Nació en Alemania hace 53 años y llegó a Chile hace 12, después de casarse con Fernando Kreis Gana, un alto ejecutivo chileno que conoció en Nueva York. En aquel entonces él trabajaba en EE.UU. como representante del Banco Central de Chile. Se casaron en 1993 y tras varios años viviendo en el castillo de la familia, en Unterriexingen, y otros en Frankfurt, se instalaron en Santiago. Tienen dos hijos y viven en Vitacura en una casa con muchos recuerdos, muebles traídos de Alemania y objetos que pertenecieron a su familia. Confiesa que aunque echa de menos, se siente muy instalada en Chile y no tiene entre sus planes dejar el país donde es dueña y administra una empresa de propiedades.

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Durante su juventud, Andrea fue enviada desde el castillo que había pertenecido a su abuelo, interna a un colegio de las monjas benedictinas junto a otras niñas de familias cercanas. Estaba a minutos del Lago de Constanza, que baña Alemania, Austria y Suiza. “Eramos muy felices. A pesar de que me fui de la casa a los 10 años, igual como mis hermanos, y sólo nos permitían visitas una vez cada cuatro semanas. El lugar era precioso, las profesoras encantadoras, nuestras compañeras entrañables. Y aprendíamos inglés, francés y latín”, recuerda. Entre sus amigas de esos años destaca especialmente a Gloria Thurn und Taxis, “una loca muy divertida”. Y a la hermana de Ernst von Hannover, el hasta hace poco marido de Carolina de Mónaco, que estaba en su clase. Durante los veranos viajaban a Francia e Inglaterra para practicar idiomas, “y cuando salí del colegio me enviaron a casa de una tía que me enseñaba cómo ser una buena ama de casa. Aprendí todo lo que sé hacer hoy”, cuenta con humor.

Andrea es sin embargo una princesa moderna. Trabajadora y muy pendiente de sus hijos, quienes estudiaron en el colegio Alemán de Santiago. Lo que no transa es que no hablen perfectamente su idioma. Ella domina bien el español, aunque con un marcado acento alemán. Y es la fundadora de AvR Properties & Relocation, firma donde recibe y les ubica residencias a embajadores e importantes ejecutivos de empresas multinacionales. Dominar el inglés y alemán, conocer el mercado y saber qué buscan exactamente los extranjeros que llegan a Chile, le ha permitido crecer mucho con su empresa. “Disfruto el contacto con la gente, y adoro lo que hago. Muchas veces parto a buscar a los recién llegados al aeropuerto. Los recibo y les acompaño al hotel o al departamento provisional. Converso con ellos, les cuento cómo es vivir aquí, las ventajas de este país, les ayudo a encontrar el tipo de propiedad que están buscando y hasta les ubico en un entorno de amigos para que no se sientan solos. Me interesa que ellos estén cómodos. Por eso les digo que me pueden llamar si quieren un dato de un doctor o cualquier cosa que necesiten”. Andrea von Ratibor tambien se ha hecho un nombre confiable entre los dueños de grandes propiedades.

Y aunque lleva con orgullo su origen nobiliario, afirma que los tiempos han cambiado y que la vida de las princesas hoy es mucho más sobria que en épocas anteriores. “Nadie quiere estar encerrado en un castillo sin contacto con la realidad”, afirma. El ejemplo más cercano es la princesa Letizia, que acaba de ser proclamada reina de España, el 19 de junio pasado. La que fuera periodista televisiva es ahora la primera monarca consorte española del siglo XXI. Y la primera reina de toda la historia de la monarquía de España que no tiene sangre real. Pero Letizia, pese a cumplir con sus obligaciones primero como princesa, no renuncia a momentos de normalidad como acudir al cine con sus hijas o ir de compras con amigas. Ha sido un distintivo desde su llegada, y ha trascendido que varias veces ha advertido que no quiere vivir encerrada en el Palacio de la Zarzuela.

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¿Cómo ha visto la coronación de Felipe VI y la abdicación del rey?

—Todo tiene un ciclo en la vida, veo muy bien que el rey haya abdicado; él se sentía mayor y su hijo está perfectamente capacitado para asumir el cargo. En Holanda, sin ir más lejos, se ha dado algo parecido con la abdicación de la reina Beatriz en favor de su hijo Guillermo. Son los nuevos tiempos.

¿Cree que la reina Isabel también debería ceder el trono a su hijo Carlos?

—Sí, podría ser el momento. Después de años agitados, pienso que Carlos de Inglaterra está plenamente capacitado para ser rey. Sería bueno y ayudaría a modernizar la institución.

¿Cómo es el nuevo rey Felipe VI?

—Lo conozco, es muy cordial. Lógicamente muy educado, con mucho sentido de Estado, consciente de que tiene un trabajo duro, y aunque es serio, también es cercano. Ha nacido y ha sido educado para ser rey y lo va a hacer bien. Creo que él puede dar mucho ánimo y apoyo a los jóvenes españoles, que están pasando tiempos de dificultad con altas tasas de paro. Va a querer que su reinado sea de este siglo, actual, más moderno que el que heredó de su padre y va a trabajar mucho por acercarse a la realidad de la calle.

¿Y la nueva reina Letizia?

—En muchos sentidos tengo admiración por estas niñas de familias normales que ahora tienen esa posición, porque no es fácil. Si tú no naces con todos esos códigos que son importantes, es complicadísimo, y veo que lo hacen muy bien. Sus relaciones con la familia, sus cuñadas, por ejemplo. Ella ha tratado de adaptarse, es muy fina y frágil. Aunque también creo que sufre, porque la veo muy flaca y con mucha tensión. Por otro lado el cargo que ostenta se lo exige, y al fin y al cabo es humana y tiene que llevar mucha presión.

¿Cree que sirve la monarquía?

—Yo creo que sí. Es una instancia que tiene capacidad de generar orgullo, pertenencia, cumple un papel porque tiene una historia, una tradición. Todavía puede provocar curiosidad, es un mundo que atrae, y que a muchos todavía fascina. Es bonito ver cómo son, cómo actúan. Creo que sí tiene un sentido. La monarquía hace que la vida sea más entretenida. En un mundo con tanto gris, ellos provocan noticias con más color.