Rachel Weisz no cree en la reencarnación ni en nada parecido. Lo único que tiene claro es que sólo se vive una vez. ¡Y vaya que actúa en consecuencia! Así lo hizo, por ejemplo, cuando terminó una relación de años con el director Darren Aronofsky, el padre de su único hijo, y se casó en secreto con su compañero de set, Daniel Craig. Por toda esta coherencia no resulta difícil creerle cuando asegura que su decisión de filmar la superproducción Oz, el poderoso obedece a su necesidad de probar cosas nuevas, diferentes.

Esta vez era el turno de hacer algo mágico y liviano. Una película que recrea los orígenes del clásico El maravilloso mago de Oz, la novela de Lyman Frank Baum, y donde la protagonista no es Dorothy y sus zapatos rojos, sino tres hermanas brujas donde la más mala, pésima y maldita de todas es lejos Evanora, a quien Weisz encarna muerta de la risa.

“Evanora es un ser egocéntrico, narcisista, megalómano y mentiroso que no tiene conciencia de que se está divirtiendo demasiado. Le encanta ser mala, porque entre más cruel, más se divierte”, cuenta la actriz sobre su papel en la cinta, cuyo estreno en las salas nacionales está programado para este 7 de marzo.

—¿En qué parte suya está toda esa maldad?

—Es un asunto de interpretación; de jugar como lo hace un niño en un parque donde nadie se lastima, así que todo está permitido. En el fondo, este filme es muy familiar. Fue deliciosamente divertido ser la mala de la película y siento que hoy podrían volver convertidas en heroínas esas chicas que hacían de villanas en muchas de las producciones en blanco y negro que mi mamá solía ver. La ‘chica mala’ es un arquetipo femenino.

Hay mucho de cierto en esto del arquetipo. Por algo “brujear” es un verbo femenino y por algo también Julia Roberts y Charlize Theron se robaron la película interpretando a la madrastra en dos de las nuevas versiones de Blancanieves. Y en Oz, el poderoso, dirigida por Sam Raimi (El hombre araña) hay nada menos que tres brujas hermanas que ponen en escena ese lado ‘más complejo’ —por decirlo de forma elegante— de las relaciones entre mujeres.

—¿Nos puede dar una muestra de su maldad en la película?

—Mi hermana Theodora, que personifica Mila Kunis, está enamorada del mago (James Franco). Ella es muy ingenua, se enamora perdidamente y yo armo un gran lío. Realmente una tragedia hard core. Jugué con el corazón de mi hermana. No puede haber nada peor. Y, bueno, odio a Glinda, el personaje de Michelle (Williams). No puedes ni siquiera imaginar cuánto la odio, y me encanta abusar de ella y torturarla. Es que no la soporto.

—¿Se evitaron en el set?

—No, yo adoro a Michelle… No soy una actriz  “de método”, en absoluto. Somos amigas y nuestros hijos juegan juntos. Amo a Michelle, pero yo hablo desde mi personaje: Evanora la odia. Y sobre Mila, quien personifica a Theodora, es alguien a quien sólo quiero usar. No tengo ningún tipo de amor fraternal. Estoy podrida hasta la médula.

RACHEL TAMBIéN TIENE UN LADO FASHION, LIVIANITO. En el currículum de la actriz que se licenció en Cambridge y ganó un Oscar por su actuación en El jardinero fiel, figura que partió como modelo a los 14 años y ya más crecidita, se convirtió en embajadora de L’Oréal. Y aunque causaron revuelos sus declaraciones anti-botox (en 2009 dijo que a los actores se les debería prohibir usar el producto, como a los deportistas los esteroides), hoy a los 42 años su posición es más relativa. Incluso a Rachel la vida le ha enseñado que es peligroso decir ‘de esta agua no beberé’: hace un año, en el Reino Unido se ordenó retirar una publicidad antiarrugas en que aparecía demasiado perfecta para ser real.

Favorita del diseñador Narciso Rodríguez y rostro de Bulgari, la actriz no reniega de su lado más frívolo. En la première de Oz, apareció radiante en un minimalista modelo color naranja diseñado por Victoria Beckham. Empinada en unos tacos Jimmy Choo, opacó a las otras dos brujas del reparto: a Mila y su diseño tipo princesa, de Dolce & Gabbana y también a Michelle que se atrevió con un cheongsam (vestido de inspiración china), de Prada. Pero a pesar de esta guerra de vanidades, Rachel siempre encuentra un ángulo para otorgarle contenido a todo.

—¿Es realmente usted quien se pasea frente a los flashes?

—No eres tú quien está ahí, sino que tu fantasía.

—¿Es la alfombra roja la adaptación de su fantasía de los cuentos de hadas?

—Totalmente. La alfombra roja es como Oz. Es como la Ciudad Esmeralda. No hay un camino amarillo, pero sí hay una alfombra roja.

Weisz puede ser cínica y maliciosa, pero ante todo es lúcida. Después de todo, fue la elegida para interpretar a la matemática Hipatia en el filme Agora (Alejandro Amenábar) y en la última edición de los Globos de Oro fue nominada como mejor actriz por su papel en The deep blue sea (Terence Davies). Ella prefiere el cine independiente, pero sabe que no puede hacer tres filmes demasiado intensos seguidos porque sería agotador, igual que para el público: “A veces quieres ver algo divertido y comer palomitas de maíz y escapar. Obviamente, hacer una película de gran presupuesto te ayuda a financiar los proyectos que te apasionan. Como actor esto significa, por ejemplo, que puedes apoyar más películas con directores mujeres que dirigen por primera vez, como ocurrió con The whistleblower (Larysa Kondracki).

Esta tendencia a equilibrar mundos también corre para su vida privada. Aunque todavía conserva un lugar en Inglaterra, vive principalmente en Nueva York (ciudad donde se casó con Craig, el ultimo James Bond, en junio de 2011) debido a los estudios de su hijo de seis años, Henry.

—¿Será Oz la película que hiciste para tu hijo, ¿estaba Henry en el set? Michelle Williams nos contaba lo mucho que le gustaba a su hija ver vestir a la mamá. ¿Cómo fue para ti?

—Sé que una de las razones por las que Michelle quería hacer la película era para que su hija Matilda pudiera verla, pero esa no fue mi razón. Probablemente, podría ser la primera película que he hecho que le permitiría ver a mi hijo. Sin embargo, él está muy ocupado en sus propias cosas. La hija de Michelle creyó que ella era realmente una bruja, pero si a mi hijo le digo que estoy volando diría “sí, claro”. (Risas) En realidad, Matilda es un poco  mayor, pero Henry es muy sarcástico.

—¿Hay algún minuto en su vida donde usted haya dicho, “me encanta mi trabajo, pero necesito tomar un descanso”?

—Sí, definitivamente este año, me ocurrió algo similar a Michelle y pensé que era el momento de tomar un descanso. Tenemos suerte: algunas madres que trabajan no tienen esa opción. Es un lujo increíble y lo digo pensando en las madres que trabajan y están leyendo esto y no pueden tomarse un año. ¡Qué lujo más extraordinario!

EL LADO REBELDE  MANDA EN EL MUNDO DE RACHEL. Ese que se basa en las intuiciones, en los instintos. Ella lo explica así: “Tratas de tomar decisiones y de sentir que eres sensato, pero al final sólo lo sabes cuando miras en retrospectiva. Nada significa nada hasta ‘después de’. (…) Por eso, sólo haz lo que tengas ganas de hacer”.

—¿Por qué llegó a interesarse en una película como Oz, el poderoso?

—Lo leí y me gustó mucho el personaje. Pensé que era algo así como una niña mala a la vieja usanza. Soy una fan de Sam Raimi, creo que tiene una imaginación realmente encantadora y sus películas tienen una gran calidez. Sólo quería hacer algo diferente. He hecho un montón de cosas de naturaleza intensa, de tipo muy realista y aterrizado.

—¿Quería distanciarse de todo eso?

—Sí, terminé de leerlo (el guión) y pensé que sería muy divertido. Al final, se trata de hacer algo nuevo: sólo se vive una vez. No creo en la reencarnación, así que tengo una sola oportunidad para probar cosas diferentes.

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