo incluyera en una lista como tal. ¿Cómo actúa? al estar presente en plantas y cultivos, llega a nuestro organismo a través de los alimentos o el agua.

Wp-glifosato-450

El debate se abrió nuevamente en varios países, Colombia, España y Brasil son algunos de ellos. Acá las voces son más silenciosas pero el problema existe porque el glifosato se utiliza en los campos.

No sé si el campesino con el que conversé esa vez sabía el nombre de un producto como este y de su impacto, pero ya la experiencia le había enseñado que algo estaba enfermando y matando a la gente, su gente , por comer cosas que contienen elementos que desconocemos y porque nuestras autoridades lo permiten a pesar de las voces de alerta.

> Más información sobre uso y características en http://www.monsanto.com/global/es/productos/pages/proteccion-de-cultivos.aspx

Comentarios

comentarios