Tenemos, en este minuto, dos programas de cocina en la TV local. Master Chef y Top Chef (qué originalidad para bautizarlos), variaciones del mismo formato: un grupo de personas que compiten por agradar con sus preparaciones a un jurado. ¿La diferencia? En uno participan cocineros amateurs, en el otro personas con estudios formales de cocina.

Lo que me llama la atención es la simultaneidad de las producciones. Sí, no es la primera vez (antes fueron los realities como genérico, los programas de “talentos”, los de expediciones, los de imitadores) que dos programas parecidos están al aire al mismo tiempo, pero considerando que el formato no es una novedad, no se entiende mucho la lógica. Porque si fuera el gran descubrimiento, pase, pero Top Chef está al aire desde 2006 y Master Chef desde… 1990. Sí, la franquicia que hoy se produce en Chile tiene 24 años.

Pero como no todo es quejarse y yo siempre he sido muy propositivo (¿?), se me ocurren un par de ideas de programas en que se podría replicar esto de amateurs y profesionales en paralelo. Para efectos prácticos, todos los de amateurs serán “Master” y los de profesionales “Top”, para que no se confundan. Toma nota, Nakasone.

Master Aseo / Top Aseo. Pruebas como limpiar baños, hacer camas, planchar, lavar la ropa, limpiar vidrios. Básicamente mantener una casa en condiciones aceptables. ¿Qué no hay profesionales de esta área? Prueben hacerlo ustedes mismos y decidan si no califica como profesional alguien que lo logra en un tiempo razonable y sin terminar con la lengua afuera, amateurs.

Master Carrete / Top Carrete. En el Master podríamos estar todos los que, una que otra vez, nos dedicamos a la celebración, las libaciones y actividades asociadas. En Top Carrete, sin embargo, sólo unos pocos podrían participar. Les avanzo el casting: el Negro Piñera, Vale Roth, si el presupuesto alcanza, Charly García es un fijo. Y un par de amigos de los cuales, por temor a represalias y porque probablemente no los conocen, me voy a reservar los nombres. Seguro ustedes también conocen a alguien que calificaría.

Master Reunión / Top Reunión. Estos son realities extremos, cuidado. Se trata, ni más ni menos, de pasarse el día completo en reuniones. Los profesionales: reuniones cortas, efectivas, asignando responsabilidades y haciendo seguimiento de avances. ¿Los amateurs? Los de siempre: que se van por las ramas, que citan a una reunión de una hora y dura tres, que les gusta hablar de ellos mismos, que interrumpen… ya tienen el casting listo, estoy seguro.

Master Columnista / Top Columnista. ¿Habrá alguien en Chile que califique para la versión Top? Pocos, si alguno. En la versión amateur, en cambio, los castings serían masivos, llenos de “aquí les dejo mi columna de hoy”, “por si no la leyeron, aquí les dejo mi columna de ayer”, “por si se les pasó, mi última columna” y así hasta la siguiente. Todo muy amateur.

Master Sex / Top Sex. No quiero herir susceptibilidades, pero en este ámbito también hay amateurs y profesionales. Y no vengan a inflar el pecho y a dárselas de campeones del ring de cuatro perillas postulando a la versión “Top”: para eso hay que ganarse la vida con esta noble actividad o tener un grado de práctica/experiencia importante y reconocida. Aquí quiero postular a aquella pareja desconocida que una vez, en día de semana y a la hora de almuerzo, ejecutó sus artes amatorias con la ventana del departamento abierta, con profusión de sonidos. La ovación de la gente de la calle y los edificios cercanos luego del desenlace los hace acreedores de un cupo. Sector Vespucio/Presidente Riesco. Por favor contactar con la producción.

Eso por ahora. Retomando los actuales programas de cocina (¡cómo hemos evolucionado desde Cocinando con Mónica!), mis fichas van a Master Chef. Porque la cocina amateur –todo lo amateur– entrega algo que la versión profesional no: la sensación de que podría ser uno mismo el que estuviera haciéndolo. Ese, creo, es el gran valor agregado de las versiones “Master” por sobre las “Top”: la identificación. Porque todos llevamos un participante de reality en nuestro interior. O algo así.

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