Héctor Morales & Folcka

Estética, casi tanto como las obras de arte que adornan el departamento de su dueño, así es Folcka. La perrita del actor y embajador de Honda, lo cautivó desde el inicio. Un día, bromeando le dijo a una amiga que avisara si su perrita llegaba a tener crías, a los años después le avisaron que había una cachorra esperándolo. “Ni me acordaba que le había pedido eso, aparte era mucha responsabilidad y casi siempre viajo por mi pega. Pero me convencieron y fui a verla, apenas la miré, dije ‘espérenme que voy a comprar una cama para ella’, caí rendido”, dice. Al final todo resultó más sencillo de lo que creía, además, en ese momento estaba grabando Soltera otra vez, donde había un adiestrador trabajando quien le dio consejos para criar a Folcka. “Fue un trabajo arduo los primeros dos meses, pero hoy ya tenemos una independencia total”. Es más, ella incluso tiene una suerte de pieza improvisada en el desocupado cuarto de servicio, allí espera paciente junto a sus juguetes hasta que llega el momento de posar para la fotografía. Ya entusiasmado con el tema, supo que Folcka es de raza whippet, un tipo de galgo más pequeño. Así descubrió Galgos Chile, una fundación dedicada a rescatar a esta familia de perros que han sido maltratados en carreras. “Son dos personas las que trabajan ahí, quienes los cuidan hasta que pueden darlos en adopción. Entonces, ese trabajo necesita de mucho tiempo y plata. Es importante que exista gente interesada en el tema y que quiera ayudar”, remata el actor.

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Daniela Castro & Chalota

Vienen del paseo matutino, liderando el paso va Chalota con su pañuelo multicolor. La chef Daniela Castro nos explica que tiene una caja llena de telas, las que su perrita usa como collar. Por eso antes de la foto, decide cambiar su look por uno más sobrio. Hace poco más de tres años se conocieron, había sido recogida en Ciudad Empresarial y publicaron el aviso por Internet. “Cuando fui a verla, me enamoré a primera vista”, cuenta la cocinera quien admite que va a todas partes con ella, incluso dice haber ido a un par de reuniones junto a su perrita. Tanto llega el amor que tiene tatuado su nombre en el antebrazo. Y, como buena chef, aprendió a ocupar la cocina para mostrar todo el cariño que siente por Chalota. “Todos los años le hago una torta que aparece en mi libro. También hago unas galletas muy simples para ella, tienen zanahoria, huevo y harina de avena, en el fondo son súper saludables porque no llevan sales ni condimentos”, cuenta mientras muestra fotos de la perrita junto a las preparaciones.

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Matilde Burgos & Tito

Todo partió por el reclamo insistente de su hija quien quería tener una mascota. En un comienzo, para la periodista Matilde Burgos, la excusa fue que vivían en Italia, por lo que consideraban complicado cuidar de un animal. Pero cuando llegaron a Chile, no le quedó otra que aceptar la petición. Indecisa en un principio, le dieron el dato de una raza que no pelechaba y era especial para departamento: el bichón frisé. Y así fue como hace cuatro años Tito llegó a su hogar. A pesar de que era para su hija, solo fueron necesarios un par de meses para que Matilde se encariñara con él. “Además, yo siempre fui de perros y nunca me dejaron tener uno cuando niña”. La familia de Burgos ha tenido que convivir con una extraña pasión de Tito: los chocolates, los que son prácticamente veneno para todos los perros. “Yo no sabía eso antes y es su fascinación. Ya no podemos tener cacao en mi casa porque él puede romper cajas de cartón duro cuando intenta encontrarlo. Ya lo hemos llevado tres veces de urgencia al veterinario. Aparte, nunca lo entrenamos, así que tampoco puedo pedirle mucho”. A pesar de la culpa, lo esterilizaron. Un veterinario les explicó lo importante que es para la salud del perro y evitar tumores. Es que dice la periodista que haría todo por él: “Yo muero por Tito”.

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Katherine Salosny & Ruso y Sol

Su casa ha sido el hogar transitorio para una decena de gatos y perros, por lo mismo, la animadora Katherine Salosny es reconocida entre las organizaciones animalistas del país. “Siempre retwitteo mascotas perdidas, vivo recogiendo a los que dejan cerca de mi casa. Lo bueno es que siempre los adoptan, si no quedaría en bancarrota”, dice riendo. Sin embargo, hay un par de peludos que son dueños y amos permanentes en su casa: los golden Ruso y Sol. Salosny admite que siempre ha tenido una debilidad por esta raza y que todos se los han regalado. La tradición de los golden comenzó con Chanty, quien no alcanzó a vivir mucho. “Antes de que muriera, llegó la Amelie para acompañarlo, ella vivió 14 años. Luego, vino el Ruso y la última fue Sol”. Severa es en admitir que la tenencia responsable está entrando en la cabeza de las personas, pero “todavía ves mucho perro abandonado en la calle”. Abanderada con la causa animalista hasta el final, concluye la entrevista refiriéndose a los zoológicos: “me violenta saber que hay animales enjaulados, ojalá no existieran”.

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Denise Rosenthal & Farkas

Al llegar en su auto, lo primero que Denise Rosenthal hace es sacar el cinturón de seguridad de su perro Farkas. “Ya está acostumbrado, va a todas partes conmigo”, explica antes de la sesión fotográfica. Bien peinado y cariñoso, su vida dista de su pasado callejero. Fue hace tres años cuando Denise vio a un perro en la calle, notó dos cosas de inmediato: lo flaco que estaba y una herida en la pierna. “Me dio pena, pero se veía como un perro de raza, por eso pensé que era de alguien. Supe que no tenía casa cuando pasaron tres días y seguía ahí, hasta que noté que lo habían atropellado”. Denise recuerda que el animal ya no se movía desde la cadera hacia abajo, así que tuvo que sacarlo con una carretilla. “De verdad se estaba muriendo. Después lo limpié y le prometí que ahora seríamos una familia”, cuenta. Nombrado así por el multimillonario chileno, Farkas fue furor en la cuenta de Instagram que maneja la cantante, tanto que terminó creando un perfil exclusivo para él. Ya transformado en una suerte de influencer, Denise bromea con que él es más famoso que ella. “Tengo miedo de que su popularidad se salga de mis manos”, dice riendo.

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Jaime Bellolio & Atila y Lucas

Revoltoso, moviendo su colita y mordiendo juguetonamente todo lo que se le acerca, así es el cachorro Lucas, quien corre a dar la bienvenida. La parcela de Jaime Bellolio es amplia, perfecta para dar rienda suelta a su amor por los animales. Más atrás llega el perro mayor: Atila, un animal grande que, calmado y tímido, se refugia por un rato en su casa, mientras Lucas persigue a los hijos del diputado. Orgulloso Bellolio admite que siempre soñó con esto, criar a sus hijos a la vieja usanza: subiendo árboles, rodeados de naturaleza y en contacto con los animales. Porque, además de los canes, en el patio hay patos, gatos y gallinas. “Me encanta este ambiente porque es más rural, por ejemplo, si mis hijos quieren una naranja van y la sacan del árbol. Se parece a la infancia que me tocó donde aún jugábamos al trompo y a las bolitas, ahí los animales son el complemento perfecto. Saben que, si no tienen comida o agua, es su responsabilidad llenarles el plato”.Como buen amante de los animales, se ve optimista por los cambios legislativos en el país. “Creo que se ha avanzado muchísimo, pero aún falta. Está la Ley Cholito, pero no todos conocen sus implicancias, como que todos los perros deben tener chip, las vacunas… En el fondo, necesitamos un cambio cultural. Uno aun ve muchos perros abandonados. Hay que poner más presión a las autoridades y a los municiptios”.