Ni en la peor de mis pesadillas me habría imaginado vivir en un país del que se dice que “si Chile no cambia su modelo de expansión eléctrico será el país más contaminante de la región”. Es brutal pero no es una opinión, es una de las conclusiones de un estudio, uno que elaboró la Universidad de California, Berkeley, el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC por sus siglas en inglés) y la Asociación Chilena de Energías Renovables (ACERA). La investigación llamada “Imaginando un Chile Sustentable: Cinco hallazgos sobre el futuro del sistema eléctrico y energético chileno”, no nos deja muy bien parados. Eso si estamos en un escenario sin cambios donde el carbón ocupe un papel destacado al generar energía.

Pero por suerte no llegamos aún a eso porque las cosas pueden cambiar. En cierta forma estamos frente a la intersección y tenemos la posibilidad de elegir el camino. Los otros datos clave que nos darían un suspiro de alivio sostienen que, por ejemplo, la energía geotérmica sería nuestro recurso más rentable y que existen formas de apurar su implementación. También que podemos instalar hasta 25, si 25 veces, la capacidad renovable intermitente (eólico y solar) existentes hasta el año pasado, siempre y cuando se mezclen con la flexibilidad que entregan las plantas de gas natural.

Es de esperar que estas conclusiones permitan de una vez reorientar las políticas energéticas nacionales y entender que el futuro está cada vez menos en los combustibles fósiles y si en otras alternativas renovables con un impacto ambiental muchísimo menor. La idea es que no sigan apareciendo estudios que muestren un camino del que hace rato se viene hablando y que por fin comencemos a caminarlo.

Esperamos que las autoridades actúen a tiempo y no cuando ya estemos con problemas energéticos y con la contaminación en un grado casi irreversible.

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