Es una muchacha ‘progre’, dicen en Roma. Una periodista que no tiene empacho en decir que no votó por Matteo Renzi, porque le parecía ‘demasiado de derechas y sufre de Berlusconitis’. De noche una modelo de alta costura,  una ‘aristocrática swan’ que viaja en jet privado. De día, una irreverente periodista de 29 años que dio todo su apoyo a Antonio di Pietro, el juez que luchó contra la política corrupta en el juicio Manos limpias. Desde su frente en la redacción del diario izquierdista Il Fatto Quotidiano, una simple oficina al lado de la estación de trenes de Milán, dispara con independencia. Cuando la semana pasada tuvo que vestir un traje regional de Mónaco, durante su matrimonio civil con el príncipe Pierre, no tuvo inconveniente. Menos cuando llegó con el modelo nupcial color rosa creado por los directores creativos Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli, de la Maison Valentino. Con capa en seda y chiffon bordada a lo largo de todo el cuerpo, confirmó que lleva la moda en la sangre y que no se desgasta a la hora de cumplir las tradiciones familiares.

Con más de 700 invitados y un picnic frente al mar, la fiesta fue tal como lo planificó. También lo será el matrimonio religioso que reunirá a la mayoría de las casas reales de Europa en las Islas Borromeas, las mismas que han pertenecido a su familia desde el siglo XV. De nueva princesa, no tiene nada. En su genealogía hay reyes, marqueses, cardenales y hasta un santo ilustre del Renacimiento. Su padre, el conde Carlo Borromeo es un hombre conocido por su riqueza y también por sus conquistas. Primero se casó con la modelo alemana Marion Sybille Gabriele Zota, con la que tuvo tres hijas, pero a principios de los ’80 mantuvo un hogar paralelo junto a la aristocrática Paola Marzotto, con quien tuvo a un niño y a Beatrice. Contra todo pronóstico, el clan se mantuvo compacto. Y todos los hermanos se criaron bajo un mismo cielo pintado con frescos alegóricos de villa Toscana.

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Ver a las cuatro mujeres, en las propiedades de la ribera del lago Maggiore, era como una pintura de Sandro Bottticelli: cuatro ‘gracias mitológicas’ danzando con los pies descalzos y el pelo dorado suelto, flotando. Flor y nata de la alta sociedad italiana, obviamente eligieron gente de su linaje para hacer familia. Isabella, la mayor, se casó con el industrial y petrolero Ugo Brachetti Peretti en la Isla Rocca Borromea di Angera, donde la familia tiene un fabuloso castillo construido en la Edad Media. Lavinia, dos años menor, conoció en Londres al millonario John Elkann, actual presidente del grupo Fiat. El matrimonio en Isla Madre, también propiedad de los Borromeo, reunió a más de 700 invitados del poder de Italia. La fiesta de Matilde, en el 2011, tuvo más royalties en su lista de invitados. Su marido es el actual príncipe Antonius von Fürstenberg.

El curso normal de las cosas hizo que Beatrice conociera a Pierre en el 2008. Nunca más se separaron. Descrita como una mujer que serpentea sinuosa entre la modernidad y las costumbres propias de una ilustre familia italiana, se defiende cuando ha sido atacada. “Honestamente, si yo fuera otra persona, Beatrice Borromeo me caería fatal. Está claro que existen contradicciones entre mi vida laboral, mi vida familiar y la de mi novio. Quienes me critican tienen sus razones, puedo sonar poco creíble, pero al final soy más normal de lo que parece”, dijo el año pasado en una entrevista.

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En estos días, cuando periodistas y paparazzos se trasladan a las costas del lago Maggiori para ser testigos de la ceremonia religiosa en una semana más, se confirmará que en el mundo Borromeo nada está al azar. Las tres hermanas que anteceden a Beatrice le han torcido la mano a coronas e imperios económicos. Como buenas italianas, ellas se casan en su propia tierra. Y para espanto de Carolina de Mónaco y su hija Charlotte:  el vestido de novia de la recién llegada no será un modelo Chanel creado por su adorado Karl Lagerfeld, sino un vestido con sello milanés: Beatrice podría repetir a Valentino, el mismo que le hizo el traje para su matrimonio civil en Mónaco. Después de todo, su familia es dueña de las acciones de la marca. También podría ser una creación de Armani, otro de sus favoritos. Pero eso, debe pensar en silencio, sería demasiado arrebato.