Pisos de haya, roble o alerce. Paredes, columnas y balcones tallados en mármol. Sistemas domóticos de iluminación y calefacción. Dispensadores automáticos de agua y comida. Cuando alguien ama a los animales, los perros pueden resultar más humanos que los mismos hombres.  

Y si además esa persona no tiene problemas de presupuesto, desde hace cinco años la firma inglesa de arquitectura Hecate Verona construye mansiones caninas que replican cualquier estilo arquitectónico —incluso la decoración interior— en la medida que los dueños de su futuro habitante pueden pagar los hasta 200 mil dólares que cuestan sus palacios a escala.   

El fenómeno es mundial y Chile no está al margen: cada vez es más común desvivirnos por darles un tratamiento VIP a nuestros perros. La costumbre de considerarlos uno más en la familia ha ido abriendo la senda para variaciones más o menos extravagantes de regaloneo canino, propiciando el desarrollo de un mercado de productos y servicios orientados a los segmentos de consumo alto.   

Así lo cree el artista y artesano Gonzalo Castillo, un amante de los perros que luego de explorar la oferta existente en Estados Unidos, se encerró en su taller de Los Dominicos a desarrollar y construir el primer prototipo a tamaño real de una casa de perro de alta gama que espera proyectar como emprendimiento este verano, cuando exhiba su creación en la tienda Masconia de La Dehesa (Padre Alfredo Arteaga Barros 1316). Precio de venta estimado: 2.300 dólares. “La gracia es que la casa se puede hacer replicando el estilo arquitectónico que uno desee, por eso nuestro eslogan es que tu perro viva como tú”. 

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No siempre fue así. Hubo un tiempo en que hasta contratar un paseador o llevarlo a bañar podía ser considerado una extravagancia, pero hoy la variedad de productos y servicios “premium” disponibles para perros abarca todos los flancos imaginables. Desde el servicio de clonación que la empresa china de biotecnología Sinogene ofrece a un costo de 55 mil dólares, cremaciones, cementerios de mascotas, hotelería especializada y nutriología veterinaria, hasta las joyas de plata que la chilena Javiera González diseña y comercializa a través de My Lux Pet.

Ingeniera comercial, orfebre y amante de los animales, Javiera comenzó haciéndole adornos metálicos a su perro Simón, hasta que el interés que despertaban le reveló la inexistencia de una oferta de joyería enfocada a las mascotas. “Lo que motiva a sus dueños es la satisfacción de darles lo mejor, ya que las consideran como verdaderos hijos. Son productos exclusivos, confeccionados a mano y personalizados que los hace sentir especiales. Si nosotros nos damos el lujo… ¿por qué negárselos a ellas?”, se pregunta Javiera, antes de revelar que lo más extravagante que le han encargado es un colgante personalizado para un cerdito Mini Pig, con su cara y sus datos grabados. ¿Y lo más caro? “Una medalla de nuestra colección Dog Breed, hecha en oro de 18 quilates con incrustaciones de diamantes…”.

SER CANINO

Por supuesto que no todo tiene que ser súper lujo para que sea especial. La moda de celebrarle su cumpleaños a nuestro perro también ha generado un mercado afluente como el de la alimentación gourmet y la repostería, una oportunidad que emprendimientos locales ya consolidados como Sabores by Monet y Numen Emporio, entre otros, han sabido captar para ofrecer ingredientes naturales y beneficiosos para la salud de perros, gatos y otro tipo de mascotas. La ropa, por cierto, tampoco queda fuera de la tendencia, aunque en este caso son muchas las voces que sugieren ser cauto. “El límite se excede cuando le quitamos al animalito su esencia, su libertad y su ‘ser canino’. Lo material a los perros no les importa, ni tampoco de qué está hecho su collar o si el plato tiene sus iniciales. Hay personas que involuntariamente sacrifican el bienestar de sus perros vistiéndolos con trajes incómodos o poniéndoles zapatos que no necesitan para satisfacerse ellos mismos. El exceso es tal cuando se deja de pensar en el bien del animal para priorizar nuestros propios deseos”, explica Cristina Leiva, médico veterinario.

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Con su marido, el estadounidense Joshua Place, Cristina creó en Colina el hotel canino The Place’s bajo un concepto boutique que recibe un número limitado de huéspedes, lo que les permite ofrecer un servicio individualizado de acuerdo a los requerimientos y rutinas de cada uno de ellos. El recinto cuenta con servicios veterinarios 24/7 y, antes de recibir un nuevo “cliente”, realiza un esmerado proceso de evaluación que asegure una inserción armónica en su nueva residencia temporal. “Lo ‘premium’ es un concepto importante para los humanos, pero desde la perspectiva del perro un hotel de lujo debe ser un ambiente donde pueda desarrollar libremente sus actividades diarias, donde sienta protección y cariño como en su casa. Por eso es fundamental que sea un lugar donde tenga contacto con humanos y también con sus pares”, explica.   

La medicina holística también ha cobrado relevancia entre quienes quieren lo mejor para sus perros. Acupuntura, reiki, flores de Bach, biomagnetismo e incluso homeopatía son algunas de las terapias complementarias que el veterinario Alexander Navarro ha incorporado a los servicios que entrega su clínica Holistic Vet. “La medicina holística veterinaria reúne lo que yo estudié, que fue medicina veterinaria tradicional, con medicinas complementarias que permiten al paciente recibir los beneficios de ambas alternativas. Antiinflamatorios, antibióticos y exámenes de laboratorio no quedan al margen, pero la medicina complementaria tiene menos efectos secundarios y en muchos casos también es menos invasiva”, explica.

Si bien admite que este tipo de terapias aplicadas en animales todavía pueden tomar por sorpresa a algunas personas, el profesional aclara que, más que una frivolidad o lujo excesivo, es una opción efectiva para diversas patologías. “Los beneficios de la acupuntura suelen ser equivalentes a los de una intervención quirúrgica e incluso, a largo plazo, los resultados mantienen su efectividad mientras que los de una operación pueden desaparecer con el tiempo”, explica, agregando que la medicina china puede abordar todos los problemas de salud de perros y otras mascotas comunes.

NO HUMANIZARLOS

Hace diez años, la periodista Andrea Cazés cambió su trabajo en las comunicaciones por el rescate de perros maltratados o abandonados. Específicamente, Andrea se enfoca en los perros pitbull, con los que, a su juicio, los seres humanos tenemos una deuda especial porque se trata de una de las razas más estigmatizadas y maltratadas. “Es una raza magnífica y maravillosa que, cuando recibe lo que necesita, no tiene por qué mandarse ninguna de las embarradas que a veces informan los medios de comunicación”, afirma, apuntando a la ignorancia de sus dueños (y a veces también de los propios periodistas) como el principal motivo de esta mala prensa.

Junto al adiestrador y conductista canino Rodrigo Aguirre y la monitora de agility (carrera canina de obstáculos) Soledad Elgueta, crearon la organización Fight4Pits, que mantiene un centro de rehabilitación y reinserción de pitbulls que actualmente alberga a 400 ejemplares rescatados y acaba de recibir un importante apoyo de 20 millones de pesos del programa “Mascota protegida”, que entrega el estado a través de la Subdere Metropolitana. 

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Con diez años de experiencia como rescatista canina y una empatía visible en sus ojos cada vez que se emociona hablando de los casos que le toca ver, se declara completamente a favor de todo lo que contribuya a la calidad de vida del animal y la felicidad de sus dueños en tanto no entre en conflicto con el bienestar del perro. “Hay un mercado gigantesco alrededor de los perros, desde alimentación orgánica hasta casas de lujo. No estoy en contra de las chocherías que los dueños puedan querer regalarle a sus perros. Y si lo quiere vestir, tampoco, mientras sea ropa cómoda y adecuada que no le reste movilidad, por ejemplo. Yo misma he recurrido a terapias alternativas para mis perros y funcionan de maravilla. A lo que sí me opongo absolutamente es a frivolidades que degradan al animal, como teñirles el pelo o pintarles las uñas”, señala. ¿Clonación? “No lo haría, porque cada perro tiene una individualidad única igual que los humanos”, agrega.

Gaspar Romo, presidente de la Asociación de Etología Clínica Veterinaria de Chile, corrobora esta opinión. El especialista coincide en que la pregunta antes de regalonear a nuestro perro con cosas que no son parte de sus necesidades esenciales es si realmente serán un aporte para su bienestar o, por el contrario, podrían obstaculizar sus comportamientos naturales o la comunicación con otros miembros de su especie. “El límite está en si lo hacemos para satisfacer nuestros propios deseos proyectados en ellos. Querer mucho a nuestro perro nunca ha sido un problema, es un concepto malentendido. El problema llega en la medida que proyectamos conductas, intenciones y deseos propios del ser humano en nuestros perros, sin entender que cada especie tiene necesidades y formas de comportarse, comunicarse y sentir que le son propias. En la medida que no entendemos eso y los humanizamos, no estamos siendo capaces de responder a sus requerimientos”, concluye.