El casco, el entrenamiento, el coraje es real para las chicas que embarcan hacia más allá de la atmósfera. La fantasía es para la pantalla.

En el reciente capítulo dedicado a Halloween de la serie Grey’s Anatomy, el ex matrimonio de las doctoras Callie Torres y ‘Arizona’ Robbins se trenza en una pelea doméstica por el disfraz de su pequeña hija: una le había comprado un vestido rosado de princesa, mientras que la otra le tenía listo un traje de astronauta. Cada madre alega que la niña le pidió su atuendo. Finalmente, la chiquita termina vestida en un mix de ambos personajes… Y feliz.

En las últimas semanas, coincidentemente, el lazo de la mujer con el espacio está más presente que nunca.

En las últimas semanas, coincidentemente, el lazo de la mujer con el espacio está más presente que nunca: Sandra Bullock sacando aplausos con su película Gravedad, la cantante Sarah Brightman produce sus aparatosos sueños de estratosfera para su concierto en Santiago y la cosmonauta afroamericana Yvonne Cagle lidera una charla en el Parque Bicentenario, donde cuenta su experiencia a miles de personas durante el taquillero Festival Internacional de Innovación Social (FIIS).

Las chicas que se mueven entre las estrellas (en el contexto de la fantasía o realidad) están en todos lados. Estaba pensando en eso cuando les pregunté a unas amigas sobre si se acordaban del nombre de la perrita que enviaron al espacio. Ambas, casi al unísono, saltaron y me respondieron: “¡Laika!”. Al segundo les digo ¿Y la primera mujer?… Silencio… Confieso que yo sólo lo supe pocos minutos antes. Ni me acordaba. Cero conexión con los pasos del género fuera de la atmósfera.

Tal cual la pequeña de Grey’s Anatomy, mis sueños con el espacio no iban por el lado real: el del esfuerzo, la ciencia, el entrenamiento, la competencia. Tenían que ver con un mundo de fantasía que me mostraba la pantalla. Con las chicas de Star Trek, Carrie Fisher en La guerra de las galaxias y hasta con la colérica Barbarella.

Lo más cercano a la Nasa era la base de Cabo Kennedy en donde se movía el mayor Nelson (Larry Hagman) con la coqueta genio Jeannie (Barbara Eden).

Lo más cercano a la Nasa era la base de Cabo Kennedy en donde se movía el mayor Nelson (Larry Hagman) con la coqueta genio Jeannie (Barbara Eden). Incluso las películas recientes de gran popularidad —como Jinetes del espacio o Armageddon— sólo exudan testosterona. Hasta a Jodie Foster le pegaron con la puerta de la nave en la cara en Contacto. Entonces, ¿se explica esa lejanía? ¿No es nuestro territorio?

A propósito, la primera mujer que voló al espacio fue Valentina Tereshkova —Chaika (que significa ‘Gaviota’) era su alias en la misión—, una corajuda soviética de sólo 26 años. Este 2013 se cumplen 50 años de su histórica hazaña. Acaba de llevar la antorcha olímpica por los juegos en Rusia. Lo suyo —para los estándares de hoy— fue un corto circuito de dos días, pero para las que se atreven a soñar significó un vuelo mayor.

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