No sólo algunos kilos de más que serán difíciles de combatir, de acuerdo a estudios de universidades de todos los continentes. También grados de bienestar inalcanzables en el corto plazo y potenciales affaires sin opción de iniciarse. Así se vislumbra mi panorama, luego de maratones de documentales en busca de didácticas respuestas en la ciencia. Claras y desoladoras.

Mientras en los diarios aparecen esos esperanzadores breves sobre ratas que responden a tratamientos desde el cáncer y el Alzheimer hasta la caída del pelo, cadenas como BBC o Discovery —entre otras— recorren el mundo con sus cámaras para visitar los centros de estudios más avanzados y encontrar las esquivas verdades a temas cotidianos. Lo hacen de forma entretenida, bonita, pero sin filtro. Y nadie está preparado para tanta realidad de la boca de señores de batas blancas.

Pero es adictivo tener a alguien desde el podio del estatus que te diga la verdad en tu cara. Sin conocerte. Sin suavizar. Porque no es personal: son los gráficos y los instrumentos los que hablan. Mejor que cualquier tarot.

Hay una trinidad perfecta para leer cuerpo, alma y corazón con ojos científicos: Sugar vs. Fat, Happy y The Science of Sex Appeal. Eso sí, hay que advertir que para el último título hay que estar en un buen estado emocional al momento de apretar play.

¿Qué se hace con todo ese material? Cuesta internalizar esos bocados de entretención televisiva, más allá de memorizar algunos datos que se lanzan a los amigos en la sobremesa. La desorientación se planta. Cuando el señor de bata dice que no hay salida. Cuando dan las pruebas. Cuando los cambios que hay que tomar son mayores. Desde dónde partir con toda esa información. Te ubican en esa autopista de alta velocidad llena de señalética que dice todo y nada. Allí sigues adelante. Totalmente perdida.  

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