Cuando Manvendra Singh Gohil (52) —heredero al trono del antiguo reino de Rajpipla, ahora integrado en el estado indio de Gujarat— declaró públicamente su orientación sexual en 2006, lo acusaron por deshonrar la dinastía y le quitaron simbólicamente todos los títulos reales. Pinturas y esculturas en su honor fueron quemados a lo largo y ancho de la ciudad, mientras que su padre, Maharana Shri, emperador del Estado, observaba desilusionado cómo su hijo se transformaba en el primer miembro de la realeza india en salir del clóset.

En este país del sur de Asia aún se penalizan las relaciones homosexuales, por lo que la proclamación de Manvendra significó un cambio de paradigma que arrastró una avalancha aun más grande. Al año siguiente, el emperador lo recibió de vuelta en el palacio, lo perdonó frente a la comunidad y restauró sus títulos reales. Desde ese momento, el heredero se transformó en un reconocido defensor de los derechos de la comunidad LGTB. Durante los últimos meses, se ha enfocado en abrir un centro para el colectivo LGTB dentro de su propio palacio.

El príncipe está renovando la residencia para ofrecer habitaciones, atención médica y un centro educativo con clases de inglés y otras habilidades. Mientras, lidera la lucha contra el artículo 377 del Código Penal indio, que criminaliza las prácticas homosexuales. Hasta ahora, consiguió que el Tribunal Supremo aceptara revisar la legislación para efectuar posibles cambios. Un gran paso en un país que avanza en pos de la diversidad.